¿Qué pasó el viernes 26 en las elecciones de la UCV?

Por Eduardo Martínez

Eran predecibles los sucesos del pasado viernes 26 de mayo en la UCV. No era necesario tener un bola de cristal para conocer con anticipación lo que sucedería. Pero nunca aprendemos.

Aunque habíamos sido testigos de lo sucedido en el 2000 con las Mega Elecciones. ¿Recuerdan la frase “el 28, el 28, el 28, …? Ahí estaba el antecedente. Sin embargo los venezolanos no lo recordamos, o no lo queremos recordar. También puede ser.

El no poder recordarlo, puede ser producto de una especie de “amnesia disociativa” que se origina por un “acontecimiento traumático o estresante” que tiene como consecuencia una incapacidad para recordar una información.

Y ha sido estresante y traumático lo que nos ha ocurrido desde 1999. Un atenuante para aquellos que no recuerdan.

Recordemos este episodio, cuando el proceso electoral de re legitimación, luego de aprobada la nueva Constitución, debió ser suspendida -días antes de la fecha estipulada- por la incapacidad de la directiva del CNE de organizar los comicios.

En la UCV

En la UCV este 26 de mayo ocurrió en pequeño lo que habría ocurrido en el 2000, si Luis Miquilena y Enrique Mendoza no se hubieran reunido para revisar las denuncias de la no preparación logística del CNE. Lo que políticamente gobierno-oposición se inteligenciaron para posponer la jornada electoral. Eso evitó un mal mayor.

Una evaluación posterior en esa oportunidad reveló que la nueva directiva, así como la plana de gerentes designados por esa directiva, no calzaba lo necesario para montar elecciones.

En la UCV, a las 9 de la mañana del viernes ya habían hecho crisis las fallas logísticas del proceso. Se culpaba por igual a la Comisión Electoral y a la rectora.

Si observamos la panorámica del suceso – que pudo terminar en tragedia- nos encontraremos con un sistemático error que ha tomado un lugar inamovible en decisiones de las altas esferas políticas del país: La designación de “notables” para manejar los asuntos más espinosos.

Designar notables es probablemente el error más grave en que se puede incurrir. Sobre todo para manejar los procesos electores.

En todo el mundo, los procesos electorales son tan particulares, que se salen de las leyes generales. Casi se puede decir que opera bajo condiciones supra constitucionales.

Las autoridades electorales, urbi et orbi, a parte de garantizar la transparencia de las elecciones, deben asegurar que el proceso se realice y, también, mantener a raya a los malandros electorales.

En Venezuela, la manera de manejar estas atribuciones ha sido designar personajes que están por encima del bien y del mal, probos, honestos, académicos y limpios de polvo y paja del pecado.

Sin embargo, exacerbar las condiciones de honestidad, no resuelve ni evita los problemas que atentan contra la realización del proceso y su transparencia.

En Estados Unidos, quienes coordinan a nivel federal el aspecto electoral siempre recomienda que “los diablos se cuiden de los diablos. Lo que, para quienes conocen de los menesteres electorales, significa que en cada nivel del proceso deben estar presentes los representantes de los candidatos en competencia desde arriba, hasta el nivel más bajo y crucial: la mesa de votación.

Solo así, el proceso puede ser transparente. ¿Y con máquinas? No se garantiza eso.

Viendo al futuro

Venezuela tiene dos procesos electorales en su futuro inmediato: la Primaria del 22 de octubre, y las presidenciales del 2024.

El CNE, que basa su operativa en “resultados irreversibles’, y ya sabemos que significa, va a requerir de un esfuerzo extraordinario para que se logre transparencia e igualdad de condiciones.

En cuanto a la Primaria, más cercana, debe llevarnos a preguntarnos si los integrantes de dicha comisión tienen la experiencia electoral, que vaya más allá de haber sido simples electores en las elecciones anteriores.

De momento, la Comisión Electoral UCV emitió un Comunicado posponiendo  las votaciones para el 9 de junio del 2023.

Los Notables

No es un problema de santos y notables, insospechables hasta de un mal presentimiento.  Es un problema de experiencia, conocimiento y porque no, hasta de malicia.

Recordemos que los santos, para ser elevados a los altares deben estar muertos. Y en cuanto a los Notables, prefiero subrayar su traducción del inglés. Not-Able: No Capaz.

Eso han resultado nuestros notables en estas más de dos décadas. Ilustres que no han sido capaces de manejar un proceso electoral, y mucho menos para enfrentar la malicia de un proyecto totalitario.

editor@eastwebside.com

Fotografía Cortesía de Dayana Alvarado.

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