Falleció el ex presidente Carlos Andrés Pérez

El ex presidente Carlos Andrés Pérez falleció en el día de Navidad en la ciudad de Miami a las 2:41 p.m., de un paro cardíaco. Así lo comunicó su hija María Francia Pérez. “Les comunico que Carlos Andrés Pérez murió a las 2:41 en Miami. Mi padre fallece de un ataque cardíaco. Fue algo de repente. De un momento a otro, falleció”, dijo.

por Eduardo Martínez

Carlos Andrés Pérez, de 88 años, había manifestado en diversas oportunidades su deseo de regresar a Venezuela. Sin embargo, las amenazas del gobierno y del ministerio público lo obligaron a permanecer el exilio, al no haber garantías hacia su persona si regresaba al país dado su precario estado de salud.

Carlos Andrés, como era llamado popularmente, fue presidente en dos ocasiones: 1974-1979 y 1989-1993. En el primer período, decidido a sembrar el petróleo, impulsó la industrialización del país sembrando de parcelamientos industriales el país y otorgando créditos a la pequeña y mediana industria. Igualmente, impulsó la expansión de las industrias básicas de Guayana de acero y aluminio, y la generación eléctrica en el Guri. Fundó el Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, que envió decenas de miles de estudiantes a prepararse en el exterior. Nacionalizó la industria del hierro y la industria petrolera, lo que daría nacimiento a Pedevesa, el holding petrolero estatal. En su gobierno se impulsó también políticas de pleno empleo. Frente al fuerte aumento de los ingresos petroleros de 1974, comienza a operar el Fondo de Inversiones de Venezuela, para ahorrar parte de los ingresos extraordinarios que el país comenzaba a recibir.

A pesar de las buenas intenciones y los grandes proyectos para la siembra del petróleo, el gobierno de Pérez no pudo evitar que el gran ingreso petrolero empujara la inflación al alza y generara focos de corrupción en la administración pública. Por otra parte, lo ambicioso de los proyectos empujó al Estado al endeudamiento público internacional.

En su segundo gobierno, el presidente Pérez caminó sobre sus pasos anteriores y se embarcó en políticas para corregir el rumbo del país. El electorado lo había elegido para que regresara a la Venezuela de abundancia de su primer período. En tanto Pérez regresaba para enmendar lo que no había funcionado en su gobierno y en los dos gobiernos que mediaban entre su primer y segundo mandato.

Al inicio de su período, probablemente las políticas fueron las indicadas, pero el “timing” en la puesta en ejecución de las mismas estuvo fuera de lo políticamente posible. El choque no se hizo esperar. En menos de un mes, el alza de la gasolina, los pasajes y la liberación de precios, desataron disturbios en Caracas y sus alrededores. Los saqueos se generalizaron. Las Fuerzas Armadas debieron salir a las calles, cuando las fuerzas policiales fueron rebasadas por los manifestantes.

Las grandes políticas siguieron su curso. Se comenzaron a privatizar las empresas públicas, históricamente deficitarias y que vivían del subsidio del Estado. Para comienzos de 1992,  el país retomaba el camino del crecimiento económico y se comenzaba a vivir una etapa de expansión económica. Se acrecentaba el flujo de inversiones extranjeras. Se devolvía la libre convertibilidad al bolívar.

La política del gobierno era de crecimiento económico, con baja inflación y el rescate del poder adquisitivo del salario de los trabajadores. Lo que se vería impedido por los dos intentos golpistas de 1992 (4F y 27N). Entrando el país en un ambiente de desestabilización y conspiración contra el gobierno de Pérez que desembocaron en mayo de 1993 en su enjuiciamiento, al articularse una mayoría circunstancial en la Corte Suprema de Justicia. Se le enjuiciaba por haber dispuesto de 250 millones de bolívares de una partida presupuestaria discrecional de la presidencia de la República. Este dinero había sido utilizado para respaldar el proceso electoral nicaragüense, donde Violeta Chamorro ganaría la elección presidencial.

Luego en el Congreso, los parlamentarios votarían su salida de la presidencia. Lo que daría pié al siguiente enjuiciamiento y encarcelamiento. Irónicamente, varios de los parlamentarios que votaron su enjuiciamiento, habían viajado a Nicaragua financiados con dinero proveniente de la partida presupuestaria con que se enjuiciaba a Pérez.

El proceso contra Pérez fue alentado por la mayor parte de los medios de comunicación. Nunca entendieron que con la salida de Pérez se favorecían los ataques contra el sistema democrático.

Hombre de convicciones democráticas profundas, Carlos Andrés Pérez enfrentó con gran entereza su proceso político, judicial y posterior prisión.

En 1998, ya despojado de la senaduría vitalicia, se lanzó al Senado por su natal Táchira, donde resultó electo senador con una gran votación.

El 23 de enero de 1999, día de instalación de las cámaras,  se presentó en el Palacio Federal para juramentarse como senador. Fue atacado e insultado dentro del hemiciclo. Lo que soportó con gran valor.

Ese día, al instalarse las cámaras, Carlos Andrés Pérez se vería impedido de salir en un primer momento del palacio por las bandas que agredían a los parlamentarios de oposición. No se amilanó ni aceptó que lo sacaran escoltado. Esperó el momento oportuno. Salió por la puerta de la presidencia del Senado, saludó a los manifestantes tocándoles los hombres y se montó en su vehículo. No tenía miedo.

Así era Pérez. No se doblegaba ante la adversidad. Tenía enemigos, por supuesto, pero no albergaba rencores. Se esforzó siempre en sumar, en ganarse amigos, en convertir a los adversarios en amigos.

Al fallecer en su exilio le recordamos en sus aciertos y en sus fallas. Venezuela vivió momentos de gran expansión económica en sus dos mandatos. No tuvo dogmas ni ataduras ideológicas. Capaz de aceptar sus errores, supo corregir sus propuestas como pocos presidentes lo han hecho en la historia de Venezuela.

Paz a sus restos.

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