Oscar Villalón: In Memoriam – Plutarco Vallés

Plutarco Elías Vallés Hernández.

Por Oscar Villalón

Se nos ha ido nuestro querido amigo Plutarco Elías Vallés Hernández.

Fue en la década de los 80 cuando me pidieron que dictara unas clases en la Universidad José María Vargas.

Acostumbrado a los post-grado, nunca me gustó la idea de hacerlo a nivel de pre-grado. Los muchachos no tenían la madurez suficiente ni la experiencia laboral como para entender la importancia de los temas financieros que yo les explicaba.

Sin embargo, esta vez me llevé una sorpresa: había un alumno que demostraba entender todo y por la calidad de sus preguntas y los problemas prácticos que traía a la clase quedaba en evidencia que estaba trabajando en la administración de una empresa y aplicaba los contenidos que se le estaban entregando. Había una gran diferencia con los demás. Ese alumno era Plutarco Vallés.

Después del proceso de enseñanza-aprendizaje pasamos a una relación más fraterna y me invitó a conocer a su bella familia y a los negocios que ellos desarrollaban.

Comprendí que la personalidad y la escala de valores de Pluto tenían su origen en lo que recibió de ese matrimonio ejemplar que habían constituído la Sra. Mirella Hernández y don Elías Vallés.

La sensibilidad por el dolor ajeno, la solidaridad con los que sufren, el ánimo de ofrecer alivio a quienes padecen el dolor de la pérdida de un ser querido, eran un sello de esa familia que dedicó su vida a ayudar a los demás en tan difíciles momentos.

Pero en el caso de Plutarco esta actitud permeaba hasta otros ámbitos donde siempre prevaleció el ánimo de compartir con los demás hasta los más mínimos detalles, desde invitarnos a la discoteca privada del CCCT de la cual era socio a todo el grupo de la Universidad incluyendo a su profesor, hasta invitarme a un viaje en el yate familiar con mi padre y en donde el señor Elías se comportó con él como un gran anfitrión.

Creo que fue la única vez que mi viejo se montó en un yate y por supuesto que quedó feliz con la experiencia.

La generosidad de Pluto me permitió conocer un mundo que estaba muy lejos de mi capacidad económica, así como los innumerables viajes en el barco incluyendo campeonatos de pesca de altura.

Obviamente que esta actitud no era sólo conmigo sino con todas las personas que tenían alguna relación con él o con sus negocios.

Por supuesto que nobleza obliga, y cada vez que él necesitó de un apoyo profesional de mi área, o algo puramente personal, pudo contar con mi ayuda incondicional, lo cual siempre supo valorar y agradecer.

En nuestras reuniones de planificación siempre estaba presente buscar la forma de prestar un servicio económico a las personas más vulnerables, aún cuando las condiciones del país empujaban en sentido contrario.

El no quería dejar de atender a nadie porque su escala de valores le decía que a todo el mundo hay que respetarle su dignidad hasta los últimos momentos.

Ello lo llevó a montar servicios de cremación como una alternativa más económica para los usuarios y capillas de uso corto en el cementerio.

También quiso seguir apoyando en su área a los venezolanos que habían decidido emigrar a USA y es así como decidió emprender servicios de cremación en Florida con mucho esfuerzo personal.

Se vio recompensado con la respuesta favorable, no solo de los paisanos, sino también de gente de otras latitudes que residen en la zona.

Con su carisma logró que su nombre fuera sinónimo de calidad en la atención funeraria y hoy en día Florida Cremation Services ocupa un lugar de preferencia en su sector en ese estado de USA. Todo gracias a la perseverancia y esfuerzo de Pluto acompañado todo el tiempo por su esposa y su hija.

Todo lo anterior me permite afirmar con propiedad que Plutarco no sólo fue un gran amigo con grandes valores humanos, sino también un gran empresario que hizo crecer la organización ya existente y trascendió hacia otros países donde no es fácil tener éxito.

La experiencia con Pluto me hizo concluir que no sólo los alumnos aprenden de sus profesores. También los profesores aprenden de sus alumnos y este es mi caso.

Doy gracias a la vida por haberme permitido conocer a Pluto y ser su amigo.

Espero que esté formando parte del comité de recepción para cuando Dios disponga seguir su camino.

Puedo concluir que en tu paso por esta vida hiciste bien a mucha gente Pluto y yo me cuento entre los primeros. Eso lo sabe el creador y por eso no dudo que ya estás a su lado. Pero siempre queda la interrogante: ¿Por qué tenías que irte tan pronto? Todavía tenías mucho bien por hacer a la humanidad y a tus seres queridos….

Tu gran amigo,

Oscar Villalón

Caracas, 04 de agosto 2020

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