¡Es hora de un euro global! Pero «un papel internacional más amplio no se conseguirá por inercia: hay que ganárselo». Así lo escribió la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en un editorial publicado hoy en el Financial Times, en el que pide medidas decisivas y describe las condiciones para que la moneda única se fortalezca como moneda de referencia mundial. Pero «para que el euro alcance su máximo potencial, Europa debe fortalecer tres pilares fundamentales: credibilidad geopolítica, resiliencia económica e integridad jurídica e institucional».
«El papel dominante del dólar estadounidense, durante mucho tiempo piedra angular del sistema monetario internacional, ya no es tan seguro», observa Lagarde. El sistema multilateral se está desintegrando y el «proteccionismo, la lógica de suma cero y los juegos de poder bilaterales» están tomando el control, con efectos perjudiciales para la economía europea, que está «profundamente integrada en el sistema comercial mundial, con 30 millones de empleos en juego». Sin embargo, este cambio representa una oportunidad para que Europa asuma un mayor control de su propio destino y para que el euro adquiera relevancia global, según la política francesa.
Hoy en día, la moneda única es la segunda más utilizada del mundo, con cerca del 20% de las reservas mundiales de divisas, en comparación con el 58% del dólar, recuerda. Una mayor internacionalización del euro implicaría menores costes de financiación, menor exposición a la volatilidad del tipo de cambio y mayor protección frente a sanciones y medidas coercitivas.
Para fortalecer el papel del euro, advierte Lagarde, se necesitan medidas decisivas: completar el mercado único, reducir las cargas regulatorias y crear una verdadera unión de los mercados de capitales. Industrias estratégicas como la defensa y las tecnologías verdes deben contar con el apoyo de políticas coordinadas a nivel de la UE, y la financiación común de los bienes públicos europeos, como la defensa, puede generar nuevos activos seguros.
La confianza de los inversores «depende de la solidez de las instituciones que respaldan una moneda», señala. La complejidad de la UE puede ser confusa, pero ofrece ventajas únicas: mecanismos de equilibrio, estabilidad y seguridad regulatoria. El respeto al Estado de derecho y la independencia del BCE son puntos fuertes clave. «Debemos reformar la estructura institucional de Europa», concluye el presidente del BCE. «Ya no se puede permitir que un único veto obstaculice los intereses colectivos de los otros 26 Estados miembros. Un mayor número de votos por mayoría cualificada en áreas críticas permitiría a Europa hablar con una sola voz. La historia nos enseña que los regímenes parecen perdurar, hasta que dejan de perecer.
Los cambios en el dominio monetario global ya han ocurrido antes. Este momento de cambio es una oportunidad para Europa: es un momento de «euro global». Para aprovecharlo y fortalecer el papel del euro en el sistema monetario internacional, debemos actuar con decisión como una Europa unida que asuma un mayor control de su propio destino».
Fuente: Redacción con informaciones de la agencia ANSA.