Editorial: La enseñanza de Donald Trump

A principios de los años 70 -Siglo XX- había una fábula que recorría las aulas de clases, las conferencias gerenciales y los cursos de iniciación política. Era un corto cuento que relataba la relación de un toro, un pollito y un gavilán.

En un potrero llanero correteaba un pollito, escapado del gallinero cercano, cuando lo avistó un poderoso gavilán. Siendo la hora de comer, el gavilán se lanzó en picada para atrapar al pollito y comérselo.

El pollito asustado apuró la carrera que sus cortos muslos le permitían, y al pasar al lado de un toro -que comía el pasto- el toro tuvo a bien defecar una bosta bastante grande sobre el pollito, en momentos que las garras del gavilán casi lo apresaban.

Así el pollito, al quedar tapado por la bosta, el gavilán perdió lo certero de su cacería. Salvándose el pollito.

Pero el pollito, enterrado bajo esa bosta maloliente y pegajosa empezó a llamar a mamá gallina, y en su pánico logró sacar la cabeza de la bosta y dijo pío. Fue cuando el gavilán lo avistó de nuevo, y de un zarpazo le dio caza y remontó vuelo para comérselo.

Como toda fábula, el cuento del pollito, el toro y el gavilán tiene una moraleja:

“No todo el que te tapa de mierda, es tu enemigo. No todo el que te saca de la mierda, es tu amigo. Y si estás de mierda hasta la coronilla, no digas ni pío”.

Así sucede a los venezolanos con el amigo presidente Trump.

Editor, www.eastwebside.com

Gráfica: fotomontaje.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*