Escalan las tensiones Guyana-Venezuela por el Esequibo

Por Eduardo Martínez

Este martes en horas de la noche subieron varios grados la temperatura del diferendo Guyana-Venezuela sobre el territorio Esequibo en discusión. De manera inesperada, el primer de Guyana Mark Phillips, aseveró que “Guyana rechaza negociar con Venezuela el territorio Esequibo”. “Se acabó el tiempo” para una negociación con Venezuela, expresó.

En la misma declaración, Phillips adelantó su confianza en el proceso que lleva adelante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Sin embargo, la decisión tomada por Georgetown revela una especie de “temor”, cuando el primer ministro advierte que “Si los guyaneses no se movilizan en torno a este tema se convertirá en una causa perdida»

La acción guyanesa fue inesperada, pero no sorprendente, dadas las señales que desde hace un par de meses venía dando el gobierno de Nicolás Maduro.

La estrategia de Caracas

Internacionalistas consultados, han expresado su desconfianza con los pasos dados por el gobierno de Maduro en meses recientes con respecto a este tema.

Señalan que, desde abril de este año, el gobierno se negó a comparecer ante la CIJ luego de la demanda inocada por Guyana. Para luego cambiar -probablemente convencidos por los abogados internacionales que le asesoran en este caso- que debían apersonarse.

En los últimos dos meses, politizaron el tema en la opinión pública venezolana, hasta que abrieron dos vertientes: la electoralización, con la propuesta en marcha de un referendo consultivo para el 3 de diciembre; y luego, con una política de cámaras y micrófonos orquestados por el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa. Lo que ha estado acompañado de ejercicios militares conjuntos, y el show de un “trote” de oficiales y tropa, hace dos días en el Paseo Los Próceres.

Estas dos vertientes no pasaron inadvertidas para el gobierno guyanés, que gestionó una audiencia urgente ante los entes jurisdiccionales internacionales.

Asimismo, la convocatoria al referendo consultivo no solo alarmó a Guyana, sino a los sectores opositores venezolanos y hasta a la comunidad internacional.

El contexto político interno

Los observadores de la actualidad venezolana han percibido una gran debilidad político del gobierno de Nicolás Maduro.

Para nadie es un secreto el gran impacto que ha tenido la reciente Primaria organizada por la oposición.

Los sondeos de opinión señalaron -días antes de la Primaria- que María Corina Machado ganaría fácilmente la contienda. Al leerse los resultados numéricos de estas encuestas, se proyectaron dos cifras impactantes para Maduro y para el resto de los contendientes.

Por una parte, María Corina sextuplicaría al precandidato que le seguía, y triplicaría en la elección presidencial del 2024, a Maduro. Resultado que llevó a renunciar al precandidato opositor que estaba en el segundo lugar.

En cuanto al gobierno, estos resultados coincidieron sospechosamente con el cambio de rumbo del manejo del tema Esequibo.

Por ello, analistas se han referido a este cambio como unas “Malvinas 2.0”, en referencia a lo sucedido en Argentina en 1984, cuando el gobierno militar ocupó las islas Malvinas en el Atlántico Sur, que estaban y están todavía bajo jurisdicción británica. Un territorio históricamente reclamado por Argentina.

Se ha señalado, que el gobierno militar argentino a principios de 1982, enfrentaba una caída de popularidad nunca antes vista en el país. Sumado a una crisis económica profunda.

No dando “pie con bola”, los militares recurrieron a la estrategia de explotar el orgullo patriótico nacional, que les permitiera un respiro en la crisis que enfrentaban. Lo que no ocurrió, luego de la derrota militar por parte de los británicos. No solo no mejoran sus perspectivas. No sobrevivieron.

¿Hacia dónde vamos?

La crisis está en pleno desarrollo. Todavía no hemos llegado al punto de contar los cañones. La acción guyanesa de no negociar, puede ser ambigua. Por cuanto busca vender la idea de confianza que la CIJ les dará la razón. Pero por otra parte, encierra también una percepción de debilidad.

En todo caso ese anuncio, frente al ruido de sables venezolanos, es muy mal augurio para los negocios petroleros que Guyana persigue en el mar no delimitado con Venezuela. Los inversionistas siempre negocian, no se pelean, y menos quieren verse atravesados en medio de un conflicto.

Habrá que esperar.

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@ermartinezd

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