Laberinto: Educar en Venezuela es un desafío permanente

El profesor Víctor Carillo en el laberinto educacional venezolano.

Por Ángel Cacique

La educación es un acto social, político, económico que involucra al individuo, a la comunidad, a todos los componentes del estado, a los distintos medios de comunicación, redes sociales y a la sociedad a la que pertenece: familia, escuela, país son un todo que integra todas las debilidades y fortalezas que el acto de educar implica.

Según Fernando Savater, el valor de la educación consiste en permitir que el individuo llegue a ser plenamente humano mediante la aceptación libre de los valores que reconoce la sociedad como los mejores, pero no definitivos ni acabados, en permanente evolución y perfección, sin dogmas, imposiciones políticas, culturales, ideológicas, en libertad y democracia. 

Se estima que la producción científica mundial se duplica cada nueve años. El conocimiento, el desarrollo de la investigación científica, los avances tecnológicos se producen cada vez con una mayor velocidad de la que puede ser procesados y asimilados por la sociedad misma por lo cual, las brechas, asimetrías y desigualdades que genera obligan a cada vez mayores esfuerzos sociales, familiares, individuales, colectivos, económicos para mantener el ritmo que los retos del desarrollo y la optimización de la educación imponen.

¿Cómo hace un profesor universitario de Física (Upel-La Urbina), para sobrevivir en un país (Venezuela), ¿qué está en guerra permanente contra la inteligencia?  Qué puede hacer Víctor Carrillo, un docente universitario en el área de física que vive en la Urbanización Ruperto Lugo, los frailes de Catia, parroquia Sucre (Catia), Caracas, Venezuela que labora en el pedagógico (UPEL) la Urbina, Petare, municipio Sucre, estado Miranda para reinventarse todos los días como educador, cómo sobrevivir a las duras circunstancias económicas y sociales a las cuales el oficio de educar en Venezuela está sometido.

El «profe» Víctor Carrillo, investiga, innova, intenta culminar su maestría y asiste regularmente a su trabajo, de un extremo a otro de la ciudad, de Catia a Petare, devengando un salario insuficiente, con un sistema de transporte altamente ineficiente, sin vehículo propio, no puede cubrir su mantenimiento y operatividad, el absurdo de pasar largas horas de cola para acceder a los combustibles subsidiados, porque obviamente con sus ingresos no pueda cargar la gasolina dolarizada,  optó por lo racional, usar el transporte público, con el agravante que la mayoría de las  veces le corresponde dar la clase a un solo alumno, por qué entiende el gran esfuerzo que los pocos estudiantes que decidieron intentar culminar sus estudios y egresar como profesores de física, están realizando, apoyar a los que nadan contra la corriente qué impone el modelo educativo dominante, es una tarea vital.

En sus horas libres, el profe Víctor Carrillo colabora en la labor social y humanitaria que realiza el Padre Cristóbal Domínguez (Iglesia San José Obrero. Los Frailes de Catia), toca y canta en el coro durante la misa, trabaja es su casa-taller haciendo artesanías y manualidades, para complementar el sueldo y coadyuvar junto con su compañera María Dayana Lujambio Briceño (profesional de la enfermería), a sostener los costos de sus gastos personales, familiares, educativos y nutricionales.

En los últimos 24 años, el Socialismos del Siglo XXI, absurdamente ha profundizado las fobias que existían contra las tres marías (Física, Química y Matemáticas), a las cuales le han agregado del dominio de otro idioma (el despreciado pero imprescindible Inglés) y las derivadas del área de la informática, la computación, la tecnología, ha minado el camino educativo de las áreas científicas para en teoría favorecer las enseñanzas humanísticas, sociales e indígenas, ha introducido reformas pedagógicas y cambios del currículo, sin el debido consenso. Y al desvalorizar la labor educativa con magros y miserables ingresos, el incentivo para ser docente, investigador mermó considerablemente.

Claro, es tal vez cómo pregonan algunos cómicos precandidatos, (con el perdón de los cómicos y artistas), de lo que se trata es impulsar el desarrollo de los oficios simples que procuren la sobrevivencia de los individuos, pareciera que tienen razón en una sociedad que retrocede productivamente, se empobrece a gran velocidad, siempre será mejor trabajar que delinquir, pero como afirma el profe Víctor Carrillo se necesitaran las herramientas que proporcionan la matemática, la física, la química, obviamente del lenguaje, otro idioma, de la ciencia y la informática para poder alcanzar la suficiencia y excelencia en ellos, porqué de los contrario la competitividad, productividad y el rendimiento serán cada vez menores y en vez de ser un generador de desarrollo, riqueza, profundizará el espiral negativo de la pobreza.

El reto, sostiene el profe Víctor Carrillo es entender que si bien, de acuerdo a los principios de la termodinámica, (la entropía), todo sistema al final tenderá al máximo desorden, pero las sociedades para evolucionar, desarrollarse, ser productivas van en sentido contrario al caos, la anarquía, la improvisación y el desorden, generar la entropía negativa (Neguentropía) y propiciar el desarrollo institucional, la disciplina, el orden, la evolución, el progreso, propiciar una mejor calidad de vida y una sociedad cada vez más inteligente, implica que más temprano que tarde, el oficio de educar recuperará su valor en la sociedad venezolana, esperemos que podamos contribuir a ello.

 

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