Por Silvia Schanely de Suárez
Hay un antes y un después en el doble terremoto ocurrido el 24 de junio de 2026. Los hechos:
El antes:
-Un gobierno o régimen impuesto por el gobierno de Trump después de la extracción de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, encabezado por los mismos violadores de los derechos fundamentales políticos y de derechos humanos en Venezuela durante 26 años, en lugar de juramentar al presidente electo en Venezuela por voluntad popular, Edmundo González Urrutia en junio del 2024.
El gobierno de Trump a través del Secretario de Estado Marco Rubio anunció 3 fases a seguir: estabilización, recuperación y transición.
Sin embargo, se celebraron contratos petroleros para la reactivación económica sin transparencia hasta el día de hoy sobre el destino de las mismas; se establecieron parámetros para cuantificar la deuda externa venezolana en donde varían las cifras de manera grotesca; se cambiaron las jefaturas civiles y militares de gobierno de manera sustitutiva y no calificada, con el aval de confianza por parte de la administración de Trump a las tareas encomendadas a Delcy Rodríguez.
Se manejaron leyes inmediatistas para ser aprobadas por parte de la ilegítima Asamblea Nacional encabezada por su hermano Jorge Rodríguez, así como la designación un nuevo TSJ que ya lucía parcializado en el listado inscrito para las diferentes salas, de quien fuera el responsable de establecer un sistema electoral de control y manipulación desde el 2004, en el referéndum revocatorio del entonces presidente Hugo Chávez, que permitió su permanencia en el poder.
Se produjo un lento proceso de liberación, más que de excarcelación, de presos políticos con una falsa ley de amnistía y que por presión de los Estados Unidos iban sacando a cuenta gotas, caso que comenzaba a reflejar la monstruosidad de la violación de los derechos del hombre en Venezuela, a medida que aparecían voces que por temor a la represión no se habían pronunciado, de las torturas sistemáticas y de las muertes bajo custodia.
Se habló entonces de un estado tutelado, de la posibilidad de incorporar a Venezuela como el estado número 51 de los Estados Unidos, pero no se habló de restablecer el orden constitucional venezolano, y menos el orden democrático y legítimo, manifiesto en las urnas de 2024 que expresaron su apoyo en más de un 80 por ciento a Edmundo González y a su líder María Corina Machado.
Mientras tanto, un pueblo afectado sin luz, en el deteriorado sistema eléctrico que empeoró el servicio a la población mientras se destinaba a la reactivación de las refinerías petroleras. Un pueblo sin agua, sin sueldo y con una inflación creciente, que no percibía con esperanza los beneficios de las entradas petroleras que se estaban estableciendo con el régimen impuesto por los Estados Unidos.
-Con la esperanza de avanzar hacia la fase democrática, comenzaron a llegar al país refugiados, asilados y liderazgos políticos que empezaban a organizarse para reclamar la celebración de elecciones libres en Venezuela. La líder María Corina Machado desde el exilio celebra un Acuerdo en Panamá con diferentes partidos políticos para el restablecimiento de la democracia en Venezuela.
Sin embargo, la administración de Trump no puso y no ha puesto su confianza en el proyecto de transición de la líder y Nobel de la Paz María Corina Machado. Interponiendo representantes como Enrique Márquez, un expreso político, moderado opositor y representante del movimiento “Centrados” del chavismo disidente, al invitarlo al estado de la Unión en el Congreso de los Estados Unidos, y luego el envío de quien quedara como la representante en el exilio de la extinta y legítima Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera. Es extinta porque la misma Asamblea de 2015 prácticamente se auto disolvió el 30 de diciembre de 2022 cuando modificaron el estatuto de transición creado por ellos mismos, para anular el gobierno de Juan Guaidó.
Y en tanto guardábamos silencio con la esperanza de un lado y del otro, bajo la creencia de que el proceso para el restablecimiento de la democracia sería lento pero seguro, mientras se desmantelaba la estructura político, militar y social del “socialismo del siglo XXI”, convertidos en pranatos como el Tren de Aragua y que se desmembraran entre ellos mismos.
El después del terremoto:
Interviene trágicamente la naturaleza divina que pareciera cambiar o reorientar los proyectos tanto de la administración de Trump como de parte de la oposición venezolana:
-Una especie de vacío de poder en las primeras 48 horas, donde la respuesta fue simplemente ciudadana de escarbar con las manos en los escombros para rescatar con vida a los afectados y organizar desordenadamente las primeras listas de los desaparecidos, y la comida para aquellos que se quedaron sin techo. El régimen impuesto por los Estados Unidos en Venezuela no supo responder. Solo la declaración de un representante de Estados Unidos, reunido con Delcy para evaluar los daños y organizar los primeros auxilios.
-Al mismo tiempo, en esas primeras horas, llegaron las primeras ayudas internacionales de casi todos los países de la región de América Latina y de Europa, incluso antes de la ayuda estadunidense, que en muchos casos fueron entorpecidos su labor de salvamento por parte del régimen tutelado venezolano. La Policía y la Guardia Nacional venezolana demostraron lo que son en su mayoría: agentes de represión y no de apoyo ciudadano y menos para catástrofes. Es posible sin esa interferencia muchas vidas más se hubieran salvado.
-La declaración del presidente Trump después del terremoto en que “el pueblo de Venezuela está bailando con la transición” ha ofendido y ofende aún más al pueblo venezolano en momentos de tragedia. No tiene justificación. Cruzó la línea roja, contra toda humanidad. Al igual que la ratificación de su encargado de negocios, John Barret en que lo están haciendo bien, luego de reunirse con Delcy Rodríguez.
-Si bien hubo un vacío inicial en las primeras 48 horas, en la respuesta del gobierno de Trump con el “Delcinato”, los americanos lograron hacer una evaluación aerea de la tragedia, traer sus primeros topos y rescatistas, así como personal médico de asistencia, y el apoyo en insumos primarios, organizados y aportados sobre todo por los venezolanos en el exterior y la sociedad civil estadunidense (Samaritans, New Hope, entre otros), ante las imágenes que aparecían de desolación en el punto cero de La Guaira. Lograron reparar las pistas del aeropuerto de Maiquetía para ello, traer tropas del ejército en tierra, así como maquinaria especializada para la emergencia, tal como ha declarado el General Francis Donovan, jefe del Comando Sur. Lo demás es especulación. No es una invasión es una misión de apoyo circunstancial a Venezuela.
- El terremoto ha permitido salir a la luz verdades del lado del régimen y del lado de la oposición, que es difícil señalar tempranamente y que tocan fríamente la sensibilidad venezolana y el imaginario venezolano:
Según revelaciones del comandante Jesús Romero, en medio del luto y del dolor, reseñado por Elizabeth Sánchez Vega es que los Estados Unidos “ha ganado la guerra” contra el narcotráfico, desmantelando desde adentro el aparataje que lo promovían. Razón que pudiera explicar las conversaciones entre los representantes de Donald Trump y el solicitado internacionalmente Diosdado Cabello en medio de la tragedia. Pero no revela que la justificación de acción contra el narcotráfico ha ido más allá de ese propósito, con la extracción del petróleo venezolano para abastecer geoestratégicamente el mercado estadunidense ante la guerra prolongada con Irán.
La intervención de los Estados Unidos con la extracción de Maduro no fue y no ha sido para restablecer la democracia en Venezuela, si bien ha enviado emisarios para tratar con el tutelado régimen intentos de cambios parciales en las instituciones. Ello pudiera explicar el no apoyo a María Corina Machado para su retorno y presidir la transición, en medio de la tragedia, bajo la excusa de que promovería disturbios internos. Actores internos venezolanos han reclamado constitucionalmente el fin del interinato, a través de la vocera del Bloque Constitucional, Blanca Rosa Mármol de León.
Tocará sólo a los venezolanos continuar presionando para promover el restablecimiento de la democracia en el país y el regreso de quien tuviera el mandato popular para hacer la transición. Por lo pronto todo tan agravado con la tragedia
* Internacionalista UCV, Ensayista
* Editado por los Papeles del CREM. Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca.
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