Roland Carreño tiene familia que lo defienda

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De izquierda a derecha: Fortunella Miranda, Farah Miranda, Roland Carreño, Josefina Gutiérrez, Angela Miranda y Franklin Carreño.

Funcionarios de la Fuerza de Acciones Especiales detuvieron al periodista el 26 de octubre de 2020 en Caracas y estuvo desaparecido durante varias horas, hasta que el fiscal general Tarek William Saab confirmó su aprehensión. La defensa denunció que le sembraron un fusil y un maletín lleno de dólares y que no hubo testigos. Su madre Josefina Gutiérrez lamenta que su hijo haya comenzado a trabajar con Voluntad Popular: “Ese partido no le aportó nada, solo que lo pusieran preso”.

Es absurdo que el gobierno de Nicolás Maduro acuse a Roland Carreño de ser un terrorista, dice su familia. Está arbitrariamente detenido desde el 26 de octubre de 2020, hace hoy justamente un año. Tiene claro que la libertad del periodista depende solo de una decisión política y confía en que haya justicia, aunque sea divina.

El que conoce a Roland Carreño sabe que no es capaz de cometer algún delito, expresó su madre Josefina Gutiérrez en una conversación con El Nacional. Lamenta que su hijo, con un talento nato para la organización, haya comenzado a trabajar con el partido político de oposición Voluntad Popular, que lidera el opositor Leopoldo López.

«Lamentamos cuando se puso con que era amigo de esta persona y dijo que lo iba a ayudar porque necesitaban a alguien que organizara a Voluntad Popular, que era mucho cacique y poco indio. Entonces lo organizó hasta el último pueblo de Venezuela porque Roland tiene esa capacidad, pero no es político. Roland le aportó a Voluntad Popular, pero ese partido no le aportó nada, solo que lo pusieran preso», manifestó.

Gutiérrez trabajó como juez por más de 25 años, y 22 de ellos estuvo en la parte penal. Conoce las irregularidades que se han cometido en el caso de su hijo. Recuerda que, cuando vio por primera vez el expediente, pensó que Roland iba a salir de la cárcel la semana siguiente de su detención, pero no ocurrió.

Aún así, Josefina confía.

«Todavía creo, aún cuando me jubilaron hace un año y medio, que algo bueno debe quedar. Lo digo como una juez que practicó el derecho durante 25 años. Confío mucho», manifestó, con la esperanza de que todavía haya gente en el sistema judicial que respete lo que establece la ley y cumpla con el debido proceso.

«Las lágrimas se secan», admite. Poco después se le quiebra la voz. La ausencia de su hijo mayor, quien se convirtió en un apoyo importante después de la muerte de su padre, hace más de 20 años, ha sido no menos que un duro golpe para la familia, que ya acudió a todas las organizaciones de derechos humanos, habidas y por haber, para conseguir una ayuda que contribuya a la ansiada libertad del periodista que por años trabajó en la fuente de Sociales de El Nacional y fue director de la revisa Hola.

Por lo menos, agrega, han hallado una palabra de aliento.

«Lo hacía más que todo por mis hijas y por el mismo Roland. Pero, en el fondo y por mi trabajo, sé que no depende de lo que nosotros hagamos, sino del alto gobierno. Y si dicen que lo tienen preso, pues, que lo tengan preso. ¿Tú puedes luchar con eso? No se puede. A quienes han tratado de hacerlo no les ha ido muy bien», dijo.

La última vez que vio a Roland fue el día de su cumpleaños, el 12 de octubre. Tenía tiempo que no lo visitaba porque, al igual que su hijo, Josefina se contagió de covid-19. «Es una enfermedad horrible, horrorosa, cruel, y cuando Roland estuvo hospitalizado yo estaba aquí en mi casa, íngrima y sola, porque el resto de mis hijos está fuera de Venezuela. El único que está aquí es Roland, y está preso».

«Cuando estuve fuera de peligro, el día de su cumpleaños le preparé una comida rica porque a él le gusta comer sabroso y a mí me gusta cocinar. Ese día no había visitas, pero le dieron permiso por su cumpleaños. Éramos como 10 personas. Cuando lo visito se pone triste, no tanto por él, sino por mí; y entonces a mí me da cosa, no por mí, sino por él. Es que la relación de los padres con los hijos es una cosa muy fuerte. Es duro pasar por estas situaciones, pero yo estoy tranquila y él está tranquilo. No vamos a estar llorando, nada de eso», contó.

“Todos los días espero que le den la libertad”

Josefina Gutiérrez dijo que todos los días espera que a su hijo, de 54 años de edad, le otorguen la libertad plena.

«Es decir, hoy espero que se la den mañana. Yo soy católica, pero una católica light, pero hago mi rosario un día sí y un día no, y lo que pido, por Dios, es que a mi hijo le den su libertad, eso es lo que pido. Eso es lo que piden sus hermanas. Mañana, no dentro de un mes; mañana, mañana, Dios mío, por favor, concédemelo, mañana, mañana, y en eso llevamos un año», manifestó.

«Estoy llegando a un extremo en el que estoy dejando de querer a mi país porque, digo yo, hemos sido una familia de gente trabajadora, mis hijos estudiaron, son profesionales, casados, con familias. Y yo me esforcé tanto en la vida, coño, y cuando tengo 74 años, que esperé hasta que me jubilaron, ¡bendito sea!, ganando una miseria, viviendo un país con una crisis tan arrecha como la que tenemos, y ¿¡que me pongan preso a mi hijo!? ¿Por qué? ¿Por una retaliación? ¿Qué vaina es esa? ¿Qué culpa tiene? Entonces digo ‘Dios mío, ¿será porque soy mamá pienso que es así?’. Pero cuando hablo con otras personas, con mi familia y mis amigos, me dicen que no saben cómo he aguantado tanto», añadió.

Carreño ha estado en tres centros de reclusión. Ha conocido un país dentro de Venezuela que no sabía que existía.

El periodista tiene tres hijos: Luis Guillermo de 19 años de edad, Franklin Javier de 24 y Carlos Eduardo de 28.

Franklin se mudó a Caracas poco después de la detención de Roland. Dejó sus estudios, su casa en Barquisimeto y sus amigos. Cambió su vida para dedicarse la atención de su papá, que necesita su comida diaria y sus medicamentos.

«Es una experiencia totalmente descabellada. La vida me cambió completamente porque yo asumí esta responsabilidad con mucho amor por mi papá. En La Yaguara, fue allí cuando vi por primera vez a mi papá preso, se me partió el alma. ¿Quién había visto a mi papá de esa manera, rodeado de delincuentes comunes y de policías escoltándolo? Vivimos muchas experiencias allí», manifestó el hijo.

“Se complicó, se deprimía, lloraba”

Recordó las condiciones de precariedad y de insalubridad de la sede de la Policía Nacional Bolivariana, en La Yaguara, donde Roland Carreño estuvo recluido 3 meses. Había alrededor de 200 personas detenidas y la celda siempre tenía mal olor, señaló Franklin.

«Esas cosas como hijo te marcan mucho. Cuando yo entraba era fuerte, pero cuando salía no era lo mismo. Pensar en todo lo que estaba pasando mi papá por nada, porque hasta la fecha no se ha demostrado nada. En La Yaguara se nos enfermó, se nos complicó, se deprimía, lloraba. Pero después comenzó a decir que iba a salir de allí por muchos motivos, que éramos nosotros, su familia, su carrera, el país», expresó.

En enero de este año lo trasladaron a la sede de la policía nacional en Maripérez, donde estuvo hasta el pasado mes de septiembre. «Mi papá no dormía porque el colchón que tenía era muy fino, muy pequeñito. La celda no era para estar detenido. Era transitoria, como la de La Yaguara, que no están aptas, porque meten a 10, 15 o 20 personas, duermen de pie o ni siquiera duermen. Tenía grietas en la platabanda, no tenía poceta, la cloaca era un hueco; de hecho, cuando llovía se salía el agua sucia por allí otra vez. A las 12:00 del mediodía día la temperatura subía demasiado por la humedad y el sol», describió su hijo.

En esa celda Roland colapsó, convulsionó, por el contagio de covid-19. Los familiares creen que adquirió allí el virus porque diariamente ingresaban varios detenidos. «Siempre se nos enfermaba. Pedíamos que le dieran permiso para llevarlo al hospital, a una clínica, hasta que nos dieron el permiso. Lo mandaron escoltado, como si mi papá se iba a escapar. ¿Para dónde se iba a escapar mi papá? Siempre se enfermó, mi papá siempre estuvo enfermo desde marzo hasta que no aguanto más y colapsó», continuó Franklin Javier.

«Cuando lo sacaron no era el mismo, ni yo lo conocía. Cuando lo vi me puse a llorar; yo andaba con un amigo que tiene un carrito Corola y allí fue donde lo llevamos hasta el Hospital de Clínicas Caracas, escoltado, con muchos policías. Tomaron la clínica como si se tratara de El Chapo Guzmán, y estaba ahí nada más mi papá. No supimos más de él hasta que le permitieron una llamada tres días después», señaló.

Traslado a El Helicoide

La familia esperaba que le otorgaran la medida de casa por cárcel debido a su delicada situación de salud, pero las autoridades decidieron trasladarlo a El Helicoide, una de las dos sedes en Caracas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, cuando estaba medianamente recuperado.

Laura Carreño, hermana por parte de padre de Roland, vive en el estado Lara. La escasez de gasolina ha afectado la frecuencia con la que visita a su hermano. Lo ve cada 20 días, una vez al mes o cuando se puede. La última vez fue a principios de octubre, luego de que superó el covid-19. Aseguró que, como familia, nunca les han violentado el derecho a la visita.

«Claro, un custodio vigila constantemente nuestras conversaciones, pero tenemos contacto físico. De verdad que esa visita fue muy importante porque era la visita poscovid y constatamos que estaba bien, gracias a Dios», aseguró Laura.

Desde que está en El Helicoide se encuentra en mejores condiciones, reconoce la hermana. Haberse contagiado de coronavirus, a pesar de todo, le sirvió a Roland para que el médico tratara sus otras afecciones. El periodista recibió sus tratamientos para la hipertensión y la diabetes, enfermedades que padece desde hace tiempo.

«Está mejor en cuanto a las condiciones generales de salud. Por lo menos tiene referencia médica y está al día con sus tratamientos, sus dosis adecuadas según la situación que se le presente. Es un hombre muy fuerte, lo ha demostrado. Ha afrontado este año duro, pero lo ha soportado. Se mantiene firme en su posición, no ha cambiado a pesar de la situación en la que se encuentra. Siempre está dispuesto, dice que trabajará por el país y de verdad eso es muy admirable», agregó.

Josefina también vio a su hijo con mejor semblante. «Me dijo ‘salgo dos horas en la mañana, dos horas en la tarde, camino, llevo sol. Están tratando de mejorar las cosas para lavarse un poco la cara», aseguró.

“Eso depende del alto gobierno”

Los familiares afirman que el caso de Roland Carreño es político y su liberación depende solo del alto gobierno. El periodista está tranquilo, a pesar de la situación adversa, y convencido de su inocencia, al igual que lo están su madre, sus hermanos y sus hijos. No tiene nada que temer porque no ha cometido ningún delito, aseguran.

«De ninguno de los delitos que se les acusan hay pruebas. En la Fiscalía no tienen nada que lo incrimine, ningún elemento probatorio para mantenerlo preso. La detención de mi hermano es un caso netamente político. Se trata de un ajuste por parte del Estado venezolano. Para nadie es un secreto que Roland es amigo personal de Leopoldo y de su familia desde hace muchísimos años», manifestó Laura.

«La política de bonita no tiene nada. Eso es ‘quítate tú para ponerme yo’ y zancadillas aquí, zancadillas allá. Eso lo sé. No por lo que Roland ha vivido, sino porque yo, después de años de estudios, de posgrados y de todo, tengo un mínimo conocimiento de lo que es la política. Con vivir aquí en nuestro país nos hemos dado cuenta de eso, y quien no se ha dado cuenta es porque tiene los ojos tapados», agregó la madre.

“Lo sembraron, no había testigos”

La abogada Ana Leonor Acosta, del equipo de defensa de Carreño, aseguró a El Nacional que al periodista lo detuvieron en un operativo de la Fuerza de Acciones Especiales y afirmó que los funcionarios le sembraron un fusil y un maletín con dólares para acusarlo.

«Es importante señalar que estos supuestos delitos están estipulados en la Ley Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo y nos llama la atención que en los últimos dos años el patrón que está siguiendo el gobierno para detener a personas por mostrar diferencias es utilizar esa jurisdicción, que se creó por una resolución de terrorismo para acusar a las personas sin ningún tipo de sustento», dijo.

Tarek William Saab, fiscal general del gobierno de Nicolás Maduro, confirmó la detención de Carreño el 29 de octubre, tres días después de haber estado desaparecido. En una rueda de prensa, lo acusó de ser el operador financiero de Voluntad Popular en el país y de presuntamente distribuir fondos adquiridos de los activos venezolanos en el exterior para sumir a Venezuela en un conflicto político.

Acosta aseguró que en el procedimiento no hubo testigos y tampoco pruebas que vinculen a Roland con algún delito de acción terrorista. Agregó que simplemente se usó el despliegue policial para detenerlo por formar parte de Voluntad Popular.

«Las actas por las cuales lo detuvieron están forjadas. Todas las otras acciones que hay en el expediente tienen que ver con que forma parte de Voluntad Popular, por su cercanía a Juan Guaidó y lo vemos como una retaliación en un proceso en el que el Ministerio Público no fundamentó suficientemente su acusación en el momento de hacer la audiencia preliminar», manifestó la abogada.

Fuente: Prensa Costa del Sol

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