Francisco J. Contreras: El economista como constructor de pruebas

Por Francisco J. Contreras Márquez

El trabajo del economista no consiste en adornar la realidad con fórmulas ni en convertir una hoja de cálculo en un oráculo. Su tarea central consiste en ofrecer instrumentos de análisis que puedan someterse a prueba. Esto exige algo más que estimar un promedio, proyectar una tendencia o construir un tablero atractivo. Exige formular hipótesis, explicitar premisas, contrastar resultados, aceptar refutaciones y revisar el modelo cuando la evidencia muestra límites.

Desde esa perspectiva, una herramienta para estudiar la inflación venezolana no debe presentarse como una simple plantilla de análisis. Su verdadero valor aparece cuando funciona como un laboratorio disciplinado de pensamiento económico. Allí los datos no decoran una opinión previa: la desafían. Allí las proyecciones no se leen como certezas: se interpretan como conjeturas condicionadas. Allí cada resultado obliga a preguntar qué supuesto lo sostiene, qué dato lo debilita y qué evento podría invalidarlo.

Este enfoque resulta crucial en economías frágiles. En Venezuela, la inflación no ha sido un fenómeno lineal, cómodo ni predecible. Ha atravesado períodos de relativa estabilidad, aceleraciones, episodios extremos, hiperinflación, desinfecciones parciales y nuevas tensiones. Por eso, cargar una serie mensual desde 1999 hasta 2026 no equivale a llenar celdas. Equivale a introducir memoria histórica en el análisis. Esa memoria no reduce la utilidad de la herramienta; la obliga a utilizarse con más rigor.

De la plantilla al enfoque: pensar bajo validación y refutación

Una plantilla calcula. Un enfoque piensa. La diferencia parece sutil, pero define la calidad del trabajo económico. Cuando una planilla se usa sin criterio, ofrece números que pueden impresionar, aunque no siempre orientan. Cuando se inserta dentro de un enfoque refutable, cada número se convierte en una afirmación provisional. La pregunta deja de ser “¿qué resultado arrojó el modelo?” y pasa a ser “¿en qué condiciones este resultado tiene sentido, y bajo cuáles deja de tenerlo?”.

De la plantilla al enfoque: pensar bajo validación y refutación

Una plantilla calcula. Un enfoque piensa. La diferencia parece sutil, pero define la calidad del trabajo económico. Cuando una planilla se usa sin criterio, ofrece números que pueden impresionar, aunque no siempre orientan. Cuando se inserta dentro de un enfoque refutable, cada número se convierte en una afirmación provisional. La pregunta deja de ser “¿qué resultado arrojó el modelo?” y pasa a ser “¿en qué condiciones este resultado tiene sentido, y bajo cuáles deja de tenerlo?”.

Esta distinción protege contra dos errores frecuentes. El primero consiste en creer que el dato reciente basta para entender el futuro inmediato. El segundo consiste en suponer que toda la historia pesa de la misma forma sobre la coyuntura actual. La serie larga desde 1999 aporta memoria, pero también mezcla regímenes económicos distintos. Por eso no debe usarse como promedio ingenuo para decidir precios, caja o inventarios del próximo mes. Debe leerse como un archivo de escenarios posibles, útil para comprender la capacidad del sistema de volver a desordenarse.

El economista, en este marco, no vende seguridad artificial. Ofrece una arquitectura de decisión. Esa arquitectura separa el corto plazo operativo de la evaluación estratégica; distingue el escenario base del escenario adverso; identifica umbrales de riesgo; y permite revisar las premisas cuando los datos se alejan de lo esperado. Así, el análisis económico gana honestidad intelectual y utilidad práctica.

Qué ocurre al incorporar una serie mensual desde 1999

La incorporación de una serie mensual larga cambia la naturaleza del ejercicio. Si el modelo trabaja solo con datos recientes, ayuda a leer el régimen vigente. Si incorpora más de dos décadas, captura la historia completa de una economía sometida a rupturas profundas. Esto no resta valor. Al contrario, amplía el campo de análisis. Pero exige una regla: no toda muestra sirve para toda pregunta.

Para decisiones de tesorería, compras, precios y capital de trabajo, conviene privilegiar ventanas recientes de 24, 36 o 60 meses. Esas ventanas reducen el peso de episodios que pertenecen a otro régimen inflacionario. Para decisiones de junta directiva, análisis de estrés, diseño de reservas de liquidez y reflexión de política pública, la muestra completa resulta valiosa porque conserva los episodios extremos que el presente puede olvidar, aunque el riesgo todavía exista.

La consecuencia metodológica principal es clara: la herramienta se vuelve más potente, pero menos mecánica. Su utilidad depende de la pregunta. Si se pregunta por la operación inmediata, la serie reciente ofrece mejor guía. Si se pregunta por la fragilidad acumulada, la serie completa ofrece una advertencia más profunda. En ambos casos, el economista debe explicar el criterio de selección de la muestra, no esconderlo detrás del cálculo.

Hallazgos: persistencia, memoria e incertidumbre

El primer hallazgo es la persistencia. La inflación venezolana no aparece como un accidente aislado. Muestra memoria. Esto significa que los aumentos de precios tienden a influir sobre el comportamiento posterior de empresas, hogares y mercados. Cuando la inflación se instala durante años, los agentes aprenden a defenderse. Las empresas acortan plazos, actualizan listas, pactan anticipos, cotizan en monedas más estables y protegen inventarios. Las familias adelantan compras, sustituyen bienes, reorganizan prioridades y buscan refugios de valor. El fenómeno económico se convierte en conducta social.

El segundo hallazgo es la distancia entre promedio y experiencia. En una serie con episodios extremos, la media puede quedar elevada por meses excepcionales, mientras la mediana refleja una experiencia más frecuente. Esta diferencia enseña una lección importante para el lector no especializado: no basta mirar un promedio. En economías volátiles, el promedio puede describir la historia, pero no necesariamente la coyuntura. Por eso el análisis debe revisar también dispersión, ventanas móviles, escenarios y sensibilidad de resultados.

El tercer hallazgo es la incertidumbre. La inflación no solo ha sido alta; ha sido irregular. La irregularidad complica contratos, presupuestos, decisiones de compra, financiamiento e inversión. Una inflación elevada daña el poder de compra. Una inflación impredecible daña la capacidad de planificar. Allí reside una parte del costo económico y social más profundo: el país no solo pierde estabilidad de precios, también pierde horizonte de decisión.

El cuarto hallazgo es institucional. La inflación prolongada revela fallas de coordinación fiscal, monetaria, cambiaria y productiva. También revela déficits de confianza. Una baja transitoria de la inflación puede aliviar, pero no reconstruye por sí sola la credibilidad. La confianza requiere repetición de señales coherentes, reglas estables, información estadística confiable y disciplina de política económica.

Criterios adecuados para estructurar premisas

Una herramienta económica sometida a validación debe ordenar sus premisas antes de mostrar resultados. La primera premisa es temporal: debe indicarse si el análisis usa muestra completa, ventana reciente o comparación entre ventanas. La segunda es de régimen: debe aclararse si los datos mezclan períodos de inflación moderada, aceleración, hiperinflación y desinflación. La tercera es de propósito: el modelo debe decir si sirve para gestión táctica, estrés estratégico o investigación académica.

La cuarta premisa es de sensibilidad. Ningún resultado debería depender de una sola lectura. Conviene comparar escenarios base, adverso y severo; observar qué cambia cuando se acorta o se amplía la ventana; y revisar cómo responden las conclusiones ante variaciones de los supuestos. La quinta premisa es de refutación: debe definirse qué evidencia obligaría a revisar el modelo. Si la inflación observada se separa de forma persistente del rango proyectado, si cambia la política cambiaria, si aparece un shock fiscal o si se altera el patrón de liquidez, el modelo debe actualizarse.Estos criterios no debilitan la herramienta. La fortalecen. Un análisis que declara sus límites inspira más confianza que uno que simula precisión absoluta. El economista responsable no oculta la incertidumbre; la organiza para que la decisión no dependa de intuiciones dispersas.

Conclusiones: una economía que aprende de sus datos

La primera conclusión es que la serie larga no inutiliza la herramienta. La eleva de categoría. La convierte en un instrumento para estudiar memoria inflacionaria, escenarios de estrés y condiciones de decisión bajo incertidumbre. Sin embargo, impide una lectura automática. La muestra completa no debe confundirse con un pronóstico central de corto plazo. Debe tratarse como una fuente de aprendizaje histórico y como una prueba de resistencia para la planificación.

La segunda conclusión es que el aporte central del trabajo no reside en la hoja de cálculo como objeto técnico, sino en el enfoque que lo sostiene. Ese enfoque convierte datos en hipótesis, hipótesis en escenarios y escenarios en decisiones revisables. La herramienta vale porque permite preguntar mejor, no porque elimine la duda. En economía, la duda bien organizada suele ser más útil que una certeza mal fundada

La tercera conclusión es que la inflación venezolana debe entenderse como proceso con memoria. Sus efectos no terminan en los precios. Alcanzan contratos, hábitos de consumo, estructuras de costos, expectativas, confianza y decisiones institucionales. Por eso, un modelo que ordena esa memoria ayuda a recuperar capacidad de juicio en un entorno donde la improvisación suele ser costosa.

Recomendaciones: del cálculo a la decisión responsable

Para las empresas, la recomendación principal consiste en usar la herramienta con doble lectura. La ventana reciente debe orientar tesorería, precios, compras, inventarios y flujo de caja. La muestra completa debe alimentar escenarios de estrés, límites de exposición, políticas de liquidez y discusiones de junta directiva. La empresa que solo mira el presente puede subestimar el riesgo; la que solo mira el pasado extremo puede sobrerreaccionar. El valor está en combinar ambas miradas.

Para las familias, el mensaje es prudencia informada. La inflación con memoria exige presupuestos revisables, protección de liquidez, cautela ante deudas mal pactadas y atención al precio de reposición de los bienes esenciales. No se trata de vivir en alarma, sino de no confundir una pausa inflacionaria con estabilidad consolidada.

Para la política pública, la recomendación es más exigente. La estabilidad requiere disciplina fiscal, coherencia monetaria, reglas cambiarias creíbles, estadísticas oportunas, reconstrucción del crédito y condiciones para ampliar la producción. Ninguna herramienta técnica sustituye estas condiciones, pero sí puede mostrar cuándo una mejora descansa sobre bases frágiles y cuándo empieza a consolidarse.

Para el economista, la recomendación final resume el espíritu del trabajo: construir herramientas que puedan fallar de manera visible. Solo así pueden corregirse. Solo así el análisis deja de ser una opinión sofisticada y se convierte en conocimiento abierto a validación, refutación y aprendizaje

Síntesis operativa del enfoque

Glosario breve de tecnicismos

Validación: Proceso mediante el cual se contrasta si un modelo describe los datos con coherencia suficiente para el propósito definido.

Refutación: Evidencia que obliga a rechazar, corregir o limitar una hipótesis, premisa o resultado del modelo.

Ventana móvil: Conjunto reciente de observaciones usado para capturar mejor el régimen vigente.

Escenario de estrés: Simulación de condiciones adversas que permite evaluar resistencia financiera y operativa.

Persistencia inflacionaria: Tendencia de la inflación a trasladar parte de su comportamiento pasado al presente y al futuro cercano.

Memoria económica: Efecto de experiencias pasadas sobre expectativas, contratos, hábitos y decisiones actuales.

* Pofesor de Economía en la Universidad de Carabobo y en la Broward University, Florida.

* Editado por los Papeles del CREM. Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca.

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».

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