El “Clean up” de los primeros días del año

Por Eduardo Martínez

Entre la Navidad y el Año Nuevo se abren 7 días para la reflexión. Es una especie de aterrizaje de la más grande fecha de cristiandad y el inicio de un nuevo período de 365 días, en donde todo estará por hacer.

Después de la Noche Nueva, solemos tener el día 25 para rematar todo lo que dejamos atrás esa noche. Una especie de “raspada de olla”. Luego la vida sufre una reducción de la velocidad, que nos lleva a una tranquilidad temporal que será agitada por la celebración de lo que antes se solía llamar la “Noche Vieja”, el 31 de diciembre.

Esos siete días, aparte de despertar en nosotros una inclinación a someternos a dietas y restricciones, nos sirve para empezar a reflexionar sobre lo que será para nosotros el Nuevo Año con sus propósitos y deseos.

En las sociedades anglosajonas se tiene la costumbre de hacer un “clean up” (limpieza) el primer día del año. Se limpian los escritorios, las mesas de noche, continuándose en los días siguientes con el escritorio de la oficina. Donde se sacarán las cosas que ya no nos sirve, porque caducaron y no nos parecen importantes.

De esas revisiones, y botadas a la basura, si pensamos un poco más allá, es de donde saldran los propósitos y metas, más que simple deseos.

Es así como se inicia la redacción del “check list” (listado) de las cosas por hacer en el año que se inicia. Con la cual ya sabemos “qué es” lo que deberemos de hacer.

Botemos lo que no sirve, lo que no nos da resultados, y focalicemos en lo que debemos hacer en el 2024.

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@ermartinezd

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