Covid-19 abre hueco de 25 mil millones de euros en la banca española

Por Pedro Ruiz

Coste del riesgo. Ese fue el término del que no se paró de hablar en cada una de las conferencias que cada banco español mantuvo con analistas el día que presentaron resultados. Y no es para menos.

De hecho, las últimas estimaciones señalan que el incremento del mismo, por la caída de la economía en depresión, provocará un agujero de unos 25.000 millones en el balance de la banca españolas. Los más castigados serán Banco Santander y BBVA, dado su tamaño y también la debilidad de sus principales mercados, mientras que Bankia será el que mejor aguante el chaparrón.

La entidad presidida por Ana Botín será la más castigada con unos 14.000 millones en deterioros. Aunque no se trata de una cifra oficial y a diferencia del resto, el banco no ha ofrecido una guía. Aun así, los analistas de Bloomberg especifican que “150 puntos básicos podría ser una suposición razonable (…) Esto sugiere que las provisiones para pérdidas crediticias podrían ascender a 14.000 millones”. Una cifra que va en línea con el dato ofrecido por BBVA que explicó en la presentación de resultados que espera que el coste del riesgo se mueva entre los 150 y los 180 puntos básicos.

Los datos anteriores, implicarían que el banco que preside Carlos Torres sufra un agujero en forma de deterioros por valor de 7.000 millones a lo largo de 2020. Los analistas también creen que los recortes de las tasas de interés en los mercados centrales “serán un obstáculo” para la entidad. Por su parte, el tercer banco más grande el país, Caixabank, deberá provisionar entre 1.500 y 2.200 millones, según las orientaciones de su equipo directivo. Mientras, que en Banco Sabadell serán inferiores (por su menor tamaño. Por último, en el caso de Bankia “los cargos podrían ser inferiores a mil millones, lo que permitiría registrar una pequeña ganancia para 2020?.

LA IMPORTANCIA DEL COSTE DEL RIESGO

Pero, ¿Por qué es tan importante dicho coste? Básicamente, porque ofrece una idea rápida del perfil del riesgo que tiene cualquier banco. En principio, es una ratio sencilla, ya que simplemente es el cociente entre el dinero que guarda el banco para hacer frente a los impagos, las llamadas provisiones, y los créditos totales. Pero, a su vez es tremendamente efectiva ya que dicho cálculo permite adivinar la morosidad futura que espera la banca. Así, a medida que el resultado sea mayor (más probabilidad de no cobrar los préstamos) el banco tendrá más riesgo de ser insolvente y quebrar.

Lo anterior, lleva a otra pregunta ¿cómo saben los bancos que morosidad van a tener en próximos trimestres? La respuesta es mucho más complicada que la anterior. Normalmente, se utilizan programas informáticos muy avanzados que utilizan variables, en este caso, como el porcentaje de caída del PIB español (o del país en el que este presente), el aumento del paro o el desplome económico en ciertos sectores claves en los que el banco en cuestión este más expuesto. Un ejemplo, son las provisiones extras que destinó BBVA en su firma en EEUU dada su exposición al mercado del petróleo y del gas, tras la caída del precio.

Al final, aquí viene lo importante, son esos valores los que determinan el volumen que se debe reservar. El problema viene cuando estas cifras pecan de conservadoras y se aprovisiona de menos, entonces el dinero no es suficiente y se consume capital. Cuando se acaba dicho recurso, o es muy pequeño, el banco es insolvente y se debe recapitalizar (los famosos rescates). Una situación que parece se puede producir en los próximos meses, la de aumentar provisiones, dado que las estimaciones iniciales de la banca se están quedando cortas.

LAS ESTIMACIONES DE LA ECONOMÍA

Un ejemplo de que la banca se va a quedar corta en provisiones son los escenarios que maneja. A lo largo de la presentación de BBVA, el consejero delegado, Onur Genç, explicó que “en España, pronosticamos una caída de un 8% en el crecimiento del PIB de 2020”. Una cifra muy similar a la que había ofrecido semanas atrás el FMI. El CEO de Banco Santander José Álvarez Álvarez también señaló que la entidad trabajaba con un escenario similar al del organismo internacional. El problema es que ya se sabe que el frenazo de la economía española será mucho mayor.

Así, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) prevé que la caída del PIB para 2020 se mueva en el rango del 8,9% y el 11,7%. Muy por encima, por ejemplo, del rango que en su momento ofreció el BBVA a los analistas que iba desde el 5,5% al 10,5%. Hasta el punto, de que arranca casi 90 puntos básicos por delante de la estimación media del banco que compartía el Santander o el FMI. Aunque, eso no sería lo peor, ya que en el caso de un rebrote el rango se ampliaba todavía más. En otras palabras, los modelos se van a quedar cortos por lo que el agujero será mayor.

Por último, en 2020 no acabaría el suplicio para las entidades, puesto que también se debe ajustar el rebote de 2021. Para la firma bilbaína, en media con el resto, la economía española debería crecer entre un 4,2% y un 7,2%. Un rango que comparte el propio Gobierno, pero que de ser demasiado optimista obligaría a nuevas provisiones extras. En definitiva, los nubarrones para la banca no han hecho más que aparecer en el primer trimestre, ya que se esperan más golpes a sus beneficios. Aunque, según las agencias, los grandes podrán aguantar el impacto gracias a su mayor fortaleza. En cuanto a los pequeños, está por verse.

 

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