El riesgo de la transición y el origen del término

Por Eduardo Martínez

Está de moda en Venezuela el uso de la palabra “transición”. Un vocablo anglosajón aceptado y adaptado por la Real Academia Española (RAE), que además señala que es: “Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”.

En los tiempos anteriores al 3 de enero, el término venía siendo empleado “en el ámbito de las personas transgénero con el significado de hacer la transición hacia el género con el que se identifican” … una explicación interesante.

Las explicaciones de la RAE y los expertos tienen una dosis de ambigüedad. Si vamos a la definición más sencilla, implica un cambio. Si examinamos una definición más complicada, nos señala un cambio de sexo (Tema sobre el cual no estamos opinando. No vamos a profundizar en esas honduras.

Llevada la “transición” por el presidente Trump, y recordada a cada rato por el secretario de Estado Rubio a los titulares de la prensa, a simple vista que estamos frente a un cambio de régimen en Venezuela, su marco legal y libertades.

Sin embargo, las palabras no viajan solas cuando se pronuncian. Van acompañadas de sus acepciones. Y como dice la RAE: “Cada uno de los significados de una palabra según los contextos en que aparece”.

Tomando en consideración el significado de “transición” y sus acepciones, encontramos que el futuro se nos puede enredar. Poco o mucho, todavía no lo sabemos.

Lo que implica “transicionar”, en la acepción la palabra transición, es que -por ejemplo- una persona nacida “masculino” decide cambiar a “femenino”.

El problema es que en esencia, según los estándares, sigue siendo masculino. Por más que se cambie la apariencia física, sigue siendo lo que en origen era. Igual sucede cuando una persona nacida femenina, decide cambiar a masculino.

Tal vez, y es una especulación de nuestra parte, que el dicho siciliano «si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie», sea la expresión que pueda también representar -tangencialmente- el uso de la palabra “transición” y el verbo “transicionar”.

Ante lo que parece ser una ambigüedad, se hace necesario que nos preguntemos en qué cambiaron las transiciones en Venezuela desde el descubrimiento de América.

Veamos:

– El Cacique de las tribus-aborigen pre-colombinas, fueron cambiadas por el Rey de España y sus representantes coloniales.

– Con la gestas independentistas, el Rey y sus representantes fueron sustituidos en el Siglo XIX por caudillos militares.

– Castro y Gómez, caudillos y militares, fueron sustituidos por López y Contreras, igual de andinos y militares -un poco menos caudillos, Siglo XX.

– A su vez los andinos fueron sustituidos por primera vez por civiles: Betancourt y Gallegos, en alianza con los militares, también andinos. (solo 3 años 1945-1948) Indudablemente, hubo grandes cambios. No solo en apariencia.

– Luego que los militares aprendieran del ropaje democrático: elecciones, proselitismo y partidos, se apoderaron del país por 10 años.

– Otra vez en alianza de políticos y militares, en el país pudo establecerse un gobierno civil en dónde lo militar estaba subordinado a lo civil (1958). Duró 40 años. (1959-1999).

– En 1999, y por la vía electoral, el caudillismo regresó a Venezuela. Todavía estamos en esa etapa.

– Ahora (2026), se nos dice que estamos en una transición.

El anterior recuento histórico, que reúne lo sucedido en los siglos XIX, XX y XXI, nos lleva a preguntarnos ¿Cuál de las acepciones del vocablo “transición” nos va a acompañar esta vez?

Editor, www.eastwebside.com

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