Carlos Torrealba: El sector asegurador venezolano

Por Carlos Rangel

En días pasados me encontré con un amigo que fue presidente de SUDEBAN. Le pregunté sobre el tema de los seguros en Venezuela.

Me explicó lo siguiente: con la pandemia los seguros se vieron muy afectados, tuvieron una pérdida superior a 350 millones de dólares. En la pandemia las clínicas fueron las ganadoras. Con esa pérdida los seguros comenzaron a desmejorar las condiciones de contratación. Por ejemplo, Mercantil Seguros ofrecía un buen paquete de medicina primaria, ahora lo ha reducido al mínimo. Tampoco está cubriendo el 100% de los siniestros porque el baremo que utiliza es para cobertura de clínicas Clase B, no para las de Clase A.

Por otra parte, con la caída del poder adquisitivo el universo de asegurados es mucho menor, aproximadamente el 5% de la población. A eso hay que añadir que el Estado que era el mayor cliente de las compañías aseguradoras también se ha venido a menos. Habiendo un universo mucho menor de asegurados y con los costos cada vez más elevados en las clínicas, cada asegurado debe asumir en su póliza lo que antes se le cobraba a 3 o 4 asegurados.

Igualmente me explicó que los actores del sector no logran ponerse de acuerdo. Cada uno jala para su lado, particularmente las clínicas que son las más renuentes en bajar o moderar los precios. El Estado tampoco actúa buscando acuerdos más equilibrados porque con la crisis de la salud pública no puede asumir el riesgo de afectar la salud privada que es la alternativa más confiable, al menos, para la clase media.

Como dicen los abogados, el asegurado en este caso es “el débil jurídico”, porque siempre está en situación de desigualdad frente a los mercados.

De las 49 compañías de seguros que conforman el sector asegurador venezolano, 2 compañías de seguros, a saber: Mercantil C.A. Seguros y Caracas C.A. Seguros, controlan 49,31% del mercado.

Por lo que se observa en el cuadro, la situación de las compañías aseguradoras reflejan el impacto de un entorno donde la inflación cabalga y la clase media se empobrece.

Un hecho que desnuda la magnitud del malestar asociado a ello, es que el pago que hacen las personas y las empresas para adquirir sus pólizas, conocido como primas, no es suficiente para cubrir el costo de los siniestros, los gastos de funcionamiento y las comisiones que se cancelan a los intermediarios que captan los clientes. Cuando esto ocurre, las aseguradoras registran pérdidas técnicas, es decir, la actividad esencial reporta cifras rojas.

* Economista

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