Oswaldo Páez-Pumar: Extrañas confrontaciones

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Por Oswaldo Páez-Pumar

Mientras no son pocas las voces de quienes identificándose como “opositores” se oponen a la realización de un referendo revocatorio como fórmula para hacer cesar la usurpación, hay también en lo que puede llamarse el chavismo unos resteados con el difunto, que desde la página www.aporrea apuntan sus baterías contra el usurpador y respaldan la convocatoria del referendo.

Simplificando la tesis de los que se oponen al referendo, me atrevo a decir que, palabras más palabras menos, siendo el usurpador “un usurpador” no procede el referendo que es una institución para “revocar el mandato de quienes hayan sido electos popularmente”; y por lo tanto todo un silogismo con su premisa mayor, su premisa menor y la irrebatible conclusión, más bien un corolario que no necesita demostración, no procede contra los usurpadores.

Y yo me pregunto a mí mismo, no podrá el usurpador si se convoca el referendo, impugnarlo e invocar que el referendo procede únicamente, artículo 72 de la constitución, para con “Todos los cargos y magistraturas de elección popular…” que son los revocables, mientras que a él lo escogió Chávez como lo comprueba aquella enorme pancarta que decía algo así como “desde el fondo de mi corazón” y era la imagen de Chávez señalando a Maduro cuando todavía no era usurpador.

Desde luego, creo imposible que el usurpador prescinda de ese viejo origen e invoque que, aceptando la tesis de algunos opositores, el referendo no procede justamente porque su cargo y magistratura no se originó en una elección popular, sino en una farsa electoral, “oposición dixit”. Más grave todavía, si como pudiera ocurrir, el resultado del referendo no arroja un voto más por encima de los que dijo el CNE que había obtenido el usurpador en mayo de 1918, no estaremos consolidando su poder y dejaría de ser usurpador.

Si efectivamente esto llegara a ocurrir, me pregunto si la situación jurídica del usurpador se modifica y mi respuesta es negativa. Si efectivamente, como lo aseguramos, el usurpador es un usurpador el resultado insuficiente para que proceda la revocación del “mandato pretendido”, no hace legítima su usurpación sino inútil e insuficiente nuestra pretensión y esfuerzo. Lo que si debemos tener presente es que el referendo revocatorio, no es una competencia electoral entre los que dicen sí y los que dicen no, que es la fórmula de una elección entre quienes compiten, el que tenga más gana. En un referendo de lo que se trata es de determinar, si hay un número mayor de entre quienes desean revocarlo, de los que concurrieron a elegirlo. Ese número ya está definido y solo falta por definir el número de quienes no lo quieren. Ya en agosto del 2004 se convirtió el referendo en una nueva elección y no podemos olvidar que a perro viejo lo capan “una sola vez”.

Cuando el miedo se apodera de un combatiente está derrotado desde antes de que se inicie el combate. Me parece ver en algunos de los combatientes – desde luego no en todos – que participan con ánimo denodado en las justas electorales y echan la culpa de sus derrotas a quienes se abstienen y propician la abstención, que en relación con el referendo revocatorio en donde no hay nada que perder, porque si ganamos, ganamos; y si perdemos, seguimos donde estábamos, que descarten el uso de este recurso que es la forma más elemental de votar.

El que haya un grupo de chavistas empeñados en marcar distancia con el usurpador no puede ser sino motivo de complacencia para quienes sostenemos que, aunque la democracia es un muy mal sistema de gobierno, tiene sin embargo la ventaja de que los demás son peores, porque nos permite estar cambiando siempre a los protagonistas y Dios mediante, nos colocará en la posibilidad cercana de, como ocurre en los grandes colegios de renombre, no aceptar repitientes de una vez por todas.

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