Crisis en la MUD

crisis-mud-actitudPor Eduardo Martínez

La crisis que sufre el país se extiende sin limitaciones a todos los sectores y factores. Razón por la cual la oposición no puede escapar de ella.

En más de una oportunidad se ha dicho que todos los venezolanos estamos hechos del mismo barro. Y si se considera que quienes gobiernan no lo están haciendo bien, es de reconocer que también algunos errores los están cometiendo los que se oponen al gobierno.

Las ideas y propuestas son distintas. El error de los que están el gobierno, es un equivocado modelo económico que ha arruinado al país. Para lo que solo han necesitado 17 años de ejercicio del poder.

Si Venezuela tuvo enemigos poderosos, nada se compara con lo sucedido en la etapa de chavismo, cuando todo ha sido dinamitado desde adentro. Lo que más del 80% de los venezolanos percibe en su bolsillo y en su vida diaria,

Obviamente, los dirigentes de oposición tienen unas ideas distintas de cómo deben ser las políticas públicas. Ideas en donde resaltan valores fundamentales de la civilización occidental.

La llegada de Hugo Chávez a Miraflores vino acompañada de nuevos paradigmas, por usar una palabra elegante que dibuje la maleta de propuestas con las que llegó al poder.

Con su muerte, dejó un heredero que ha sido incapaz de corregir los malos pasos dados. Con una terquedad, alimentada por las sales de la ignorancia y la inexperiencia,  los problemas de finales del 2012 se han hecho más grandes, se han descontrolado y la crisis se volvió más profunda.

En cualquiera de los sondeos de opinión que se han  realizado en los últimos meses, la figura de Nicolás Maduro aparece cada vez más desfigurada y desvanecida.

Para la primera semana de febrero, la popularidad de Maduro muerde el 10%. Ni siquiera Carlos Andrés Pérez en su peor momento del segundo mandato, tuvo un rechazo tan grande.

La vida del venezolano se resume en su bolsillo: no le alcanza el dinero, no consigue los alimentos básicos, y lo que queda se lo roba la delincuencia desbordada.

En este ambiente de crisis, que ya los organismos internacionales han calificado de “humanitaria”, la oposición se montó sobre la ola del descontento y en diciembre del 2015 obtuvo en elecciones los dos tercios de los diputados que conforman la Asamblea Nacional.

Con este resultado aplastante, el gobierno perdió el control del poder autónomo más importante: el legislativo.

La oposición, crecida con el triunfo, durante todo el 2016 vivió en carne propia el no poder cobrar o ejercer lo que el triunfo le había dado.

En pocos días, el régimen relanzó sus estrategias y reorganizó sus nada despreciadas fortaleza: la caja chica de PDVSA. Unos fondos tal vez, venido a menos por los bajos precios, pero que en términos absolutos ninguna otra empresa venezolana tiene.

A lo que habría que añadir, las fuerzas coercitivas propias de un Estado: las fuerzas armadas y policiales; más el control que ejerce sobre el poder judicial, que la ha acercado a ser parte de esa coerción.

Luego de dos meses, en los cuales el régimen bloqueo al poder legislativo, los dirigentes de oposición se vieron obligados a retomar una de las propuestas de “la salida” del 2014. Lo que no es otra cosa que convocar un proceso de referendo revocatorio del mandato presidencial de Maduro.

A pesar de las maniobras del Consejo Nacional Electoral, otro de los poderes que el régimen ha venido manejando a discreción de sus intereses, para el primer de septiembre la oposición logró lanzar a la calle una manifestación de más de un millón de personas que puso contra la pared al gobierno, tribunales y poder electoral.

En pocas semanas, el gobierno se sacó de la manga un plan B de emergencia: el diálogo. Una estratagema que desarticuló de manera fulminante todos los avances logrados pro la oposición, lanzando una vez más al desánimo y la frustración los deseos y voluntad de cambio de los venezolanos.

Ahora, en la continuidad de esa estrategia del régimen, el CNE vuelve a arremeter en contra de la constitucionalidad de la Nación, al suspender las elecciones regionales, que ya había suspendido sin decir nada en el 2016.

Una visión macro de la situación obliga a revisar la actitud tanto de los jefes del gobierno, como la de los dirigentes opositores.

Analistas independientes de otros países, al igual que los venezolanos, no entienden cómo la oposición se dejó engatusar para lograr perder con gran efectividad un conjunto de factores que ponían el objetivo de sacar a Maduro y a los chavistas de Miraflores.

Rechazo del 80% de los venezolanos; escasez; carestía; inseguridad; deseos de cambio; pérdida del control; etc, don algunos de esos factores. ¿Qué pasó realmente?

La actitud de buena parte de la dirigencia de la oposición ha sido acusar al gobierno de lo sucedido. La verdad que a ese 80% de los venezolanos que rechaza al gobierno, le hubiera gustado que le denunciaran por haber logrado sacar al chavismo del poder.

El análisis macro nos obliga a decir, que el gobierno hizo lo que tenía que hacer para mantenerse en el poder.  Nos puede parecer que el gobierno debía salir por las más variadas razones. Pero no podemos acusarlos de haber hecho lo que tenía que hacer para defenderse.

Eso coloca la pelota en el campo de la dirigencia opositora. Recibieron la mayoría calificada en las elecciones parlamentarias, y se la dejaron quitar cuando se le había anticipado que eso se les venía encima.

Una oposición en crisis

Al avanzar el año 2017, seguimos viendo como la MUD sigue perdiendo terreno frente al gobierno. Probablemente con la renovación del registro de 59 partidos, la oposición seguirá perdiendo actores. De momento, ya perdió la posibilidad de revocar a Maduro, de elegir gobernadores en el 2016, y también probablemente en el 2017. Eso sin dejar de recordar, que en diciembre se tendrían que realizar las elecciones de alcaldes.

La operación de ablandamiento que ejecuta el régimen sigue viento en popa. Mientras en la oposición anuncian una comisión que anunciará una reorganización de la alianza opositora.

Nadie renuncia al poder grande o pequeño, tanto en el gobierno como en la oposición. La actitud, por eso de estar hecho del mismo barro, los hermana. Mientras tanto, los venezolanos pierden peso y también la esperanza.

politicaenpais@gmail.com

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