Maduro: entre el desconocimiento internacional y la falta de dinero

Por Eduardo Martínez

No es difícil descubrir cuáles son los problemas que le quitan el sueño a los jerarcas del régimen de Nicolás Maduro. Basta con leer someramente los titulares de las notas que publican los órganos de la hegemonía comunicacional oficial.

En el ámbito internacional, los permanentes viajes de la vicepresidenta Delcy Rodríguez -sola o acompañada- muestran los sudores de las angustias.

Por una parte, los deseos transhumantes para obtener reconocimientos internacionales. Retratarse al lado o dándole la mano a los jefes de Estado que más centimetraje tienen en la prensa extranjera. En todo caso, el objetivo es inmaterial: que se reconozca la presidencia y gobierno de Nicolás Maduro.

Por otra parte, el esfuerzo de la búsqueda del oxígeno de un régimen de este tipo: financiamiento. Ese si es un objetivo material. En este sentido hay que recordar que la tal revolución bolivariana se construyó sobre el usufructo de los logros de los gobiernos anteriores. No generó riqueza, la gastó.

Es así que agotado el dinero, y destruida la infraestructura que lo generaba, el régimen se lanzó a la búsqueda de dinero fresco. Lo logró. Hasta que llegó el momento de empezar a pagar y se fue atrasando.

Luego se juntó, en una especie de tormenta perfecta la morosidad con el desconocimiento de la presidencia misma de Maduro.

Los deseos re eleccionistas de Maduro le llevaron a manipular los lapsos constitucionales, para así evitar las corrosivas consecuencias del agotamiento financiero, la caída de la producción petrolera, el esconderse de los acreedores con sus demandas, y finalmente, cuando se cayó el disfraz de presidir un régimen democrático. Con lo que, caída la careta, su gobierno se quedó definida por una sola palabra: régimen. Lo democrático, medio centenar de países no se lo reconocerían.

Es el momento en que sería calificado de dictador, y lo más grave: “y sin dinero ay ay ay, sin sin nada caray…”, como cantaba Juan Gabriel en una de sus más famosas composiciones musicales.

Hoy en día, Maduro tiene ante si un nuevo proceso electoral. Dentro de Venezuela, tiene todo en contra. Solo le acompaña el poder coercitivo del Estado (entiéndase represión), y el poco dinero que todavía el petróleo y el oro le proporcionan a su gobierno. En una cantidad, que si no se utiliza para resolver los problemas de los venezolanos, solo le servirá para mantenerse en el poder.

A pesar de eso, la vanidad y la necesidad le obligan a recuperar el reconocimiento internacional, con la ilusión de obtener dinero fresco. Algo que lo tiene sin oxígeno.

Por eso la vicepresidenta se baja de un avión para montarse en otro. Aunque por lo que se comenta, a parte de reforzar las relaciones con media docena de países amigos, parece no estarle yendo tan bien. Se invierte mucho en cada periplo, y lo que se obtiene son migajas.

La tormenta a veces amaina, pero por lo visto … siempre sigue.

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@ermartinezd

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