Francisco Contreras: La anti economía en Venezuela (2)

Por Francisco J Contreras M. (*)

Una economía dominada por el enfoque macroeconómico

La economía tiene una complejidad tal, que cualquier medida aislada no da lugar por sí misma buenos resultados.

En Venezuela, el discurso dominante centra su atención en el estado de la inflación, en la insuficiencia de divisas, en la escasez de bienes y servicios, en un gobierno que gasta sin alcanzar buenos resultados y en la inseguridad.

Todos estos problemas son vistos como manifestaciones de desequilibrios profundos a nivel monetario (emisión irresponsable de dinero), a nivel fiscal (déficit fiscal), a nivel cambiario (insostenibilidad del régimen de control de cambios), a nivel judicial (por impunidad y falta de autonomía de los poderes públicos).

Con una aproximación parcial macroeconómica se puede concluir erróneamente que tratando cada tema de manera aislada tenemos la solución de todos los problemas del país, así bastaría con:

  • Controlar la emisión irresponsable de dinero, por la vía de una dolarización o de una enmienda que impida constitucionalmente hacerlo.
  • Eliminar el déficit fiscal.
  • Unificar del sistema cambiario y eliminar del control de cambios.
  • Restituir la autonomía de los poderes públicos.

Son medidas necesarias que deberíamos acometer de inmediato para devolver la tranquilidad y sosiego a los venezolanos, pero no son suficientes cada una aislada de las otras.

Este enfoque parcial puede conducir al desastre, pues los eventos mencionados son signos de un mal mayor relacionado con el impacto regulatorio de la acción gubernamental y con la propagación de una racionalidad a nivel de las decisiones individuales del individuo, del funcionario, de la empresa, del propietario, en el cual se recrean todos los incentivos para la ineficiencia, la inefectividad y la ineficacia, para hacer cualquier cosa menos para crear valor.

Una economía sin presencia de razonamiento microeconómico

Hay algo más y de igual importancia en el saber económico que la macroeconomía: la acción regulatoria del gobierno, en ausencia de estudio previo de sus impactos, puede dar lugar a comportamientos inesperados no anticipados por quien formula política económica, que lejos de mejorar una situación pueden empeorarla.

Ejemplo típico de esta práctica de política pública es: la inamovilidad laboral, esta regulación puede dar lugar a las consecuencias siguientes:

Como difícilmente se puede calificar un despido y el salario no alcanza, el trabajador no va al trabajo, como debe y hace otras actividades informales, nadie lo puede botar (extracción de renta, riesgo moral e incentivo perverso).

Como resulta difícil gestionar un despido, por muy justificado que sea, se busca un gestor bien relacionado que resuelva el problema ante las instancias públicas, y que libere la conciencia de algo poco ético que hará el gestor (asimetría de información e incentivo perverso).

Cómo en una convención colectiva siempre hay que acordar propuestas fuera de toda racionalidad económica, entonces se negocia con sindicatos profesionales para que reduzcan ese costo con pagos por la firma del convenio, se exprime a la organización hasta su destrucción (tragedia de los comunes, asimetría de información e incentivo perverso).

Esto ocurre de manera generalizada cuando se asume que las regulaciones no tienen efectos secundarios y se olvida que al igual que los fármacos en medicina tienen efectos que pueden ser peor que la enfermedad.

(*) Profesor del Doctorado de Economía de la Universidad de Carabobo.

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