Por Aquiles A. Prieto
Hay que andar con mucho tino y afinar la puntería política para no caer en triunfalismos, derrotismos o en desavenencias inútiles.
No hay que estar con el cepillo a cada rato bañandito el caballo arrollador, ni apalear a los dirigentes que no agraden nuestros caprichos y fantasías.
No estamos ante unas elecciones normales y corrientes como cuando votábamos en la República Civil, la edad de oro de nuestra historia contemporánea.
Hoy por hoy, nos encontramos con una realidad de situaciones diversas e impredecibles que debemos saltar y pujar a brazo partido, ante la “Furia Bolivariana” de los sables y del malandraje dictatorial que no quiere dejar el coroto.
Esta semana, ya los duendes rojos utilizando los subterfugios de la novedosa “inteligencia artificial”, se metieron en el centro informático del CNE y de un botonazo inhabilitaron a César Pérez Vivas y a Juan Pablo Guanipa.
A Pèrez Vivas, cuya pena de 7 años y medio ya pagó hasta el 2022, ahora se la vuelven a colocar como si nunca la hubiese cumplido, pasando a integrar la lista de los inhabilitados de las elecciones del 28J.
Hemos comentado, que el 4 de noviembre de 1957, “manus militaris”, el Tarugo anunció violando la letra constitucional de entonces que, en lugar de realizarse las elecciones presidenciales del 15 de diciembre de ese año, se sustituyeran por un plebiscito fraudulento para aferrar la monocrática dictadura de las espadas.
Estaban inhabilitados todos los candidatos de oposición, e ilegalizados todos los partidos con excepción de COPEI.
No obstante, se logró un oportuno consenso en la oposición clandestina, perseguida, encarcelada, defenestrada, inhabilitada y dividida de la época, para que Rafael Caldera fuese el candidato unitario de la oposición.
Ante la inminente derrota electoral que sufriría la autocracia, el Tarugo le dio un golpe a la lámpara y metió preso a Caldera imponiendo el fraudulento plebiscito a troche y moche.
Claro está, la indignación cundió por toda la nación, y en un poco más de dos meses después, surgió aquella maravillosa madrugada del 23 de enero de 1958, que hoy bien recordamos con nostalgia pero con redoblada esperanza.
¿Tendrá algún símil aquel aberrante plebiscito, con el sablazo del régimen que trata hoy de abortar las elecciones presidenciales de este 2024 con las inhabilitaciones de María Corina Machado, Humberto Calderón Berti, Juan Guaidó, César Pérez Vivas, Juan Pablo Guanipa y otros?.
pienso que la irritación colectiva ante tamaño desenfreno del régimen rojo contra la participación ciudadana, acelerará el desplome de sus quebradizos cimientos.
Siendo así, hay que recoger el guante que nos lanza retador el Mayor Rojo y seguir en el firme propósito de fortalecer la alternativa electoral, pese a todos los obstáculos inhabilitadores u otros con que nos quiere atemorizar.
Ejerciendo nuestros derechos ciudadanos de nuestro tiempo, lo plausible e inmediato sería reafirmar la andadura por la senda democrática, pues ya estamos embalados hacia un momentazo estelar del cambio de gobierno.
Son tiempos de reivindicar a la política y apuntalar a los partidos y a su dirigencia, nos guste o no, pues son necesarios instrumentos idóneos para la organización social del pueblo.
Sería una necesaria y brillante tarea de muchos por asumir, para apartar los resquemores y actitudes divisionistas que nos arrugan el alma.
No podemos regresar al abstencionismo y dejadez del 2017-18, cuando con la mayor irresponsabilidad del mundo, la desperdigada oposición entronaría a los rojos mirafloreros.
Hoy por hoy, la actitud tiene que ser distinta, de solidaridad entre todos, de aupar las elecciones de este año, de continuar la lucha aunque inhabiliten o condenen a quienes pretendan pues siempre a tendremos abanderados.
Hay que encausar todos los esfuerzos y voluntades para la inclusión, la reconciliación, la reconstrucción, y continuar en la ruta electoral…el tamaño de la UNIDAD UNIDA es el de la UNIÓN!.
Volvamos a inspirarnos en el Espíritu Unificador del 23 de Enero.
No hay tiempo que perder…en Venezuela es la cosa!