Domingo González Villegas: El ser humano y sus miedos

Por Domingo González Villegas

Me pregunto reiteradamente, y no consigo respuestas lógicas, sobre la conducta histórica del hombre al enfrentar sus problemas cotidianos.

He terminado por pensar, que es realmente un ser inacabado, el espejo borroso de su propia imagen temerosa de tomar decisiones valederas a la hora de defenderse de la opresión de quienes lo mediatizan. Hay un laboratorio sin igual para ese tipo de investigación ubicado en terrenos de la parte septentrional de América del Sur: poco menos que increíble el comportamiento de, digamos dos contrarios, de un lado los miedosos y del otro los que los esclavizan. Por si cabían dudas, en los últimos dos meses se han manifestado de cuerpo entero los depredadores, apretando tuercas y usando la persuasión clínica para sus logros. Por qué afirmó que es increíble? Pues, evidentemente, el corral está repleto de falsas afirmaciones, expectativas y, por tanto, verdaderos resultados de las mismas. Es decir: verdad vs mentira.

Vemos como se viola, permanentemente, nuestro estatuto fundamental; cómo la mentira, al trascender el discurso, se torna agresiva en contra del adalid de turno.

No es un secreto que desde hace mucho tiempo el salario permanece anclado en mísero poder adquisitivo para el grueso de la población; tampoco es desconocido el dispendioso uso de los dineros públicos para satisfacer vanidades mediocrizadas en aras de mantener felices a los aliados de ocasión, lo que es indicador de que el colectivo no importa mucho.

Pero lo peor es que aquellos sectores que han preconizado, hasta el cansancio, que en ellos está la solución de los problemas que aquejan a la sociedad, son los verdaderos culpables de lo que acontece en la misma sociedad global: los comunistas.

Si no está claro ese panorama, os invito a asomaros a aquellas regiones donde han gobernado o aún permanecen: la antigua URSS, Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, Venezuela, está última el ejemplo más acabado del resultado de la utilización de la mentira como arma de dominio, y teniendo, nada más y nada menos, que un miembro emanado de su vientre y predicado: presidente obrero.

Caramba, mayor desfachatez no sería posible; no creo que esa sea la conducta propia de un obrero, pero es la realidad real que se vive en Venezuela.

En conclusión, ¿el miedo, es o no es nuestra guía?

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