Con el serrucho trancao

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Por Eduardo Martínez

Venezuela pareciera ser un barco que no se mueve -ni pa’tras ni pa’lante- sea el mar tempestuoso o calmo. Su vaivén es hacia arriba o hacia abajo, cuando es que percibimos algún movimiento.

En ocasiones, el barco hace agua y parece que se va hacia el fondo. Eso ha hecho que más de 7 millones de venezolanos emigraran, al sentirse con “el agua al cuello”.

Mientras tanto, las dos terceras partes de venezolanos que se han quedado, se han quedado como si el barco reflotase para retornar a su movimiento estacionario.

En una ocasión con respecto a Chávez, en un momento de crisis, Domingo Alberto Rangel le declaró a Pedro Penzini que Chávez era como el borrachito que llegaba tambaleante a su casa: “ni se caía ni se enderezaba”. Algo así pasa en estos tiempos. El gobierno no se endereza, pero la oposición tampoco. El serrucho se trancó.

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