Por Eduardo Martínez
Decíamos hace algún tiempo que el ánimo de los venezolanos era como un tobogán: bajaba y subía. Ahora, parece que nuestros ánimos están montados en un tobogán, bajando sin parar hacia donde no sabemos.
Ayer miércoles fue un día que podemos calificar de terrible. Y lo peor, no sabemos cómo seguirá siendo. Pero así son nuestros días en estos tiempos.
En lo interno, se juega y desprecia la voluntad popular, del voto, de los derechos adquiridos, de los derechos humanos. Nadie tiene nada garantizado.
La Constitución y las leyes son simples excusas. Letras desvencidas en una combinación de piezas de rompecabezas que parecen haberse fundido con la carta del “mono de la baraja”: encajando para justificar cualquier cosa.
Y afuera, por los desmanes de las bandas criminales, debemos soportar ahora mayores restricciones, hasta llegar al punto de las prohibiciones de ingresar a países como Estados Unidos. Eso no quedará ahí. Probablemente el proceder se extenderá a otros países.
La prohibición es una escalada de una política de eliminación de las protecciones a cientos de miles de venezolanos. Seres humanos sobre los cuales pende la condena de un limbo migratorio. Muchos de ellos no pueden regresar a Venezuela. Por lo menos por ahora.
No somos moneditas de oro que todo el mundo quiera. No nos hemos dado cuenta que lamentablemente estamos solos en un Mundo conflictivo en extremo.
Se ha demostrado que el venezolano, el ciudadano, no es ni violento ni terrorista. Emprendió el camino del exilio voluntario para lograr las oportunidades que no encuentra en Venezuela. Lo hizo y hace de una manera pacífica. Y lo seguirá haciendo pacíficamente en una demostración de civilidad.
En la soledad de nuestra tragedia y agonía, los venezolanos requieren de ayuda. No llega, y no sabemos si esa ayuda llegará. Pero estando solos, los venezolanos debemos construir soluciones con nosotros mismos.
Reinterpretando nuestra historia, estamos obligados a recordar que la gesta independentista del Siglo XIX se libró en Venezuela con venezolanos. Y esos venezolanos, salieron a libertar otros cuatro países.
¿Se recibió ayuda externa? Ciertamente. Sin embargo, prácticamente llegó al final de la guerra de independencia. Eso marcó el fin, pero los inicios, con varias repúblicas fallidas, se la chuparon solos los venezolanos. No lo olvidemos.
@ermartinezd