
Por Eduardo Martínez
Ya entramos en la cuarta semana de protestas. Los maestros, quienes iniciaron jornadas nacionales de protestas, ya tienen paralizada la educación. Desde hace tres semanas, los muchachos no tienen clases. Mientras tanto, el régimen pareciera apostar al desgaste, otros sectores del mundo laboral se suman a las protestas: salud, empleados públicos, etc.
Es de advertir que los gremios no han declarado un paro total. Pero la modalidad de protestas interdiarias y escalonadas, tienen un devastador resultado para la excelencia educativa. Lo que al final es como un paro total, por la naturaleza propia del proceso educativo.
En algunos estados y municipios con gobiernos chavistas, han comenzado las amenazas y acciones de represión de baja intensidad. El gobierno nacional no les envía recursos para aumentar los salarios, y en algunos casos ni siquiera para cumplir con la totalidad de los compromisos contractuales. Es así que lo que les queda es apelar a los policías de “rolito”.
Mientras van pasando los días que se vuelven semanas, y ya casi estamos llegando a un mes, el frente internacional se le ha metido en el patio al régimen.
La semana pasada estuvo en Venezuela Volker Túrk, el Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Nada más y nada menos, no solo comprobó “in situ” las torturas y la cantidad de presos políticos sin procesos judiciales, sino que logró por primera vez que el régimen los reconociera.
Arrancando esta semana, también llegó a Venezuela una misión de la Organización Internacional del Trabajo, para mediar en una reunión tripartita en la isla de Margarita entre trabajadores-empresarios-gobierno. Lo que ocurre en medio de jornadas cada vez más numerosas de protestas por condiciones laborales que cubren la casi totalidad de la geografía nacional.
Como si fuera poco, el comercio se queja que las ventas se cayeron en este mes de enero. En algunos sectores, las ventas cayeron en torno al 40% con respecto al mes de diciembre del 2023. Señalando los comerciantes que en diciembre ya habían bajado las ventas.
Esto demuestra que el desempeño económico no está bueno como lo aprecia Nicolás Maduro-hijo, quien propuso a su padre (presidente) para dar clases de economía en Harvard University en Boston.
Malas noticias para Nicolás Jr. No han anunciado todavía una misión de economistas de Harvard a Venezuela para evaluar la propuesta. Conociendo los economistas famosos que imparten clases allí, el resultado como que sería todo lo contrario.
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