José Azel: La cuestión de ser “WEIRD”

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Por José Azel

En idioma inglés ser “weird” es ser raro, extraño, misterioso. Pero cuando el antropólogo Joseph Henrich nos llama “WEIRD” se refiere a las siglas de “Western, Educated, Industrialized, Rich and Democratic”, es decir, Occidental, Educado, Industrializado, Rico y Demócrata, y las siglas equivalentes en español serían OEIRD, sin ningún significado, así que para los fines de este artículo dejemos WEIRD.

El Dr. Henrich postula que los WEIRD son altamente individualistas, obsesivos, inconformistas y analíticos. Y afirma, que los WEIRD somos diferentes a la mayoría de las personas del mundo actual, y de todas las que han vivido hasta ahora. En otras palabras, por ser occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos, somos realmente raros.

Resulta que casi todas las investigaciones psicológicas se realizan en un subconjunto muy pequeño de la población mundial, sobre individuos occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos. Así que los resultados extraídos a partir de los WEIRD son una rareza estadística, y no son representativos de la población mundial. Consecuentemente, es un desacierto extrapolar los perfiles psicológicos de los WEIRD para hacer inferencias sobre la naturaleza humana en general.

Los pueblos WEIRD y los no WEIRD piensan y ven el mundo de manera diferente. Las personas que no son WEIRD piensan de manera integral, enfocándose en grupos e instituciones. Los pueblos que no son WEIRD no se dedican a proteger a cada persona, sino que colocan las necesidades de los grupos delante de las necesidades individuales. Por lo tanto, sus sistemas políticos preferidos son comunitarios, orientados a grupos e instituciones.

Por otro lado, los WEIRD son inconformistas. Piensan de manera más analítica, están motivados por sus propios logros y aspiraciones, y son capaces de separar a la persona de su contexto sociopolítico. WEIRD ve un mundo lleno de individuos y crea modelos políticos que protegen a esos individuos y a sus derechos individuales. WEIRD buscará desarrollar sistemas sociales y políticos que sean individualistas.

Esta dicotomía propone una explicación para nuestro sentido de identidad, pero también para las fuerzas sociales, políticas y económicas que impulsan la actividad humana. Sobre este tema, Jonathan Haidt, profesor en la Universidad de Nueva York, evidencia en su nuevo libro The Righteous Mind, que la mayoría de las sociedades eligen sistemas sociocéntricos que favorecen las necesidades de grupos e instituciones sobre las necesidades de los individuos. En contraste, un enfoque político WEIRD coloca al individuo en el centro y desarrolla una sociedad que atiende a las necesidades individuales.

Como señala el Dr. Haidt, la mayor parte de la historia humana estuvo dominada por sistemas sociocéntricos hasta la Ilustración, cuando se expandió rápidamente el enfoque individualista que condujo a una nueva concepción de los derechos individuales en el mundo occidental. Desafortunadamente, en el siglo XX, los sistemas sociocéntricos regresaron en forma de regímenes fascistas y comunistas. Hoy, nuestra política internacional y doméstica a menudo se divide en campos WEIRD y no WEIRD.

Como sociedades occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas de gran éxito, creemos que nuestros sistemas socioeconómicos y políticos, centrados en el individuo, ofrecen las mejores oportunidades para el progreso de la humanidad. Sin embargo, no está claro que nuestras plataformas individualistas sean viables en un mundo no WEIRD, sociocéntrico y sin conocimientos en la gobernanza democrática. Esto pudiera ayudar a explicar por qué nuestros enfoques de desarrollo económico WEIRD no han cumplido las expectativas en el mundo no WEIRD.

No es que haya nada de malo en nuestra cultura WEIRD. El problema surge cuando decidimos que WEIRD debería ser una ley kantiana universal. Gran parte del mundo no WEIRD tiene muy poco sentido del gobierno representativo y poca apreciación por el pluralismo político. A menudo, la implementación de modelos políticos socioeconómicos centrados individualmente en sociedades sociocéntricas, ha resultado en gobiernos despóticos.

Al comentar sobre la Revolución Francesa, el estadista y filósofo Edmund Burke (1729-1797) señaló que los filósofos franceses apoyaron la violencia de la revolución porque su comprensión política no surgió orgánicamente de su experiencia política. Análogamente, no debemos imponer nuestra comprensión occidental, educada, industrializada, rica y democrática de la humanidad a las sociedades no WEIRD. Podemos sembrarla, pero lo WEIRD debe crecer orgánicamente.

El último libro del Dr. Azel es Libertad para novatos.

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».

 

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