Por Eduardo Martínez
El Banco Central de Venezuela (BCV) dio a conocer ayer jueves que la economía venezolana desde “hace 13 trimestres” presenta un crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB). Lo que estaría sustentado “en la gesta heroica de resistencia del pueblo venezolano contra el bloqueo económico”. (Nota de Prensa)
Esta explicación obedecería más a un ejercicio propagandístico, que a una realidad económica. Para empezar, a partir del 2013 (inicio del régimen de Nicolás Maduro), el PIB comenzó a decrecer.
La economía de un país crece con el esfuerzo de los trabajadores, las inversiones públicas y privadas, y las políticas públicas.
En Venezuela, con una reducción considerable de la población, con el cierre de más de dos tercios de la infraestructura industrial, y la aucencia de políticas públicas que fomenten la inversión y la producción, el crecimiento de la economía es una utopía, por no decir una mentira.
En el 2019, cuando se empiezan a aplicar las sanciones, ya la economía venezolana se había reducido a una tercera parte de lo era en el 2012 (37,09%). Y para el 2021, el PIB era la cuarta parte (26,09%).
Paralelamente, hay tres índices adicionalmente que dibujan o contribuyeron al deterioro de la capacidad productiva:
- “El PIB per cápita” (PPA), se redujo a un tercio entre el 2013 y el 2020.
- La inflación acumulada pasó del 87,60% (2013) al 971.233.440.134,08% (2021).
- Y el tipo de cambio libre Dólar/Bolívar pasó de 9,37 (2012) a 3.250.012,94 (2021).
Otro factor que impulsó el retroceso económico, ha sido la emigración. Para el 2021, había cerca de 7 millones de venezolanos que habían emigrado. Hoy en día (2024) se estima que son casi 9 millones. Lo que implica que cerca de un tercio de la población se han ido. Lo que se traduce en un reducción de una tercera parte de la demanda de bienes y servicios. Lo que indudablemente ha contribuido a encoger la economía venezolana.
Cuando se examinan otros indicadores económicos, se descubre que la crisis es más profunda. Eso siempre y cuando se dejen de lado las arengas publicitarias del gobierno.
El BCV, nuevamente, vuelve a exagerar la interpretación de los presuntos resultados deste el segundo trimestre, al señalar que el PIB aumentó +8,40%.
Un crecimiento exiguo ínfimo y prácticamente vegetativo, que no compensa las perdida de la producción de bienes y servicios (en términos absolutos) de ningún año en el período 2013 al 2020.
En este contexto, la economía venezolano es caricaturizable con el dibujo de un burro que se niega a subir, y que va abajo en su rodada.
Recomendamos a nuestros lectores leer el trabajo de Yenni García sobre “La economía venezolana y la bestia agonizante”.
@ermartinezd