Editorial: Un compromiso con la Historia

En estos tiempos de crisis los venezolanos tenemos un compromiso con la HISTORIA. No es un compromiso para salir del paso. Es un compromiso grande, desde la primera hasta la última letra.

Si bien, generalmente nos referimos a Venezuela como un país, el término no es suficiente, por cuanto el término país se refiere “solamente” a una región geográfica.

Venezuela es más que un pedazo de terreno. Venezuela es una Nación donde un grupo de personas -los venezolanos- tenemos una identidad compartida.

Quienes han emigrado, cerca de 10 millones de venezolanos hasta el momento, nos han demostrado que somos una Nación.

Más allá de pequeñas maletas, en las cuales se llevaron unas pocas pertenencias cuando se fueron, los emigrantes venezolanos se han llevado sus valores, su historia personal y colectiva, sus tradiciones y sus costumbres. Es decir, su identidad.

Allí donde están, en cualquiera de los 5 continentes, los venezolanos cantan sus canciones, preparan sus platos y le hablan en español-venezolano a sus hijos. Asimismo, respetan sus festividades religiosas y están pendientes de lo que sucede en el territorio venezolano.

Lo que no hay que olvidar es que casi un tercio de los venezolanos se fueron, trasplantándose en otros territorios, pero llevándose consigo su identidad. Son parte de la Nación.

Quienes seguimos en Venezuela tenemos la responsabilidad histórica de preservar la tierra, los valores, la historia, las tradiciones y nuestras costumbres.

Es una pelea que hemos venido dando en el último cuarto de siglo. Hasta el momento, la hemos ganado. Algo que tal vez, por las vicisitudes que nos afectan, no hemos tenido tiempo para darnos cuenta.

Si, la hemos ganado pedazo a pedazo. Todos los intentos de que nos cambien la historia, nos vengan con el cuento de “nuevos paradigmas” para cambiarnos los valores, y cuentos de carretera para convertir villanos en héroes, todo eso, con el eslogan panfletario de un fulano “hombre nuevo”… todo eso, lo hemos desbaratado.

Ya ni siquiera nombran a Simón Bolívar, a quien han pretendido reemplazar por un difunto del cual solo quedan unos ojos en rojo pegados a una pared.

Pero Bolívar -el Libertador-  el original, con su virtudes y defectos, sigue siendo nuestro.

Esa pelea la ganamos. Así como rescatamos los símbolos patrios.

En otro frente, en esta larga lucha, pretendieron sustituir la Iglesia de nuestras creencias por una iglesia “popular”. Craso error. Otra batalla que ganamos.

Lo que nos queda por delante requiere de mayor coraje, espíritu de lucha, perseverancia, inteligencia, y sobre todo: “Unidad”.

Es nuestra Batalla de Carabobo junto con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. Todo junto y a la vez.

Ese es nuestro compromiso con la Historia.

Eduardo Martínez, Editor

ermartinezd@eastwebside.com

@ermartinezd

Un comentario

  1. Si vamos a universalizar la causa, que ya está en más de 200 países, pongamos otros hitos más universales las batallas de Carabobo y el Lago son desconocidas, fuera de nuestro ámbito. Y a nuestras costumbres agregaría dar y pedir la bendición, que aún cuando hoy nos luzca de una rama cristiana, el dar y pedir la bendición es muy venezolano. Tanto como señalar con los labios y no los dedos

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