Raúl Ochoa Cuenca: ¿Es posible saltarse los principios del Derecho Internacional Público?

Por Raúl Ochoa Cuenca

Este trabajo fue inicialmente escrito dos años antes, si, en julio del año 2023, tiempo en el cual el mundo le advertía al gobierno de la República Islámica de Irán de lo arriesgado para su seguridad y solo la de ese país, sino para la seguridad del medio oriente en particular, sino del mundo en general. el continuar con el proceso de enriquecimiento de uranio, eslabón que les permitiría el poder contar en sus arsenales con una bomba nuclear.

Recuerdo que fue el profesor Robert Oppenheimer, director de El Proyecto Manhattan fue un proyecto de investigación y desarrollo que el grupo de científicos que acompañaron a Oppenheimer como Niels Bohr, Edward Teller, Hans Bethe, John von Neumann, Richard Feynman, Enrico Fermi y Leo Szilárd. Este proyecto contó con la participación y colaboración del Reino Unido y del Canadá, la misma nación a la cual el presidente Trump ofende al invitarla a convertirse en el estado número 51 de la Unión Americana.

No está demás el recordar lo que significó el uso de dos bombas en Japón, si es verdad que igualmente significó el fin de una guerra que ya había acabado con entre 70 y 85 millones de seres humanos. Las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, igualmente menester es recordar que la casa imperial del sol naciente, no obstante el lanzamiento de la primera bomba sobre Hiroshima dudo antes de exhibir la bandera blanca de su rendición. ya que Alemania del III Reich se había rendido el 7 de mayo, así como el Reino de Italia el 28 de abril, con la muerte de Mussolini.

La operación o proyecto Manhattan y del cual su jefe Robert Oppenheimer le informaba al mundo que a partir de ese momento la humanidad, toda ella, estaría en constante peligro de extinción. De hecho fue un científico originario de Nueva York quien planteó una inocultable realidad: es la doctrina que plantea la destrucción mutua asegurada, conocida por sus siglas en inglés MAD (Mutual Assured Destruction). Es una doctrina de estrategia política militar.

Era la madrugada del 16 de julio de 1945, Oppenheimer y su reducido grupo de estrechos colaboradores esperaban en un búnker el momento que cambiaría el mundo. A unos 10 km de distancia, históricamente la primera prueba de una bomba atómica, cuyo nombre en código era «Trinity», estaba programada para llevarse a cabo en la seca tierra del desierto “Jornada del Muerto», en el estado de Nuevo México. Efectivamente, el invento de este físico teórico, nacido en Nueva Jersey, de origen judío y profesor en la Universidad de California en Berkeley, cambio desde ese momento el curso de una guerra que ya acumulaba 18 millones de muertes aliadas mas 22 millones solo de soviéticos. Pero me permito decir que no solo cambió el curso, al obligar a los japoneses a rendirse y así finalizar la guerra, igualmente abrió ese mismo día una compuerta que ya hoy, solo la Federación Rusa, asegura que en su arsenal tienen bombas de hasta 3300 veces más potentes que las lanzadas en Hiroshima y Kawasaki 78 años atrás.

Manhattan fue un proyecto de investigación y desarrollo llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, que produjo las primeras armas nucleares, liderado por los Estados Unidos con el apoyo de científicos británicos y canadienses. Desde 1942 hasta 1946, el proyecto estuvo bajo la dirección del mayor general Leslie Richard Groves Jr. quien era un ingeniero del ejército americano. Este militar compartía la dirección de Manhattan con el físico teórico Robert Oppenheimer, quien era el director del Laboratorio Nacional de Los Álamos.

Si, fue al amanecer de ese 16 de julio del año 1945, cuando la primera bomba nuclear explotó. Fue una exitosa prueba y sus creadores informaron inmediatamente al presidente de los Estados Unidos, el Sr. Harry S Truman del resultado. Resultado que significaba que a partir de ese mismo momento, el presidente de los Estados Unidos podría decidir si utilizarla o no, donde y cuando, pero con la seguridad de que en caso de su empleo, significaría un antes y un después en lo que se había conocido como armas de guerra.

Realmente pareciera que fue una jugada del destino. El presidente Harry S Truman fue durante su gestión como vicepresidente muy poco protagonista, estaba en las sombras y pocos veces fue llamado para consultas por el muy activo presidente Roosevelt. No sabría como calificar que fuese el vice presidente Truman el escogido por el destino para poner fin en abril de ese mismo año a la segunda guerra mundial. Pues si, fue ese día, 16 de julio con la explosión de la bomba en el desierto de Nuevo México, que el invento de Oppenheimer le informaba al mundo que a partir de ese momento la humanidad toda ella estaría en constante peligro de extinción.

Eso fue lo que ocurrió después de que Harry S.Truman autorizó el lanzamiento de una hoy considerada pequeña, muy pequeña bomba atómica sobre la localidad japonesa de Hiroshima, un 6 de agosto de hace ya 78 años. La bomba de uranio-235 de 4.400 kilogramos de peso, 3 metros de longitud, 75 centímetros de diámetro y una potencia explosiva de 16 kilotones o sea 16000 toneladas dinamita, cayó matando al instante a 66.000 personas, hiriendo a otras 69.000. Al final se calculan 169.000 víctimas entre civiles y militares en esa ciudad.

El presidente Truman justificó su decisión, afirmando que: «La usamos (la bomba) para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses». Truman le dijo al mundo el 9 de agosto que había decidido lanzar una segunda bomba nuclear sobre el imperio de Japón, en la ciudad de Nagasaki, donde este ataque dejó en forma instantánea 70.000 muertos. Estos dos ataques obligaron la rendición de Japón y con ella la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

Definitivamente, el invento del profesor Oppenheimer, es verdad que puso fin a la segunda guerra mundial, pero al mismo tiempo abrió una puerta tan ancha como para que día a día algunos autócratas, jefes de gobierno, amenacen a la humanidad con con estas armas que podrían generar en cuestión de minutos millones de muertes, así como la total destrucción física de enteras ciudades. Me refiero a los presidentes Putin y Kim Jong-un, de Rusia y Corea del Norte, respectivamente.

“Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos» afirmó el científico al observar los estragos causados por su invento sobre las ciudades de Hiroshima y Kawasaki, manifestando su profunda tristeza. No obstante la confesión de Oppenheimer por las consecuencias de su invento, menester es reconocer que para ese momento, los bombardeos que la fuerza aérea aliada arrojaba sobre el territorio nipón ya habían causado más muertos que los que provocaron los dos artefactos nucleares. Japón no se rendía. Y la alternativa al ataque nuclear, era una invasión acompañada por un bloqueo naval, el cual, muy probablemente hubiera tenido un costo todavía mucho mayor en vidas humanas, para ambos bandos.

La decisión del presidente Truman, de lanzar estas bombas atómicas, para muchos expertos y para observadores, como es mi caso, fue acertada. El horrible balance de esa guerra, originada por las ambiciones expansionistas de un desequilibrado mental, llamado Adolf Hitler, quien pasó de ser el mayor tribuno de Alemania, al mayor asesino en serie de la historia contemporánea. Según la Enciclopedia Británica, se estima que entre 40 y 50 millones de personas murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Entre las potencias aliadas, la URSS fue la que sufrió el mayor número de muertos. Según las autoridades soviéticas de ese momento fueron 22 millones las víctimas de guerra. Además se cree que murieron 5,8 millones de polacos, lo que supone el 20% de la población de ese país, entre víctimas de la guerra y víctimas de la persecución nazista. Estados Unidos, al librar una guerra fuera de su territorio, tuvo una cantidad limitada de bajas militares: unos 298.000 estadounidenses. Por su parte, entre las potencias del Eje, hubo alrededor de 4,2 millones de muertes de alemanas, 600.000 italianas y 1.972.000 muertes japonesas.

Se calcula que hacia finales de 1945, las bombas atómicas americanas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki habían totalizado unas 246 000 víctimas, sólo la mitad falleció como consecuencia directa del ataque, el resto falleció en medio de horribles sufrimientos debido a los efectos de la radiación, cuales fueron devastadores para miles de personas. Los que sobrevivieron, padecieron numerosas enfermedades a lo largo de los años, como ceguera, cataratas, leucemia, cáncer de tiroides, mutaciones y depresión, son algunos de los efectos de la radiación según la Organización de las Naciones Unidas y de sus organismos especializados.

Las consecuencias del contacto humano con las radiaciones son de suma gravedad, así como 78 años antes lo vimos en Japón, el mundo las pudo ver más recientemente a causa del llamado accidente de Chernóbil. Sucedido el 26 de abril de 1986, cuando el reactor cuatro de la Central Nuclear “Víctor Illich Lenin”, en el norte de Ucrania, explotó originando que se liberan grandes cantidades de partículas radiactivas en la atmósfera, provocando unas nubes contaminadas en toda Europa y exponiendo a millones de personas a peligrosos niveles de radiación.

El arma de destrucción masiva (bomba con poder nuclear) con la cual el gobierno de Rusia amenaza al mundo, es 3.300 veces más potente que las bombas que los Estados Unidos lanzaron sobre la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto del año 1945 (1). https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53951839

La historia del ser humano está llena de paradojas y de grandes contradicciones, bueno, si es por eso, porque somos seres humanos. Por ejemplo, que a estas armas, verdaderas máquinas de destrucción, las denominamos también, armas disuasivas. Nos referimos al hecho de cómo el desarrollo de las armas nucleares con el potencial de reducir nuestro planeta varias veces a cenizas, son precisamente el mayor garante de la paz en el mundo, esperando su mismo creador, el hombre, que actúen como instrumentos disuasivos.

(1).El arma de destrucción masiva (bomba con poder nuclear) con la cual el gobierno de Rusia amenaza al mundo, es 3.300 veces más potente que las bombas que los Estados Unidos lanzaron sobre la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto del año 1945.

Así vemos que ese 16 de julio de 1945 se dio inicio al desarrollo de armas que hoy, después de 78 años, con solo tocar un botón, ese insignificante gesto nos podría llevar a un rápido final, convirtiendo la humanidad en pocos segundos, en solo polvo.

Concluyo con una reseña que ofrece el diario elcorreo.com de Bilbao, España y aparecida en ese periódico vasco el 22 de mayo del año pasado. El programa ’60 minutos’ de la primera cadena de la televisión pública rusa ha simulado cómo su presidente, Vladímir Putin, podría lanzar un ataque nuclear en Europa que tomaría menos de cuatro minutos y al que nadie «sobreviviría». A Londres serían unos 202 segundos. A París, 200 y a Berlín,106. Ese es el tiempo aproximado que tardaría en llegar a esas ciudades los misiles rusos con las terribles consecuencias que todos imaginamos. Si, es una simulación, pero la utilización del átomo, no es un juego.

Y hoy 29 de julio del año 2025, después de 50 años de esa manifestación de muerte y destrucción el Dr Robert Oppenheimer tenía razón en alertar al mundo de ese macabro, pero necesario, su invento del año 1945, creo que gobernantes de los Estados Unidos de América han tenido razón al ignorar por unos instantes las sagradas normas del Derecho Internacional que rigen las relaciones entre las naciones que conforman el mundo civilizado en este siglo XXI, al destruir,como así lo espero que efectivamente haya sido, la capacidad de un grupo de teocracias reaccionarios de dotarse de una bomba nuclear, al recordar que aquellas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki tenía solo el 3% de la capacidad que tiene ahora cualquiera de estas armas. El arma de destrucción masiva (bomba con poder nuclear) con la cual el gobierno de Rusia amenaza al mundo, es 3.300 veces más potente que las bombas que los Estados Unidos lanzaron sobre la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto del año 1945.

Por último permítanme también recordar apreciados lectores ¿que es una bomba atómica?. La bomba atómica, también llamada armamento nuclear, es un tipo de dispositivo explosivo que opera a base de reacciones nucleares en cadena. Es empleado, como todas las armas de esta envergadura, con fines estrictamente bélicos.Este tipo de bombas son los artefactos más destructivos y letales jamás inventados por la humanidad. Una bomba atómica puede variar tanto en capacidad destructiva como en los materiales de los que está hecha, los cuales son sometidos en su interior a una reacción exotérmica muy violenta, pero al detonar suele generar una gigantesca nube de humo en forma de hongo, muy reconocible.Estos últimos se deben a que este tipo de bombas no sólo producen un impacto inmediato, sino que esparcen elementos atómicos inestables (es decir, material radiactivo) por doquier. Así, alteran permanentemente la bioquímica de los seres vivos alrededor, debido al envenenamiento radioactivo.

*Actualizado el 29 de julio del año 2025. Su primera versión fue  escrita el 22 de julio del año 2023.

Editado por los Papeles del CREM a cargo de Raúl Ochoa Cuenca.

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».

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