El nuevo periodismo

Por Eduardo Martínez

La tecnología ha impulsado cambios en muchos sectores y aspectos del acontecer global. El periodismo es uno de esos sectores. Ya las noticias escritas no se encuentran únicamente en los periódicos. Las coberturas en audio no solo se encuentran en los radiorreceptores; así como tampoco las imágenes únicamente en la TV o en las pantallas de los cines. Todas estas modalidades han sido integradas por un medio llamado internet.

Esta integración de ninguna manera anuncia el fin de esos medios tradicionales. Los refuerza en una nueva dimensión, mayor alcance, y lo más importante: incorpora a una mayor cantidad de actores. Gente que interacciona entre sí en tiempo real, sin mayores restricciones ni cortapisas.

Tal vez la mayor innovación, por su inmediatez, agilidad e impacto igualitario, sean las llamadas redes sociales. Cada usuario puede formar parte de grupos afines que, de conceptualmente, conforman una red. Además, cada persona puede no solo formar parte de la red iniciada por sus amigos, sino que también puede fomentar su propia red.

En esas redes, grupos o chats, los integrantes pueden opinar, informar, rebatir las opiniones de otros, y reproducir informaciones que publican en las redes órganos informativos tradicionales a través de sus páginas web.

Facebook, Instagram, Telegram, Whatsapp, o simples envíos de notas de textos, entre otros, son los principales medios que permiten a las personas comunicarse y contactarse. Lo que ha permitido que globalmente vivamos en un mundo mejor informado.

Estar informado es indispensable para que las personas puedan tomar mejores decisiones, en el momento indicado y en la mejor dirección para sus intereses e ideas.

En países donde se restringen las libertades individuales, estos nuevos medios permiten a las personas obtener información que nos les llega por los medios tradicionales, usualmente controlados y censurados por los gobiernos.

¿Quién informa a través de estos nuevos medios llamados redes sociales? Ni más ni menos, personas que son testigos de los sucesos. Estando en el lugar indicado a la hora indicada, con su teléfono celular toman fotografías o videos, graban sonidos y escriben lo que ven. Para luego enviarlo a través de las redes “urbi et orbi” –a la ciudad y al mundo.

¿Son periodistas? Si y no. Realizan una función informativa en aras de la inmediatez y la urgencia del momento. Pero no son periodistas en el estricto sentido del término. Su función es ciudadana y de gran contenido social, desempeñándolo muchas veces con gran riesgos hacia su persona.

La agilidad de estos nuevos medios permite, que una noticia falsa o una mala apreciación, generalmente quede al descubierto en tiempo muy breve. La espontaneidad de los lectores lo permite.

Sin embargo no debemos adelantarnos a juzgar este nuevo periodismo por posibles fallas de las redes y sus legiones de comunicadores. Las bondades aportadas por la tecnología son de naturaleza “casi” bíblica. En este sentido, recordemos a Mateo 8:17, quien nos dijo desde principios de la era cristiana: “No hay nada escondido que no salga a la luz, ni nada tan secreto que no llegue a conocerse claramente.”

Lo que sin duda alguna es posible -hoy en día- gracias a internet y las redes sociales.

editor@eastwebside.com

 

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