Francisco Contreras: La demolición de la clase media como propósito (1)

Por Francisco J Contreras M

El populismo “iliberal” autoritario en Venezuela ha sido una experiencia de demolición de la clase media.

Primero, de manera explícita al atacar sus símbolos: una buena propia, una salud resguardada, una educación permanente y extensa y la movilidad social, y segundo, con un sin propósito, pero de mayor daño a través de la difusión de una cultura de resentimiento y de revancha social.

El socialismo del siglo XXI, se engulló una inmensa riqueza, sin dejar prácticamente nada ni material ni intangible.

Algo habrá que salvar más allá del aprendizaje calamitoso de este episodio que en el tiempo se querrá borrar; ¿Qué podemos salvar de este desastre? Una sola cosa: no puede haber futuro en una sociedad que reproduce gente olvidada en su miseria y otra gente llena de ostentaciones.

Son cinco partes en las cuales trataremos los aspectos siguientes:

1 El surgimiento de la clase media urbana de Venezuela

2 La mercantilización de los procesos electorales

3 La parte consciente de destrucción de la clase media a través de sus valores y símbolos.

4 La parte inconsciente de destrucción de la clase media a través del morbo social.

5 El aprendizaje de la desgracia de la clase media.

1 El surgimiento de la clase media urbana de Venezuela

Los años cuarenta fueron los de la aparición de una importante clase media conformada en las ciudades venezolanas por inmigrantes españoles, portugueses e italianos y por la migración interna de la Venezuela rural hacia la urbana.

Los descendientes de esa capa demográfica se encontraron en la Venezuela del programa de febrero de 1936 con un crecimiento jamás visto de la infraestructura educacional, vial, de vivienda y de salud pública, mayoritariamente todos tuvieron acceso a una mejor existencia y a una educación gratuita y de calidad.

La renta petrolera aseguró una movilidad social importante, esa generación dio lugar a una clase media acomodada, se pensó que el modelo se generalizaría hacia el futuro, pero luego de los sucesos del 18 de octubre de 1945 se recreó toda una constelación de incentivos que transformó a los venezolanos en buscadores de renta, mas no emprendedores, ya a comienzos del setenta teníamos un país con una gran parte de su gente excluida y sin posibilidades de acceder a esa clase media acomodada.

Esos excluidos fueron el semillero electoral con el cual el populismo se alimentó bajo la promesa de asegurar la suprema felicidad social, pero no se construyó una base productiva de reproducción del capital, lo que se hizo fue distribuir dádivas de todo tipo con una superposición de regulaciones que hacía más fácil el transito al éxito social por la vía política que a través del emprendimiento.

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