Carlos Torrealba: El rol del Estado…

Por Carlos Torrealba

En días pasados escribí una nota sobre el rol del Estado y la industria petrolera que suscitó el comentario en privado de algunos amigos, unos a favor del planteamiento formulado y otros calificando al mismo de muy liberal. Como creo que ese un debate vital para el país, resumo las ideas planteadas.

Respecto al tema petrolero, estoy cada vez más persuadido que la industria debe ser abierta al capital nacional e internacional. Afortunadamente así piensan algunos sectores académicos y económicos, aunque todavía existe duda sobre el papel de PDVSA. En lo personal, creo que de mantenerse esta empresa, ella debe ser un actor más, sin ninguna preponderancia especial.

En todo caso, el Estado no necesita ser un operador en la industria para que la misma funcione en forma óptima y sea un factor dinamizador de la economía. Lo que si debe hacer es crear las condiciones, entre ellas, una nueva Ley de Hidrocarburos moderna, para el desarrollo pleno de la industria a través de la creación de valor agregado nacional, sustentado en la inversión privada nacional e internacional.

Así el Estado obtendrá sus ingresos vía impuesto sobre la renta y regalías. Al petróleo debe quedarle 3 o 4 décadas más como principal fuerte energética que mueve el aparato industrial del mundo. Esa ventana de oportunidad debe ser aprovechada aceptando al mismo tiempo que el petróleo no debe seguir siendo la palanca de desarrollo del país.

En general, soy partidario de que el Estado debe dejar de ser empresario y circunscribirse a sus funciones básicas: educación, salud, infraestructura, seguridad y soberanía. El Estado venezolano como empresario es cosa del pasado. Es más, con muy pocas excepciones, ha sido un fracaso.

Se requiere sí un Estado fuerte pero pequeño, con funcionarios calificados y bien remunerado, ejerciendo una carrera pública estable y con sentido de continuidad. En sentido contrario a la intervención del Estado en la economía, ha de desarrollarse una economía de mercado fuerte basada en la diversificación productiva, en la innovación, en la productividad y el desarrollo de ventajas competitivas, incentivando la creación de miles de empresas, entre pequeñas, medianas y grandes.

En mi visión personal, la prioridad absoluta de Venezuela para construir futuro debe ser derrotar la pobreza, para así tener una sociedad con una clase media muy amplia y poderosa. La clave para que ello sea posible está en la educación, la ciencia y tecnología, la economía de libre mercado, el emprendimiento empresarial masivo y, por supuesto, la democracia como elemento esencial para el desarrollo del país.

Los temas aquí planteados deberían formar parte de la agenda de debate publico, tanto en el mundo político como empresarial.

 

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