Orlando Ochoa: Petróleo e instituciones

por Orlando Ochoa

Estudios recientes sobre la experiencia internacional de economías con abundancia de recursos naturales indican que las “diferencias en la calidad de las instituciones” son determinantes en buenos o malos resultados en el crecimiento económico de largo plazo y por tanto en la prosperidad de sus pueblos. Se enfatiza cada vez más la importancia de la relación entre el surgimiento de los recursos naturales y la fortaleza de instituciones políticas y económicas; se conoce que instituciones fuertes reducen el comportamiento rentista.

La evidencia histórica revela que la falta de éxito de algunas naciones con petróleo, no es debido al recurso natural en sí mismo; la causa parece encontrarse en el empeoramiento de las instituciones políticas y económicas. Se conoce, por ejemplo, que las políticas fiscales prudentes evitan crear distorsiones macroeconómicas con las negativas implicaciones usuales de mayor volatilidad en las variables macroeconómicas. Los países con instituciones fiscales fuertes pueden lograr exitosos cambios de políticas gubernamentales, sin la desviación a que pueden llevar los incentivos políticos del clientelismo o de conductas rentistas extremas.

En el caso venezolano, el pobre desempeño económico desde mediados de los años setenta hasta el presente, se puede atribuir a malas políticas económicas, rentismo y corrupción. Pero un aspecto central del largo período de crecimiento económico anterior, entre 1925 y 1975, con presupuestos balanceados, estabilidad de precios y cambiaria, no hay duda que fue la fortaleza de la institución fiscal creada por el ministro de Hacienda Román Cárdenas entre 1913 y 1922, consolidada por sus sucesores y por la posterior creación del Banco Central de Venezuela. Los estudios de los años ochenta sobre las bonanzas petroleras y distorsiones macroeconómicas en los países exportadores de petróleo revelan un patrón similar de errores: Expansión excesiva del gasto interno y presiones inflacionarias que generan una tendencia a la apreciación del tipo de cambio real, con la consecuencia a mediano plazo de una contracción en el producto de las actividades productoras de bienes transables no petroleros, como manufactura y agricultura, por pérdida de competitividad. La recuperación futura de Venezuela requiere grandes cambios institucionales y económicos, así como aprender del pasado.

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