Por Domingo González Villegas
Vuelvo por mis fueros, diría alguien que dejó una lucha sin terminar. No es mi caso, pero vale para mi sentir interno por la esperanza que, rigurosamente, acojo en mi estructura valorativa por la sociedad. Sí, no la quiero perder del todo, de ahí el encabezado: traducido quiero manifestar lo que el común espera de, o en, su gleba.
Todo está muy bien, organizado, ejecutada la parte correspondiente a este tramo del tiempo, estamos en los subsiguientes pasos para el zarpazo final.
Acaso no han sido suficientemente claras las señales que a diario emite el régimen sobre el despojo de todos los haberes de los venezolanos, incluida la dignidad o es preciso señalar su presencia, con el dedo acusador, incluso siendo evidente su presencia? En una apretada síntesis podríamos anotar: las expropiaciones de todo tipo a los productores, el despido masivo de los trabajadores de PDVSA, ojo, que de veinte mil, pasaron a más de cien mil luego de la rapiñada; los negociados para tener apoyos y, por tanto, asientos en las instituciones multilaterales, casos Esequivo, Cuba, Bolivia (a quienes se sufragaban los gastos por sueldos y salarios a los militares de alto rango, incluidos regalos de naves para su fuerza respectiva); desplazamiento de los civiles en cargos de alta gerencia para colocar militares, con doble objetivo, uno mantenerlos contentos y dos envilecer sus convicciones, como ejemplo valga la bandera de Cuba en el pecho del uniforme del máximo dirigente de ese gramio; el Arco Minero; el oro que debería permanecer en las bóvedas del BCV; la eliminación del valor de nuestra moneda (le han quitado quince ceros para despojar, si aún se puede, el valor real de la misma); los muertos; los presos políticos; la liberación de presidiarios delincuentes para ser usados como rompe huelgas sociales, en las manifestaciones que ha diario se suceden así como exportarlos al extranjero con instrucciones bien claras: desprestigiar a los migrantes, en lo máximo que se pueda.
En fin, creo que las luces están ahí, sin encandilar más que a aquellos que no quieren ver por diversos motivos, seguridad familiar o propia, prebendas, pertenecer al gremio de los enchufados, comodidad, y valga un etcétera extenso.
He recurrido, por este medio, a multiplicidad de actores, otrora líderes carismáticos, delicados por la salud de la Patria y hoy enchinchorrados.
No se trata de pesimismo, como me señaló un amigo, no, se trata de una verdad que, a fuer de ser tal, se derrama por sus bordes.
Qué hacer? Cómo enfrentar esta calamidad si los dirigentes de masas están o escondidos, o descansando o mirando el techo desde su chinchorro.
* Profesor Doctorado UCV-Faces