REUNIÓN SECRETA: MARÍA CORINA – DELCY en LA ESTANCIA

SIN JORGE RODRÍGUEZ

RELATO DE FICCIÓN POLÍTICA · Para muchos un encuentro imaginario porque hay quienes ya no creen en nada;  fue una orden hay que reunirse si o si eso no tiene discusión. Asi mismo se giraron  instrucciones para que Jorge Rodríguez no asistiera. Como decía el que se fue: “ el que tenga ojos para ver que vea”. También se filtró la información una vez terminada la reunión, que Delcy recibió una llamada de Alberto V. Recordandole  que el candidato del chavismo era él.  Esto no se confirmo ya que nadie sabia de la reunión.  En resumen, avanza a pasoso de vencedores la creación del Estado 57. Dios bendiga América.

Una llamada de número desconocido a mi celular me informaba lo siguiente: «Están reunidas a puerta cerrada en la oficina de Delcy en La Estancia. Nos pidieron reforzar la seguridad. Nadie entra, nadie sale hasta terminar la reunión. También llegó gente de la Embajada de EE. UU.». Así comenzó esta historia imaginaria, una llamada que solo existe en el recurso literario de esta columna. No hay constancia verificada de esa reunión ni de la presencia de personal diplomático. Aclaratoria para los incrédulos, y los pajuo.

Y el detalle más curioso de esta escena inventada es que Jorge Rodríguez, aunque no estaba sentado en la mesa, permanecía escondido detrás del vidrio de una ventana lateral, atento a los gestos y a cada carpeta que se abría. No se trataba de un retrato en la pared: era el personaje observando desde fuera, sin intervenir.

La voz que acompaña este relato —nuestro supuesto testigo por protección a su identidad— cuenta que no hubo cortesías prolongadas. Machado abrió una carpeta y dijo que Venezuela no necesitaba otra negociación destinada a administrar la espera, sino decisiones que pudieran medirse en días, instituciones y garantías. Delcy escuchó sin interrumpir. Después respondió con una frase que resumía la distancia entre ambas: «Una cosa es acordar cambios y otra pretender que el Estado renuncie a su continuidad».

PRIMER PUNTO:

 ¿EN CUÁNTO TIEMPO SE NOMBRAN?

¿NUEVAS AUTORIDADES DEL CNE?

Machado colocó la primera exigencia sobre la mesa: un Consejo Nacional Electoral renovado, integrado por autoridades capaces de generar confianza en todos los sectores y acompañado de mecanismos verificables de auditoría, registro electoral y observación. «Sin árbitro confiable no hay elección que cierre la crisis», sostuvo en este diálogo inventado. Pidió un calendario público de designaciones y reglas de selección que no dependieran de una sola fuerza política.

Delcy no aceptó una sustitución inmediata impuesta desde una mesa privada. En la lógica chavista que inspira este personaje literario, replicó que la designación corresponde a los órganos previstos en el ordenamiento venezolano y que cualquier cronograma debe transitar por la Asamblea Nacional. Pero dejó abierta una posibilidad: «Podemos discutir una ruta de renovación y garantías; no voy a prometer esta noche nombres ni una fecha que no pueda sostener». Machado insistió: sin plazos, el diálogo se vuelve una coartada. La discusión quedó centrada en un primer compromiso hipotético: acordar un procedimiento, un cronograma y criterios de independencia antes de hablar de candidaturas.

SEGUNDO PUNTO:

 ¿QUÉ HACER CON EL TSJ?

La propuesta más difícil llegó cuando Machado planteó reconocer y permitir el retorno de los integrantes del Tribunal Supremo de Justicia designado en 2017 por la Asamblea Nacional y conocido como TSJ en el exilio, con vistas a su juramentación y ejercicio en Venezuela. No se trataba, en su planteamiento, de elegir otro tribunal, sino de dar continuidad a aquel nombramiento. La discusión se volvió jurídica y políticamente áspera.

En la recreación, Delcy respondió sin ambigüedades: «No puedo reconocer de un plumazo a un tribunal que el chavismo ha desconocido durante años, ni admitir una sustitución automática del TSJ que hoy ejerce funciones».

Advirtió que habría controversias sobre legitimidad, continuidad institucional, competencias y validez de las decisiones. Machado replicó que precisamente por eso era indispensable una salida que no dependiera del consentimiento de quienes controlan el sistema judicial. La conversación no produjo un acuerdo: dejó planteada la necesidad de una fórmula de justicia transicional, revisión de nombramientos y garantías de independencia que tendría que examinarse a la luz de la Constitución y del derecho aplicable.

TERCER PUNTO:

MARÍA CORINA O SU DELEGADO  EN LA MESA DE NEGOCIACIÓN

«No se puede negociar una transición excluyendo a una parte decisiva de la representación política», afirmó Machado en esta entrevista imaginaria. Su propuesta fue participar personalmente o mediante un representante designado por ella, con voz propia y capacidad de presentar condiciones y verificar compromisos. No pidió una silla decorativa, sino acceso a la agenda, a las actas y a los mecanismos de seguimiento.

LOS CUATRO NUDOS DE UNA NEGOCIACIÓN

1. Renovación del CNE

La renovación de las autoridades electorales exige respetar el procedimiento constitucional y legal de designación, así como resolver el problema de confianza pública. Un plazo anunciado sin acuerdo sobre postulaciones, transparencia, auditorías y observación podría tener escaso efecto. La discusión relevante es tanto quién designa como bajo qué reglas se organiza y verifica una elección.

2. TSJ en el exilio y sistema judicial

La propuesta de incorporar a los magistrados designados en 2017 afronta controversias sobre reconocimiento, duración de mandatos, competencias y coexistencia con las autoridades judiciales actuales. No basta una juramentación simbólica: cualquier salida requiere estudiar validez jurídica, garantías personales, independencia judicial y una arquitectura de transición compatible con las normas aplicables.

3. Representación en la negociación

Una mesa sin interlocutores que representen fuerzas políticas relevantes corre el riesgo de carecer de legitimidad y capacidad de ejecución. La inclusión debe acompañarse de reglas de representación, mediación independiente, mecanismos de verificación, publicidad de compromisos y un procedimiento para resolver incumplimientos.

4. Inhabilitaciones y competencia electoral

La revisión de inhabilitaciones debe partir de garantías de debido proceso, derechos políticos, control judicial efectivo y criterios generales que impidan decisiones selectivas. Levantar restricciones sin resolver el diseño institucional puede ser insuficiente; mantenerlas sin revisión independiente puede comprometer la competitividad.

Los cuatro asuntos forman un sistema: sin justicia independiente es difícil garantizar derechos; sin derechos políticos, la elección pierde pluralidad; sin autoridad electoral confiable, los resultados carecen de aceptación; sin representación genuina, los acuerdos difícilmente se sostienen. Este análisis es una evaluación hipotética de propuestas, no la confirmación de negociaciones, declaraciones ni compromisos reales.

Gráficos: Generados con IA.

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor»

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