Por José Hernández
Sobre la palabra íntegro el Diccionario de la Real Academia Española, dice: “Que no carece de ninguna de sus partes.
Entero, completo, intacto, absoluto, pleno, total.
Dicho de una persona: Recta, proba, intachable.”
Venezuela pudo contar con gente así, venezolanos que hicieron país. Hasta que llegó nuestra muy peculiar tara militar y de caudillos, que representaron el que se murió y el que se llevaron preso.
Si, dejó afuera al rodrigato por no ser militares y por llegar como orilleros al chavismo. Oportuno es destacar que tampoco son íntegros y han sido parte de la desaparición de Venezuela, que aún están muy cerca de completar.
Ahora toca preguntar. ¿Cómo recreamos al venezolano íntegro? Con trabajo fuerte y transparente, con cuentas claras y revisables, con claridad institucional.
Hoy, aún con la despedida de Nicolás y Cilia y la muerte de quien los puso allí, los esfuerzos por volver a ser una nación de ciudadanos íntegros tiene enfrente el agujero negro de Delcy, Jorge y Diosdado, donde se tiene torturas, persecuciones, presos políticos, 9 millones de exilados, además de la desaparición de los mejores servicios de la región en salud, educación, seguridad, energía, comunicación y agua potable y corriente.
Aún así la Venezuela integra es posible y necesaria. También es posible porque ya lo fue. Una Venezuela que haga realidad los sueños de todos. Una nación de personas sin miedo y sin necesidades perentorias. Donde todos tengamos el derecho de generar riquezas.
Y, volvamos a tener la certeza de que nuestros sueños pueden ser realidad, sin resuelves ni atajos.
* Editorialista, Corresponsal en Miami