Fedecámaras: Somos parte de la solución

logo-fedecamarasEn Venezuela deben revisarse los controles rígidos que están convirtiéndose en los más severos cuellos de botella de la producción nacional, y los que nos tienen sumergidos en los niveles de desabastecimiento en los cuales nos encontramos, el régimen cambiario y todo lo que tiene que ver con el control de precios”.

La expresión fue formulada por el presidente de Fedecámaras, Francisco Martínez, al intervenir en el Foro de Coyuntura 2015, evento organizado en Caracas por la firma Econométrica, para abordar materias prioritarias del área, tales como Producto Interno Bruto, divisas, desórdenes monetarios, importaciones de bienes y servicios, déficit fiscal, salario e inflación, entre otros puntos.

Martínez manifestó que con todo el talento que hay en el país, no debería sufrirse la crisis reinante, siendo posible, a decir de los especialistas, superar el caos tal cual lo lograron naciones como Perú, Brasil y Chile.

“La solución de los problemas comienza por implementar la visión de largo plazo. Por eso, desde el empresariado, nos dimos a la tarea de ser parte de la solución y estamos comprometidos con la construcción de una economía fuerte, estable e innovadora. Para construir un marco regulatorio necesitamos que se promueva el esfuerzo y la cooperación en Venezuela”.

“Por supuesto, también hay que revisar todos los trámites que no tienen propósito claro: hoy por hoy, nuestras empresas pierden altos recursos y muchas horas-hombre en poder vencer la burocracia y en establecer alguna relación de normalización operativa para dar cumplimiento a todas esas normas y todos esos documentos”, dijo Martínez, agregando que ningún sector rinde cuentas como lo hacen las instituciones empresariales.

Al rescate de la rendición de cuentas

“Nosotros todos los años rendimos cuentas a nuestros asambleístas, como empresarios rendimos cuenta a nuestros accionistas; nuestros trabajadores y empleados rinden cuenta ante sus jefes. Así que una de las cosas que hay que rescatar en el Gobierno y en las instituciones es la rendición de cuentas”, dijo.

“Las leyes deben  ser claras, conocidas, estables y, por sobre todo, justas y eficientes para todo el mundo. La justicia debe ser impartida oportunamente porque a destiempo no tiene sentido y que las decisiones reflejen los intereses de la comunidad a la cual representamos”, indicó el alto ejecutivo, señalando que esa es la única manera de generar confianza.

Asimismo, Francisco Martínez enfatiza que el objetivo de la norma debe ser la trasparencia y la probidad. “Venezuela tiene un déficit de probidad: la rectitud de nuestros funcionarios realmente está en entredicho y, por supuesto, las medidas deben aplicarse a todos por igual. No puede haber ciudadanos de primera y de segunda, no puede haber ‘enchufados’ y ‘desenchufados’, no puede haber privilegios porque la ley debe ser aplicada para todo el mundo”, sentenció.

La vía: el diálogo que conduzca a consensos

Además, el ponente expresó que a través del diálogo, los acuerdos y los compromisos se puede permitir establecer espacios para la cooperación necesaria de todos los actores que componen nuestra sociedad. “Nosotros muchas fuimos criticados porque nos dicen ‘¿y hasta cuándo Uds. van a pedir diálogo?’ ‘Hasta siempre’, es nuestra respuesta. Nosotros tenemos que dialogar con este Gobierno y con todos los gobiernos que tengamos de aquí en adelante. Pero tenemos que ir mucho más allá del diálogo, porque un buen diálogo va acompañado de una ecuación matemática, si lo queremos ver así, de los acuerdos y consensos fundamentales”, acotó.

Tras recordar la comparecencia del ámbito empresarial ante instancias como la Organización Internacional del Trabajo para revisar diferencias y “atropellos” – la más reciente, en la asamblea del ente en junio pasado -, el expositor aclaró que la OIT emplaza al Estado venezolano a cumplir con sus respectivas obligaciones. “Le exige al Gobierno que cumpla y demuestre que está cumpliendo, porque el Gobierno venezolano dice que sí está cumpliendo con los acuerdos de la OIT, cosa que no está haciendo”. El Consejo de Administración de tal instancia en noviembre próximo revisará tal situación.

Finalmente, el presidente de Fedecámaras no dejó de mencionar el hecho de que los bienes y servicios básicos se encuentran controlados en el país desde el 2013.

“Desde ese año no tenemos el sistema que permita a las empresas conformar los precios en función de los procesos de los complejos procesos productivos, que incluya esos procesos en la estructura de costos y que generen las rentabilidades apropiadas para que permitan el crecimiento de los negocios”, consciente, además, de que con todas las trabas existentes, no se pueden “generar empleos decentes ni sueldos dignos para que los trabajadores venezolanos puedan educar y alimentar a sus familias”, puntualizó Francisco Martínez.

El populismo quedó atrás y lo que se requiere es trabajo productivo

“El tiempo del populismo se ha acabado; ya no hay condiciones para el populismo: el país no tiene reservas, el país no tiene dólares baratos, el país no tiene holgura a nivel de la industria, el país enfrenta un precio del petróleo que ya no es el de antes”.

Con tal introducción, el economista Ángel García Banchs, director Econométrica y docente de la Universidad Central de Venezuela, definió su intervención en el encuentro.

“Llega el momento del trabajo, del empleo productivo y de sacar al país de este ciclo vicioso del populismo, el cual socavó las bases de nuestra institucionalidad, una institucionalidad que fue en el pasado ejemplo en el mundo; cuando en muchos países estaban en dictadura, en Venezuela estábamos en democracia, en una República, y con unas instituciones que con sus limitaciones eran, en todo caso, ejemplo no solo en América sino en el mundo”, aseveró el diplomado.

“El populismo significa, básicamente, que el ser humano termina dependiente del Estado, no queda dependiendo de sí mismo. Por ejemplo, las misiones: las misiones son armas de destrucción masiva porque insertar deliberadamente a la gente solo en la esfera del consumo, mas no en la esfera de la producción. Las misiones no son gasto social, son gasto político, no buscan rentabilidad social sino rentabilidad política”, denunció García Banchs, quien acentuó que el individuo no queda con un emprendimiento propio ni con un puesto de trabajo en el sector privado sino supeditado ni siquiera al Estado o a al Gobierno, sino a un partido político.

“Eso no libera, eso condena a la esclavitud, a la servidumbre frente al Estado. Es eso, precisamente, lo que no es sostenible, ya los recursos no dan para hacer populismo y el país tiene que hacer el tránsito a un sistema nuevo, a un sistema donde no haya espacio para ese populismo”.

VENEZUELA QUIERE cambios

Para el asesor, en referencia al inminente proceso comicial legislativo, “está más que claro que hay una población dispuesta a que se produzca un cambio en el país, que quiere mejorar su situación de vida, que no quiere la escasez, el desabastecimiento que estamos viviendo, con una inflación desbordada, con la caída del poder de compra descomunal de los salarios, de los ingresos y de los presupuestos familiares”.

“Por supuesto, la gente quiere escuchar alternativas que no podrían estar enmarcadas en el populismo, sino en un desarrollo transformador del país, en un sistema que sea inclusivo, que incluya a la gente; el sistema actual excluye, genera monopolios, evita la competencia, genera distintas formas oligopólicas en las industrias y estas quedan en manos de muy pocos, quienes reciben los dólares del Estado: las mafias, unos privilegiados que reciben el dólar a 6,30 bolívares mientras hay una población que tiene que pagar hasta 700 o más Bs por cada dólar”, puntualizó.

“El populismo siempre se monta sobre la idea de que va a contribuir con los subsidios a mejorar el nivel de vida de la población, pero al final terminan los grupos organizándose para captar las rentas asociadas a subsidios cambiarios o subsidios en bolívares y no le termina llegando a la gente y, por supuesto, la gente termina dependiente del Gobierno. Esa promesa termina en una gran farsa”, concluyó el economista Ángel García Banchs.

Buenas medidas pueden conducir a un crecimiento económico para 2016

Por su parte, el también director de Econométrica y director de Visión Inversiones, Henkel García, dió cabida a la posibilidad de un crecimiento económico para el venidero año, siempre y cuando se verifiquen ciertos parámetros.

“Del empleo productivo vamos a tener un crecimiento sostenible y de ahí vamos a tener una recuperación del salario real del venezolano, que es algo que a todos les inquieta, porque ven que su salario no les rinde, que está cada vez disminuyendo a nivel de su poder de compra, y aquí no hay aumento nominal que pueda incrementar los niveles de salario real. Cada trabajador debe convertirse en un factor productivo”.

Antes de confiar sus expectativas asertivas para 2016, el analista e instructor en finanzas revisa las cifras disponibles que se manejan para el momento: “el PIB per cápita de Venezuela puede caer este año 6-7 %, con esa caída, cuando el BCV publique las cifras, muy probablemente cerremos 2015 con un PIB per cápita muy parecido al de 1998, es decir, que en estos 16 años no habremos avanzando nada a nivel económico. Una historia muy diferente podría pasar con el poder de compra del salario mínimo: si comparamos el poder de compra del salario mínimo cuando cierre 2015 podría llegar a ser hasta 25 % inferior al de 1998”.

“Vemos también que el ingreso podría caer frente al 2014 en 40 %, un desplome realmente importante que tiene a todos cabizbajos, preguntándose por qué ocurre esto en una economía que era realmente rica”, revela.

Empero, Henkel García avizora que si el plan de ajustes se lleva a cabo, para 2016 podría producirse un rebote con un crecimiento económico y comenzaría el encausamiento por una ruta de recuperación del poder de compra del salario mínimo.

“En el corto plazo eso es posible una vez que se desmonten los controles, que se ofrezcan mayores libertades económicas. Venezuela va a comenzar a crecer a nivel potencial. El rebote económico sería inmediato. Venezuela podría crecer entre 7 y 10 %”, sostiene el académico.

“El problema es  sostenerlo en el tiempo con un crecimiento inclusivo, acentuado en una política a largo plazo, que no esté enfocada en la distribución de ingresos sino en la creación de empleo productivo. Para tener empleo productivo tenemos que mejorar las redes de servicios – eléctrico, de comunicaciones, de financiamiento, de educación, de transporte -. A medida que esa redes empiecen a mejorar, a prestar un mejor servicio a los ciudadanos y a los factores  productivos del país, entonces, ese crecimiento será sostenible en el tiempo”, augura.

“Hoy no, hoy tenemos un déficit de servicios, un déficit institucional también, y hasta que no empiece a cerrarse, entonces, ese primer rebote que podríamos tener una vez que se desmonten los controles y haya un ambiente de mayores libertades económicas, entonces, ese crecimiento comenzará a disminuir, tendrá muchas desigualdades y las presiones políticas y sociales podrían incrementarse a lo largo del tiempo”.

Apunta el director de Econométrica y director de Visión Inversiones que en ese plan de ajuste las divisas con las cuales se cuenta deben usarse de una manera mucho más óptima y eficiente. “Ahora, una buena parte de esas divisas se van en prácticas como la sobrefacturación, buena parte del producto se va en contrabando por los diferenciales de precios entre Venezuela y sus vecinos”, completando la necesidad de un refrescamiento del gabinete económico, de caras nuevas, que ofrezcan un plan creíble.

“Un plan de ajustes sin credibilidad no ha tenido éxito en ninguna parte del mundo”, dictamina el analista e instructor en finanzas, Henkel García.

Fuente: Fedecámaras

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