No hay que dejar de tener los objetivos en la mira

Por Eduardo Martínez

En esta estrategia de correr las arrugas, y tapar un escándalo con otro de menor trascendencia o importancia, nos ha consumido los últimos 24 años. Es así como tenemos un numeroso cementerio de problemas sin resolver.

Está demás decir, aunque lo hagamos, que los problemas dejan de ser problemas solo cuando se resuelven. Y en Venezuela, siguen sin resolverse los problemas fundamentales.

Si revisamos los escándalos del mes de abril del 2023, mes que todavía no ha terminado, tenemos cuatro escándalos, uno tras otro: 1) el colapso de la banca de criptoactivos; 2) la persecución de ex funcionarios del área económica y petrolera del régimen; 3) la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre el Esequibo; y, 4) los resultados de la Cumbre de Bogotá.

Esos cuatro problemas siguen sin solución. Se ha querido utilizando uno para tapar o disminuir al anterior. Sin embargo, son de tal magnitud, que lo que han hecho hasta ahora es ligeramente empujar la atención de la opinión pública hacia el nuevo problema, sin lograr hacer olvidar al anterior.

Como los problemas generan a su vez, una seguidilla de nuevos problemas, tenemos -para solo mencionar el último- el episodio bogotano de la expulsión de Juan Guaidó hacia los Estados Unidos. Lo que ha generado un nuevo problema para el régimen, luego que Guaidó declarara en Miami que se constituye en presidente interino de un gobierno venezolano en el exilio.

Lo esencial es que nos concentremos en lo importante. No podemos dejar que nos desvíen de lo que es problema principal: la existencia de políticas de un régimen que ha lanzado 7,5 millones de venezolanos que han huido -hasta a pié- hacia los países más lejanos del globo.

Así como también, la pérdida de importancia de las industrias básicas, el cierre  de tres cuartas parte de las manufactureras privadas, las cadenas de distribución y la desaparición completa de sectores productivos y profesionales.

Como si pueda poco, hay que tener en la pizarra de nuestra atención, los miles de casos de violación de los derechos humanos que cursan en la Corte Penal Internacional.

Para rematar, y que habría sido lo más importante en Bogotá, la realización de unas elecciones presidenciales “transparentes y justas”. Lo que es el centro de todas estar estrategias distractivas.

En efecto, si las elecciones fueran transparentes y justas, no habría manera alguna que el actual presidente ganara la re elección, y mucho menos de candidaturas salidas del partido de gobierno. La única manera de repetir, sería con la manipulación de antes, durante y después, de la jornada electoral. NO hay que perderlo de vista.

ermartínez@eastwebside.com

 

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