Reflexiones Astrológicas: Del 2 al 9 de Noviembre

Por Lydia Suárez

El entramado cósmico de la actualidad

El entramado del firmamento nos presenta una vivencia particular, con la Luna menguante en Leo y Marte, a comienzos de semana, ratificando el mensaje del eclipse del pasado 12 de agosto: se ha llegado al final inexorable de un ciclo.

Marte, Júpiter y el Nodo Sur en Leo hablan de los recuerdos del pasado y de aquellas acciones, decisiones o pérdidas que nos alejaron del verdadero propósito de unión y cooperación.

Un par de semanas atrás tocamos el significado de la retrogradación de los planetas, que es una ilusión óptica y da la sensación aparente de un retroceso cuando se mira el firmamento desde la Tierra. En este momento hay cinco planetas en ese curso, y eso invita a revisar a fondo la vida personal y todo lo relativo a las decisiones que nos trajeron hasta aquí. Decíamos antes que en la simbología astrológica cada planeta ofrece una comprensión arquetípica de la vida, y conviene distinguir dos escalas: la de los planetas personales, que hablan de lo que decidimos y nos ocurre a cada uno, y la de los transpersonales, que apuntan a procesos colectivos. Vale la pena recorrerlos por separado.

Planetas personales en retrogradación

Hay niveles de energía. Unos son personales y atañen a lo inmediato, a nuestras decisiones o a lo que nos sucede en el plano individual. En el presente tenemos a Venus en retrogradación, que revisa nuestros valores, vínculos y gustos. Se encuentra en plena transformación: entró en Libra buscando sus lados perdidos, quiere justicia ante su realidad, se da cuenta de su valor y de la importancia de su relación consigo misma y con los demás, ve con claridad los acuerdos y sopesa las expectativas que involucran a todos. Esa revisión es también la nuestra: el tránsito invita a mirar las consecuencias de las decisiones que tomamos en materia de afectos, acuerdos o dinero, y a reconocer cuáles sostendríamos hoy.

Mercurio también regresa sobre sus pasos. Es la imagen de la mente que observa una realidad determinada, la ocasión de recuperar la capacidad de discernir. En su retrogradación se explora y se retoma el pensamiento crítico, y se incorporan, si hace falta, el mediador, el psicopompo, el guía, el comerciante, el detective, el comunicador, el escritor, el periodista.

Saturno, el viejo sabio realista que trae las ideas a la forma, aporta por su parte la imagen de un constructor estructurado, de un planificador objetivo, quizás frío y calculador, que, como arquitecto e ingeniero a la vez, sabe conducir proyectos y levantar obras conociendo los límites necesarios para llegar a buen término. En Aries, ese constructor querría empezar de inmediato, pero su retrogradación le pide primero revisar los planos: comprobar qué cimientos resisten y cuáles habría que rehacer antes de levantar nada. Así, entre los tres, el tiempo de revisión tiene un reparto claro: Venus examina lo que valoramos, Mercurio cómo lo pensamos y lo decimos, y Saturno sobre qué lo estamos construyendo.

Planetas transpersonales en retrogradación

Aquí entramos en las energías transpersonales, que no dependen de nuestra acción y que, por el contrario, nos emplazan a revisar la sociedad, a tomar conciencia y a contemplar un destino colectivo.

Neptuno, la octava superior de Venus, aplaca la energía agresiva de estos tiempos e invita a contemplar, a diluir la frustración y el enojo, canalizando la acción hacia la expresión artística y la vida espiritual. Diluye casi todo lo que toca y también infunde fe. En su lado difícil es el engaño, la tergiversación de los hechos, aquello que no se ve con claridad, el subterfugio: la artimaña que puede prender en grupos que siguen con fe ciega un lineamiento poco claro o francamente torcido. Para bien o para mal, Neptuno termina disolviendo las creencias infértiles, en especial cuando está revisando la psique.

Si Neptuno disuelve lentamente, lo que sigue hace lo contrario: rompe de una vez.

Urano tiene la misión de despertar la conciencia cuando irrumpe en la monotonía de lo estable, moviendo todas las certezas. Es la sorpresa de lo inesperado, lo que saca a las personas de su zona de confort. Su energía entra en la psique como un rayo de luz que ilumina y hace comprender de golpe. Se lo asocia con la ciencia, la computación y las redes. Pareciera que, cuando el brillo de la inteligencia y de la comunicación no se honra, irrumpe con su luz y lo cambia todo. Es la certeza del cambio continuo.

Dos maneras distintas de quitarnos algo de encima, entonces: una que deshace sin que lo notemos y otra que nos despierta de golpe. En ambos casos el trabajo no se decide desde nuestra voluntad; lo que sí podemos decidir es con cuánta apertura lo recibimos. Eso por el lado de lo que se revisa hacia adentro. Pero no todo el cielo está mirando hacia atrás en estos días.

Plutón en movimiento directo

Plutón retomó su movimiento directo hace un par de semanas y regresó decidido a arrasar con la falsedad y con los manejos de poder, tras su recorrido reflexivo desde mayo, cinco meses observando el mal uso del poder y su efecto destructivo. Plutón es una imagen poderosa que trabaja por el bien de la naturaleza, de la tierra y de la humanidad en conjunto. Destruye para despejar el terreno y dar la libertad de comenzar de nuevo. Es la fuerza de la verdad, vista desde la imaginería de la astrología.

Plutón, el Hades de los antiguos griegos, es la imagen del dios más profundo y poderoso del panteón griego, el señor del inframundo, destructor de las estructuras obsoletas. Calladamente elimina lo falso y provoca las crisis con el fin de lograr la transformación verdadera. Llama a la acción acuariana, a entrar en el humanismo, apoya a las sociedades justas y otorga el poder tanto como lo retira. Según esta lectura, ningún juego de poder perdura cuando esa fuerza se impone. Plutón es la octava superior de Marte, cuya presencia guerrera e impulsiva se acentúa durante los primeros días de noviembre.

Plutón está actualmente fuera de límites: su declinación sur supera el máximo que alcanza el Sol en el año, y por eso la tradición le atribuye un comportamiento más salvaje, autónomo, intenso e impredecible, desligado de las normas convencionales. Es una expresión de cuidado, que inspira respeto. Mirando hacia el pasado, se la ha asociado con implosiones sociales, rebeliones y revueltas, con procesos de colapso de sistemas autoritarios en distintas partes del mundo.

Aquí el entramado del cielo parece dar un mensaje a la psique colectiva. La recomendación es ir hacia adentro con madurez, equilibrar la balanza de la justicia en nuestra propia psique y elevar la conciencia, ese rayo de luz que inspira a vivir en un mundo mejor.

Júpiter y Marte en Leo

Júpiter, en fluido apoyo a la fuerza del signo de Aries, dispuesto a iniciar un giro que abrace una nueva historia, muestra la intensidad del elemento fuego y aumenta la energía de Marte, que intuye que todas las voces pueden ser oídas.

Por otra parte, hay en este momento una gran tensión entre la conciencia, que requiere integración y trabajo interior, y la necesidad de seguridad en lo conocido que sugieren las fuerzas de los signos fijos, donde se encuentran el Sol, Mercurio, Marte, Júpiter y Plutón. Es una configuración que marca una tendencia a resistir el cambio, mientras las propias naturalezas de esos planetas lo piden a gritos.

Marte en Leo se acerca al Nodo Sur

Marte, como imagen, se asocia a lo instintivo, a la reacción y a la respuesta de protección básica, a la acción guerrera, a la agresión, pero también a un sinfín de cualidades: la valentía, la gallardía, la energía vital y entusiasta. En Leo, el guerrero disfruta de la vida. Va a encontrarse con las acciones del pasado y a mirarlas de frente. No podemos saber cómo reaccionará; según la tradición astrológica, estos encuentros traen la oportunidad de trabajar el ego, el protagonismo sin sentido y el orgullo, y de cortar con reacciones de un pasado que ya no aporta. Mientras tanto, el llamado del Nodo Norte en Acuario invita a ponerse al servicio de lo colectivo y de la comunidad.

La Luna

Venimos de una Luna llena en Tauro donde se sintió lo obvio: nuestra conexión con lo que se requiere para subsistir, la comodidad o la incomodidad con el propio cuerpo, la evaluación de nuestra capacidad de generar ingresos. Los bemoles se observan por la tensión con Plutón, y las finanzas pasan a ser el tema principal. Todo ello como preámbulo de la imaginería astrológica de noviembre, un mes agitado cuya dinámica irá en aumento desde la primera semana.

La prudencia que podamos sostener suele ser la mejor consejera en estos tiempos.

* lydiasuarez@gmail.com

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