Negociaciones en Barbados con un zorro que pierde el cuero pero no las mañas

Por Eduardo Martínez

Para un régimen enjuiciado en La Haya, con precios a las cabezas de sus dirigentes en Estados Unidos, moroso con sus acreedores, y señalados de contrabandear oro y petróleo por todos los mares, comprometerse a cumplir acuerdos que nunca han cumplido no sería nada nuevo.

Hoy martes es un día de esos, cuando con la presencia de representantes de la Administración Biden, enviados del gobierno de Nicolás Maduro sostendrán un encuentro con la oposición venezolana en la isla de Barbados.

En esta ocasión los Estados Unidos, que han reiterado que pueden suavizar las sanciones si Maduro “diera pasos sólidos hacia el compromiso para la celebración de elecciones libres”, no se han hecho representar por otros mediadores.

Ante la inminencia del año electoral, dejaron de maniobrar tras bastidores y agarraron por la cola al zorro del régimen venezolano. Es una apuesta que tiene sus riesgos. Por cuanto los estadounidenses se pueden quedar con el cuero del zorro en las manos, y el zorro salir corriendo sin perder una sola de sus mañas.

Por otra parte, el régimen venezolano se ha  ido quedando aislado y sin real. Todo como consecuencia de sus acciones gubernamentales. Lo que se vio agravado por las sanciones que todavía mantienen los países occidentales.

Maduro tiene la angustiante necesidad de dinero fresco y abundante. El apremio, considerando lo que ha sido hasta ahora su modus operandi, es tener suficientes fondos en la caja de caudales del Estado, para darle un vuelco a la escasa popularidad de la que disfruta en las puertas de elecciones presidenciales. Ni más, ni menos.

Esos fondos, con mayor seguridad, serán para metérselos a la campaña electoral. No hay que hacerse ilusiones.

Cuando pase el 2024, y se apague el arrope publicitario de promesas y rebotes de las responsabilidades hacia otros, volverán a la agenda diaria los mismos problemas que hasta ahora no han sido resueltos: agua, luz, trabajo, seguridad, etc.

Por su parte, Estados Unidos llegará a Barbados con una zanahoria en una mano, mostrando el garrote en la otra mano.

En lo que respecta a la oposición venezolana, en las vísperas de la Primaria, aterrizarán buscando garantías para esas votaciones del domingo, y con las esperanzas de que desaparezcan del panorama la judicialización que impida la materialización de las aspiraciones de los más populares dirigentes opositores.

Es probable, que la oposición a lo máximo busque una definición de la fecha de las presidenciales en el 2024. Su visión no llegaría mas allá. Y debemos de hacernos la idea, que no habrá solución para las centenas de presos políticos y exiliados. De ellos, como que nadie se acuerda.

Lo que molesta de esta negociación, es que se estaría negociando una fecha que está establecida en la Constitución venezolana. ¿Por qué entonces hay que negociar esa fecha con el régimen ? ¿Acaso es que ellos no están sometidos a los preceptos constitucionales?

En cuanto a las violaciones de los derechos humanos, considerados de “lesa humanidad”, ¿Por qué la oposición debe negociar -como aspiraría el régimen- que la CPI no siga investigando? Como si la oposición tuviera competencia para ello.

Señalan los expertos en negociaciones, que una estrategia para no llegar a un acuerdo es “pedir lo que la otra parte no te puede otorgar ”. Para luego no cumplir con el compromiso asumido. Lo que más o menos ha venido pasando con las rondas de negociaciones, que si las numeramos, resultarían tener más versiones que las películas de Rocky.

Vamos a ver que pasa hoy, y con qué regresan a Washington los emisarios de Biden, a Caracas los opositores, y si los enviados de Maduro logran que EEUU suelten algunos cobres para la campaña electoral.

PD: Esperemos que el zorro no crea que el «águila calva» es tan tonta para dejarse engañar.

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@ermartinezd

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