La política económica del gobierno se ha reducido a grandes anuncios en los medios, sin que luego tengan algún impacto en la economía diaria de los venezolanos.
No sabemos que los altos mandos que intenta gobernar se pregunten porqué no cuajan estas políticas, que de manera reiterada, lanzan al aire a través de los medios de comunicación. Deseos no preñan.
A ellos les puede parecer que la economía es una ciencia muy complicada. Lo que es cierto. Pero ese toro indomable e inflexible, por las leyes que la rigen, ha podido ser domado por otros gobiernos. No todos lo logran. Debemos aprender de esos éxitos.
Como no podemos quedarnos solo en la crítica, vamos a dar unas pinceladas a lo que debiera ser en parte el manejo de las políticas económicas:
- En materia económica el manejo no es de anuncios y propaganda. Es de ejecuciones y logros.
- Si bien las decisiones las toma el gobierno, no pueden ser producto de puntadas de rabo de los gobernantes. El contenido de lo que deben ser las medidas para impulsar el desarrollo económico debe ser materia de estudio de los expertos en el área.
- Al gobierno, estos expertos no deben encallejonarlo con una sola posibilidad. Deben pronunciarse por un conjunto de alternativas, que pueden ser excluyentes unas de otras, o complementarias.
- Para cada medida a ser tomada, debe tenerse claro el impacto, el costo y sus consecuencias.
- Deben haber cuatro tipo de medidas: correctivas, preventivas, conyunturales y las de largo alcance.
- El gobierno debe mantener un seguimiento permanente de las medidas que adopta. No debe amarrarse a las decisiones tomadas. Su responsabilidad no termina una vez tomada la decisión. Ese es el punto de inicio de sus responsabilidades. Y debe estar dispuesto en cualquier momento a corregir, eliminar y sustituir esas decisiones de ser necesario.
- Debe estar atento a las experiencias negativas de políticas económicas adoptadas, en el país y otros países, que decretándose para corregir problemas y crisis, han terminando convirtiéndose – a la vez – en parte del problema y generadoras de nuevos problemas.
- No pueden haber o invocarse ataduras dogmáticas y/o ideológicas, a la hora de generar alternativas y tomar decisiones en materia económica. El tema requiere de realidades y no de supuestos que nunca han sido probados, o que han demostrado ser un fracaso.
Sin embargo, la generación de políticas económicas, y su puesta en marcha, requiere de lo que se da por llamar un “ambiente propicio”. Ambiente que requiere de unas consideraciones:
- El centro, objetivos y metas, son las personas en su individualidad. No pueden estar recubierta del intangible del “colectivo”, ni de los deseos del gobierno de mantenerse en el poder. Si no se considera el favorecimiento de las personas, lo más probable es que la adopción de políticas de naturaleza económica esté condenada al fracaso. Sin personas, no hay economía.
- Debe existir un marco legal estable que garantice la seguridad de los inversionistas -nacionales y extranjeros- de su inversión y también personal. Sin seguridad jurídica, no hay inversionistas ni turistas.
- Una consecuencia de lo anterior, es que no pueden cambiarse las reglas a cada rato, por conveniencia del gobierno y la burocracia. Debiéndose mantener a raya la insaciabilidad fiscal para satisfacer un gran aparato burocrático del Estado. Las reglas son para atraer las inversiones, no para alejarlas.
- Deben respetarse las leyes elementales económicas sobre las cuales otros modelos económicos han logrado el éxito. Éxito que no debe ser otro que la mejora de la calidad de vida de las personas. Si las personas están bien, el país está bien.
- Se dice que para un matrimonio, se requiere al menos dos participantes. En este caso, el sector público y el privado. En la división de roles entre ambos, si existen las condiciones adecuadas, un inversionista privado pondrá el capital y sus experticias, y el Estado fijará las condiciones para que la actividad sea factible. Cada quien tienes sus responsabilidades. Eso no excluye que puedan haber inversiones mixtas del sector público con el privado. Una economía donde todo es del Estado, o dónde todo se deje al libre manejo de los empresarios, está condenada al fracaso. Además,el Estado no todo lo puede. Pero lo que si puede hacer, es impulsar la economía si toma la medidas adecuadas.
Como la necesidad tiene cara de perro – se dice popularmente- a lo mejor estos 13 puntos llegarán a su destino. Recordemos, que lo que carcome al gobierno, no es la inteligencia ni excelencia estratégica de la oposición. Son los errores en materia de política económica, que no generaron un hombre nuevo, y que por el contrario, matan de hambre a los viejos y lanzan a una diáspora a los jóvenes.
Eduardo Martínez, Editor
@ermartinezd