Por Eduardo Martínez
Hay políticos que, en el ejercicio del gobierno, la representación popular o en la oposición, asumen posiciones inamovibles en sus propuestas, en su ejecución, en su estrategia, como si nada cambiara. Por eso no nos debe extrañar que por años, los problemas sigan sin resolverse, se vuelvan peores y la situación no cambie.
La diferencia entre lo estático y lo dinámico, es como la diferencia entre una fotografía y un video.
En la fotografía, llamada también una instantánea: se capta solamente un cuadro del momento. Es cómo si súbitamente paráramos el mundo. Es estático, detenido en el tiempo, y solo aparece lo que encuadramos.
En un video, por el contrario, todo está en movimiento, tanto por las imágenes que se mueven, como por los objetos inanimados que es el camarógrafo quien se mueve para captar diferentes ángulos de esos objetos.
Ambos, fotografías y videos, tiene la característica en común de que quienes accionan las cámaras no aparecen registrados. Bueno, solía ser así hasta que apareció la modalidad del “selfie”.
La política es dinámica. Las condiciones cambian día a día, y hasta de minuto en minuto. Nada queda estático. Solo las fotografías, que encantan a los políticos y que quedan para la crónica, y las apariciones en formato video. Pero lo cierto es que, como actividad, el ejercicio político siempre está en movimiento.
Esta característica obliga a los políticos a seguir también una estrategia de movimiento, y no de mantenerse en posiciones estáticas. Al cambiar las situaciones, deben estar cambiando sus posiciones, estrategias y ejecuciones.
José Ortega y Gasset, filósofo español del Siglo XX, decía que “Yo soy Yo y mi circunstancia”. Frase con la cual definió al hombre frente a las dos principales variables existenciales: lugar y momento. Una combinación dual que establece una tercera variable: el momento.
Ahondado un poco sobre la frase -solo un poco- podemos señalar que “Hoy y aquí”, es diferente a “Mañana y Aquí”, o diferente a “Hoy y en otra parte”.
La circunstancia no es la misma. Y frente a esa circunstancia, estamos nosotros, que generalmente estamos también en movimiento como un camarógrafo de video, porque todo se mueve. Y el tiempo, continúa inexorablemente su ritmo cambiante.
Esas circunstancias requieren de nosotros actitudes y posiciones también en movimiento, dinámicas.
Ante esta realidad, resumida en la frase de Ortega y Gasset, el político -cuya cámara debería tener un panorama más grande, incluyendo otras variables que no siempre el ciudadano común imagina- es que la estrategia debe estar siendo rediseñada en cada momento.
¿Es complejo? Ciertamente. Sin embargo, quien no esté en capacidad de verlo y actuar en consecuencia, que se dedique a otra cosa. Después de todo, sabemos que el político -libre y voluntariamente- se dedicó a esta actividad. Nadie lo fue a buscar a su casa.
editor@eastwebside.com