Por Beatriz Pineda Sansone
Rafael Rivero Oramas, autor del cuento «La piedra del Zamuro», fue un reconocido escritor venezolano que nació el 13 de junio de 1904 en la hacienda La Emilia, ubicada en el estado Miranda y falleció el 4 de agosto de 1992, de ochenta y ocho años, en la ciudad de Caracas. Dedicó gran parte de su obra a los niños. Como Tío Conejo en el cuento señalado, el autor, muy probablemente, recomendaría a los niños lo siguiente:
La importancia de la astucia y la inteligencia:
Recuerden que la verdadera fuerza no siempre reside en el poder físico, sino en la inteligencia y la astucia. La inteligencia se demuestra estableciendo relaciones, siendo eficientes, sabiendo hacer las cosas y manteniéndonos al corriente sobre el camino hacia dónde queremos ir. Tío Conejo sabía hacia dónde ir para encontrar la piedra mágica del zamuro, el amuleto que lo haría invencible frente a otros animales peligrosos de la selva. Tomó aliento y comenzó a trepar. Por fin, llegó junto al nido y sin pararse a descansar le contó al Rey Zamuro por qué quería la piedra mágica.
-La piedra está aquí, en mi nido -graznó el Rey Zamuro-. Pero no puedo dártela ahora. Primero tienes que cumplir cuatro pruebas.
Tío conejo estaba feliz.
-Mande usted, Tío Rey Zamuro. Yo haré lo que me diga.
El Rey Zamuro le exigió cuatro prendas antes de entregarle la piedra: un colmillo de caimán, una culebra sabanera, un pelo de la barba del león y algunas lágrimas de tigre. Tío Conejo bajó de la montaña contento y a la mañana siguiente comenzó su búsqueda. Logró conseguir las cuatro prendas que el Rey Zamuro le exigía de los animales más peligrosos, sin la piedra, solo con su creatividad, eficacia, humor y sabiduría, inventando qué decir en cada ocasión y esa fue su fortaleza. Fue así como descubrió que la piedra no era mágica y que él no la necesitaba.
Rafael Rivero Oramas induce a los niños a seguir el ejemplo de Tío Conejo: que no desistió en su búsqueda y usó su ingenio para superar los obstáculos y resolver los problemas que se le fueron presentando. Anima a los niños a perseguir sus sueños, aunque parezcan difíciles de alcanzar; a amar y a respetar la naturaleza, porque los animales y el medio ambiente son tesoros que debemos cuidar y proteger.
Rivero Oramas invita a los niños a no olvidar las historias y leyendas de nuestros antepasados. En ellas encontrarán sabiduría y enseñanzas valiosas que les servirán para toda la vida, que dejen volar su imaginación y creen sus propias historias. La lectura y la escritura son herramientas poderosas para desarrollar la perseverancia, la creatividad y el pensamiento crítico.
Fotografia: Rafael Rivero Oramas, la Dama de florero
Beatriz Pineda Sansones es una literata egresada de la Universidad del Zulia.
Editado por los Papeles del CREM a cargo de Raún Ochoa Cuenca.
«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».