Economía en el 2023: A sacar papel y lápiz

Por Eduardo Martínez

El desempeño de la economía venezolana en el año 2022 no fue para nada bueno. Así lo están reportando distintas ONGs e instituciones independientes en sus informes de cierre.

Por supuesto, que para un venezolano que vive en Venezuela es algo que concoe. Es más, lo ha experimentado en carne propia. Por lo que estos reportes de inicios de año, colocan en un marco conceptual técnico lo que sabemos.

El costo de la vida

Para CEDICE LIBERTAD, Centro de Difusión del Conocimiento Económico, la inflación cerró en el año 2022 -interanualmente- en 310%, con un aumento de los precios de los alimentos del 332,43% y de restaurantes en un 372,07%.

Lo que llama la atención en sus investigaciones, es que:

  • en la segunda quincena de diciembre los precios aumentaron 23,62%en tres ciudades grandes de Venezuela (Caracas, Maracaibo, Valencia), con un aumento de precios de los alimentos del 34,12%;
  • en los últimos 30 días, los precios aumentaron 55,29%, tanto alimentos como perfumería y cuidado personal aumentaron en 65,41%.

Esto significa, que la inflación está aumentando. Lo que llevó a la Voz de América a advertir que “Venezuela podría volver a vivir un proceso hiperflacionario en el 2023”. Una estimación compartida por una variedad de expertos, nacionales e internacionales.

Luego de visualizada, la posible hiperinflación en el 2023, destaca que el mayor aumento de precios se refleja en el sector “alimentos”. Es decir, lo que la gente come. Lo que a su vez pone en nuestro camino cercano la sub alimentación de los venezolanos, y una nueva crisis humanitaria.

El Petróleo, la deuda e intereses

En cuanto a lo que es el petróleo, principal producto de exportación, los expertos ya no hablan de “cuánto se exportó”, sino de “cuanto le quedó” a Venezuela luego de exportar.

De acuerdo a la Agencia especializada Reuters, las exportaciones venezolanas de petróleo, y a pesar de ayuda de Irán, cayeron durante el 2022. Además, que se estima que el balance en dólares de las exportaciones, luego de restar el pago de transportes, seguros, descuentos, comisiones y bonificaciones, el ingreso neto por esas exportaciones de petróleo están entre 6.000 y 8.000 millones de dólares durante el año 2022.

Una última información, recibida en las últimas horas, indica que el Federal Reserve (FED) continuará aumentado las tasas de interés en el 2023. Y lo más importante, ya la Fed está adelantando que probablemente no las bajará cuando desaparezcan las perturbaciones económicas que les ha obligado a aumentarlas.

Esta situación, que poco ha sido abordada por los analistas sobre Venezuela en los últimos 4 años, es de vital importancia.

Recordemos que el régimen venezolano no ha venido honrando la deuda del país tanto en capital como intereses. Deuda que se estima puede superar los 100 mil millones de dólares.

Como no se pagan estas deudas, aumenta lo que se debe en intereses pautados y en las penalidades por la morosidad.

En consecuencia, si la Fed sube los intereses suben todas las tasas en el mundo, y día a día en su morosidad, sube lo que Venezuela adeuda.

Ante esta situación, el régimen -y muchos opinadores que se hacen eco- se muestran optimistas, porque la Chevron recibió del Departamento del Tesoro una licencia para extraer y exportar petróleo venezolano “por 6 meses”.

Sobre este punto, se hace necesario resaltar:

  • no habrá ingreso para Venezuela por estas exportaciones. Solo generarán dinero para que Chevron cobre lo que Venezuela le adeuda.
  • Es una licencia por 6 meses, puede no ser renovada por EEUU de acuerdo a las políticas y los intereses estadounidenses.
  • Chevron ha declarado que espera producir en poco menos de 100 mil barriles diarios en u año. Y las cifras que se han anunciado de exportaciones -de momento- provendrían de los volúmenes de crudo que están almacenados en los depósitos por efecto de las sanciones y la cuarentena del período 2020-2022.

La apertura de nuevos restaurantes

El aparato de propaganda oficialista durante el año 2022 se empeñó en resaltar -como indicador de la recuperación económica de Venezuela- la apertura de nuevos restaurantes de lujo en las ciudades más pobladas del país.

Sobre estas “nuevas inversiones”, que se quieren hacer ver como un asomo de la confianza de los inversionistas, es apropiado señalar ciertamente, son inversionistas privados, que como privados, buscan sectores que muestran gran crecimiento. Un crecimiento que obedece al aumento de precios, en el período “pre hiperinflacionario” que está viviendo la economía venezolana.

Como reportó Cedice Libertad, en el 2022, los precios aumentaron 372%.

Solo por el aumento de precios, no por un aumento de comensales, ni por platos servidos, los ingresos de estos locales aumentaron en diciembre más de 4 veces con respecto al mes de enero del 2022.

Pueden sentirse buchones, pero cuando tomen papel contable y lápiz, pongan los números y hagan un balance, puede ser que estén perdiendo. Lo que, en los próximos meses es lo más probable, nos llevará a ver cerrados a muchos de estos restaurantes.

Las remesas

En toda economía, es la circulación del dinero lo que materializa en las personas el crecimiento económico. Alguien produce, y alguien le compra con dinero proveniente de sus ingresos. El dinero da la vuelta.

Si la gente no gana, o gana poco, gasta nada o poco. Con un salario mínimo -referencial- de 7,22 dólares, el venezolano promedio no tiene como pagar un plato de comida en restaurantes de lujo, ni de ninguna categoría.

Esta situación es lo que ha llevado a convertir en un item importante en las variables económicas, las llamadas remesas. Ese dinero que los venezolanos que emigraron, les envían a sus empobrecidos familiares en Venezuela.

Las estadísticas de organizaciones internacionales, como la ONU y sus filiales, ha señalado que la diáspora venezolana totaliza entre 7 y 7,5 millones de personas, de los cuales más de 4 millones y medio, tienen más de 18 años. Es decir, están en edad de trabajar.

Hasta la llegada de la pandemia, estos venezolanos estuvieron enviando remesas crecientes anuales en el orden de entre 2.500 y 3.500 millones de dólares. Con la pandemia, esa cifra bajó. Y de acuerdo a los estudios de expertos, se espera que, si bien no disminuya más, tampoco aumente.

Para Venezuela, las remeses han significado un subsidio para que los venezolanos pudieran comprar en dólares lo que no tenían para pagar.

En conclusión, y aunque resuelva perentoriamente algunos problemas, las remesas probablemente no resolverán los déficits de los venezolanos, sean trabajadores activos, y mucho menos jubilados.

¿Entonces?

A sacar papel y lápiz para sacar cuentas. Debemos administrar con austeridad nuestros ingresos. Una sana costumbre que los europeos asumieron, luego de la Segunda Guerra Mundial, y tuvieron a bien traer en sus maletas cuando emigraron a Venezuela.

editor@eastwebside.com

 

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