Editorial: La lección griega

editorialLas elecciones del día de ayer en Grecia, son una lección para los gobernantes de países con graves crisis económicas.

Con el 70% escrutado, Syriza obtuvo el 35,4% de votos. Lo que le proporciona 145 escaños en el parlamento de 300. Griegos Independiente (Anel), sus aliados en la coalición de gobierno, obtuvieron 10 escaños, los que le darán al Tsipras la mayoría requerida para formar gobierno.

Tsipras, joven líder socialista del partido Syriza, asumió hace 9 meses el cargo de primer ministro con el mandato expreso del electorado de poner coto a la grave crisis económica de Grecia. Crisis que había colocada al país a las puertas de su expulsión de la Eurozona.

Contra todo pronóstico, Tsipras que es percibido como un político honrado, condujo unas críticas negociaciones con sus socios europeos. No fue fácil para los europeos, y mucho menos para los griegos.

Las exigencias de Europa son muy duras para los ciudadanos griegos. Sin embargo, el país ya no tenía más capacidad de juego, y ninguna capacidad de pago, para enfrentar su alto endeudamiento. El auxilio de la Troika –BCE, FMI y acreedores- se había convertido en indispensable.

Pasando los límites de tiempo, Tsipras logró firmar el doloroso acuerdo. El país pudo salir en “la raya” de un inminente default. Lo que hubiera representado un costos mayor para el país.

Las consecuencias políticas no se hicieron esperar. Syriza se dividió, al desertar un buen número de sus parlamentarios y dirigentes, poniendo en juego la mayoría necesaria para gobernar.

A pesar de este traspiés, Tsipras logró que el parlamento ratificara el acuerdo alcanzado.

Deslastrado del sector más radical de su partido, Tsipras asumió el reto político de renunciar como primer ministro y forzar una disolución del parlamento. Lo acarreó la convocatoria a las elecciones realizadas ayer domingo.

Con un liderazgo fortalecido, ahora Tsipras conducirá al país por el complicado camino hacia la recuperación. Tendrá un costo personal muy alto para los ciudadanos griegos; y colocará a Tsipras frente a retos y riesgos políticos también muy altos.

Esta experiencia griega debe llevar a la reflexión a diversos gobernantes de países sumergidos en crisis económicas.

Cuando los gobernantes le hablan con claridad y crudeza a sus conciudadanos, es posible que los gobiernos adelanten reformas profundas que, a pesar de los grandes costos personales que involucran, llevan la esperanza de la recuperación económica.

Cuando un gobierno actúa con honestidad, crudeza y claridad, se logra que la población asuma también el reto de cambiar la cosas para que sean mejor. Evitando de esta manera caer en tentaciones populistas que vuelven el futuro, peor que las gravedades del presente.

Eduardo Martínez

Editor www.eastwebside.com

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