Domingo González Villegas: Reflexiones, solo eso

Por Domingo González Villegas

La palabra no es una cosa pasiva, ella esconde tras sí un mundo de sorpresas. La palabra no define ese algo, solo lo señala. La palabra al señalar la cosa solo dice: he ahí tal cosa…, esa cosa es esa cosa, y hasta ahí llega. Pero más allá de esa cosa/imagen hay diversos mundos, universos disímiles que se conjugan para armonizar lo que es.

La sombra proyectada por un cuerpo, producto del choque de la luz del sol contra él mismo es un ejemplo aunque no definitivo ni suficiente, pero al menos puede servir de modelo transitorio. La sombra proyectada por un cuerpo, ¿es parte del mismo? No, no lo es, pues la sombra es intangible, es negra, es intangible, es volátil y no representa fielmente al cuerpo de dónde surge. Además, a medida que la luz va disminuyendo, en esa misma medida la sombra tiende a desaparecer, mientras que el cuerpo permanece.

Igualmente podría decirse de las ideas: el cuerpo emite señales, en forma de ondas, que van a conformar cuerpos intangibles pero con contenidos específicos y dirigidos a un fin.

En consecuencia, sería muy riesgoso asumir el compromiso de definir algo que es tan gelatinoso como la palabra. En todo caso esta se debería predicar o sintagmatizar, para crearle su espacio contextual o existencial. Es decir, tiene que dársele un suplemento que la vitalice a ella misma.

Seguimos con la sombra. Si, porque, como se dice antes, la sombra no es más que una proyección sinuosa, innoble, inválida de contenido, por tanto un no ser exclusivo de ella. El único cuerpo que existiendo no es, sino de una manera circunstancial y efímera.

¿Encontramos una debilidad en Parménides? No. Sería innoble después de 25 siglos de indemnidad. De ahí que el presente no existe más que como eslabón, muy mínimo?, entre lo que fue y lo que será. En esa polaridad luz/sombra o ser/no ser se cuelan muchas aristas como que la sombra tiene las mismas cualidades que ka luz; pero eso no es verdad: la luz es vida, la sombra es lo que está más allá del existir, no solo desde el punto de vista simbólico, sino racionalmente considerado.

Por tanto, la palabra no define, indica, sólo eso porque esconde su sustancia: lo que realmente es lo que tú vas descubriendo al pulir tu carga, tu piedra bruta irá dejando, en tu trajinar, su brutalidad, su fealdad para dar paso a tu sentir, tu verdad verdadera, que es tuya, solo tuya, por tus propios méritos y tu percepción de lo que ES realmente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*