Por Rosario Orellana
Hasta ahora se ha hecho lo que se tenía que hacer y mi personal expectativa de que así continuará se fundamenta en la armonía entre cabeza organizada y corazón sensible que está a la vista en María Corina y su equipo.
El ámbito electoral es obligada llave de paso cuando desde una democracia se planifica la invasión y ocupación de las instituciones del Estado por el poder ejecutivo, haciéndolas sus apéndices para destruir los contrapesos entre los distintos órganos del Estado. Luego se incorpora discrecionalidad excesiva en las leyes, como una suerte de disimulada póliza que en situaciones imprevistas e imprevisibles preserve el control vía arbitrariedad legalizada. Así se hizo con la Lay Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) de 2009 y es parte de lo que estamos viendo.
Como efecto de la arbitrariedad sin límite impuesta en espiral a la venezolanidad a partir de la agonía del pasado siglo, tenemos exacerbados por diseño la incertidumbre y el desconcierto que en dosis normal son parte del vivir
Los muy acertados análisis de los más avezados analistas electorales están condicionados por la oscura niebla de la discrecionalidad. Es la base para que el reconocido experto Eugenio Martínez diga con acierto que es una “decisión política” del gobierno aceptar la candidatura de Corina Yoris . Enseguida de finalizar la Semana Mayor de este 2024, el 1 de abril el Consejo Nacional Electoral (CNE) o, mejor dicho, quien desde otro poder dicta las órdenes, atendiendo a sus usuales perversos intereses decidirá cuáles candidatos quedan inscritos por encima de que hayan llenado los requisitos y cumplido el procedimiento para la admisión. Quién sabe por qué conveniencia malsana de aquel momento permitieron en la LOPE que el silencio signifique aceptación.
El foco de estas especulaciones simples sin información privilegiada va en lo que pudieran estar intentando concertar los factores de la oposición real y, quizá, incluso con la porción menos fea de la figurada. Las tratativas de acelerado curso con relación a una candidatura para enfrentar la del poder maligno estarían en “buen camino” según un parecer amigo, convencido él de la solución electoral y del triunfo del caudal de votantes sean cuáles sean las condiciones de la contienda. La conclusión al menos la provisional de tales conversaciones, se divulgue o no, será con o sin humo blanco porque este lunes primero El sin poder y sin Amor (llamado El vis Amor oso por si no me expliqué) aparecerá desplegando la discrecionalidad prevista para operar la arbitrariedad legalizada por anticipado.
En teoría la escogencia podría orientarse a quienes estén ya inscritos o hacia alguien que no lo esté para que uno o más de los primeros endose a un tercero esa admisión. En el segundo caso se estaría apostando a que la candidatura preliminarmente admitida que se programe sustituir sea confirmada en modo expreso o tácito vía silencio y, además, que sean respetadas las previsiones de la LOPE en cuanto a las sustituciones. Digo “en teoría” porque estimo realista la altísima probabilidad de que la admisión preliminar de cada uno de los 13 inscritos haya sido sometida a aprobación previa de quién ordena al CNE y el potencial sustituto no creo que gozaría de un tratamiento menos atrabiliario.
En la primera hipótesis, del montón veo resaltar el Embajador Edmundo González, el Gobernador Manuel Rosales y el Ing. Enrique Márquez. Los dos últimos han sido muy cercanos entre sí, aunque circula que las fisuras actuales son cual precipicio. En principio el Ing. es menos desconocido por los electores que el Embajador pero no tanto pues cuando más figuró fue en su corto tránsito por el rectorado colectivo del CNE. Para nada se registró alguna posición suya firme o emparentada a memorable y, salvo falla nada inusual de mi memoria, fue el último de los rectores supuestamente opositores en renunciar. Para actualizar su posición basta el video de sus palabras entrando al CNE a inscribir su inesperada candidatura, asomando sus propósitos. No dispongo de dato alguno en cuanto al rechazo al Ingeniero.
Me luce probable que la aparente debilidad del Embajador haya favorecido que fuera permitido por quien manda al CNE y, de ser así y mantenerse tal consideración podría ocurrir el primer error de cálculo oficialista del 2024 que vendría a sumarse a los estrepitosos del último trimestre de 2023 atribuidos al psiquiatra que clama por un colega. Los partidos “grandes” podrían mantener la preferencia habitual y excluyente de que sea alguno de los suyos aunque ya no gocen de la fortaleza de antaño, lo que parecen no haber notado.
Dejando, por lo pronto, al Ing. en su laberinto y volteando hacia los otros ya inscritos González y Rosales, para empezar me luce imperativo preguntarse qué es menos difícil en tan breve campaña, superar el desconocimiento del candidato por la mayoría de los votantes y por ello rechazo 0, o el elevadísimo rechazo (el de Rosales supera largo el 80%). Mientras en la trayectoria de Edmundo González no aparece lunar alguno, en la de Manuel Rosales hay, por decir lo menos, severas dudas relativas a la atribuida precipitación y forma en la que marginó apoyos importantes de su campaña al reconocer su derrota en 2006 y también a su regreso del exilio. Por si fuera poco, me pareció una confesión implícita su arrogante reto de ceder su candidatura a quien se consiga que pase “las trabas y los obstáculos del gobierno”, que él sí “superó”. Entre los argumentos a su favor se alega que es zorro viejo y su experiencia política pero parece que se pasó de zorro al desoír posibles sugerencias de irse del país a cuidar y disfrutar los bienes de origen dudoso, en vez de pagar facturas que quizá desde el poder le presentaron al cobro. Igual lo lanzarán a los lobos si lo perciben devenido inútil.
Se sabe que el Embajador no ha transitado el activismo político pero desde 2010 ha aportado su experticia diplomática a las plataformas opositoras sucesivas en sus gestiones internacionales, incluido al candidato Capriles y también ha sido apoyo para el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, presidido por el respetado abogado Ramón Guillermo Aveledo. Ello, además de no suscitar rivalidad alguna con respecto a potenciales fichas de cada una de las toldas integrantes de la Plataforma Unitaria (PUD) por no formar parte de ninguna, lo sitúa en prolongado contacto con la dirigencia partidista y conocido por ésta. Todo ello explica la unanimidad en la aceptación de su nombre como candidato “tapa”.
Salvo un sorpresivo e inimaginable ceder a presiones internacionales cada vez más amplias y categóricas que ponga fin a la tiránica exclusión o apartheid contra María Corina y los electores, que en su caso me niego a llamar inhabilitación, tenemos dos candidatos recurso para no decir tapa. Uno inscrito por lo menos hasta el lunes 1 de abril y otra impedida de hacerlo. Cada uno de distinta trayectoria pero impolutas ambas. Si bien la Dra. Yoris entre sus numerosos merecimientos y magnífica ejecutoria tiene la distinción de ser la candidata de María Corina ello aterroriza al poder y convoca maldades sin límite. El embajador, en cambio, podría no meter miedo a la tiranía porque se le vincula con la PUD pero en absoluto a la candidata más que preferida en las primarias de octubre. Cualquiera que sea el desenlace de este trance para ellos, expreso mi sentida gratitud a la Dra. Yoris y al Embajador González por aceptar el bate en un juego de tanto riesgo y con la pizarra ardiendo.
Pronto vienen las siguientes fases de impugnación y de sustitución de candidaturas si bien reguladas por los artículos 52 a 57 de la LOPE no exentas de discrecionalidad.
Aunque el plazo de aquí a la fecha fijada es muy corto, muchas cosas pueden pasar y cambiar aquí porque a Maduro ya no lo soporta ni su entorno y cabe que no quieran enterrarse con él . También afuera puede haber sorpresas, en especial en La Haya, quizá en USA, sin descartar que tal vez incluso en Cuba. Amén.