Por Aquiles A. Prieto
En este 12 de mayo día de San Pancracio, mártir de los perseguidos y secuestrados, debemos tener muy en cuenta que para llegar a un final feliz, hay que mantener a como de lugar la UNIDAD UNIDA.
El tamaño de la UNIDAD UNIDA es la UNIÓN, la cual no es para deleitarnos con delirios de mercenarios libertadores, ni para desgastarnos en exquisiteces discursivas de cafetines, como tampoco para fomentar el exclusivismo excluyente de los aporreadores del teclado.
La UNIDAD UNIDA no levanta muros, ni fija límites a quienes quieran integrarla en una Venezuela incluyente y mejor. A estas alturas del partido, definitivamente nos encontramos en una etapa bien compleja, por lo que tenemos que andar con mucha cautela, para no regresar a las fracasadas y ya superadas viejas rencillas de interpretar los desafinados cánticos marxistas abstencionistas y divisionistas.
Bien sabemos que Edmundo no estuvo sobraito, pues nada fácil fue llevar sobre sus hombros con MCM y dirigentes de distintas organizaciones el trajín de una campaña electoral atípica, en dictadura, y a “la tierna edad” de los setenta y dele.
S la candidatura de Edmundo hubo que inventarla, aceptarla, protejerla y blindarla con el apoyo de un gentío -hasta con el visto bueno de Miraflores-, y de la militancia de partidos políticos unidos por las bases, cuyas tarjetas se encontraban plasmadas en el tarjetón del CNE, pero judicializadas y sometidas por la tiranía roja para las votaciones del pasado 28J.
Tuvimos pues muy concientes que, para que Edmundo ganara arrolladóramente como ganó, no sólo requería del apoyo entusiasta de la llave María Corina&Manuel Rosales, que dispuso de sólo tres tarjetas para la inscripción a última hora de la “candidatura tapa”, sino de muchísimo trabajo y sacrificios de muchos.
Edmundo no sólo fue el candidato de la oposición unida de abajo hacia arriba, desbordando cualquier dirigencia cogollérica, sino que logró convertirse en el gran componedor y aglutinador de la hora venezolana.
Para Edmundo como abanderado de la oposición, bien sabía que la dimensión de la UNIDAD UNIDA es la UNIÓN, y que no eran suficientes las tarjetas de Un Nuevo Tiempo, Movimiento por Venezuela y la manito de la MUD. También requería las de AD, COPEI, MAS, PCV, URD, Primero Justicia, Lápiz, Arepa Digital, Conde, Soluciones, El Cambio y otros que, si su dirigencia no supo alinearse por distintas sinrazones, la rebelión entusiasta de la militancia en masa de todas las organizaciones políticas votaron por Edmundo, inclusive las propias bases de los rojos gobernantes.
De tal manera que se requirió de la voluntad de muchos, para cumplir con el objetivo fundamental de la UNIDAD UNIDA, amalgamando el gran Frente Nacional del Cambio con la exitosa Plataforma Unitaria Democrática.
Edmundo estuvo y está más claro que nadie, de que no sólo teníamos que contar con el liderazgo indiscutido de MCM y sus azules, sino con Sergio Garrido en Barinas, de Morel Rodríguez en Margarita, de Alberto Galindez en Cojedes, de su “salvavidas” Manuel Rosales en el Zulia, y con la avalancha de votos de esas regiones, junto a las de Venezuela entera y unida.
Y en ese propósito unitario Edmundo estuvo y está conteste que, no obstante que el pasado 10 de enero se perpetró la asonada de los centuriones de la guerra contra la soberanía popular y la alternancia en la jefatura del Estado, la oposición venezolana deberá mantener la agenda de los acontecimientos, y continuar en el firme propósito de instrumentar el gobierno de transición y de concordia nacional, diseñado en Barbados mediante el diálogo y la negociación de un Acuerdo Honorable.
Con un pañuelo en la nariz, y con la mano abierta debe Edmundo como lo pregona y alienta MCM, conversar y entenderse con todos, para poder salir del berenjenal en que nos encontramos democráticamente y en paz.
Ya los Cuatro Grandes de América (Brasil, Colombia, México y Estados Unidos), sus gobiernos alientan la posibilidad de unas elecciones generales en Venezuela avaladas por la ONU, la OEA y la Comunidad Europea garantizándose entre otros, un nuevo CNE y que los venezolanos en el exterior puedan votar.
Estaría abierta la posibilidad de suspender los comicios de este 25 de mayo -si hubiese humo blanco-, y de reprogramar unas elecciones generales que reconduciera lo réquete negociado en Barbados.
Tenemos entonces que estar prestos y dispuestos para convocar, sumar y nunca restar en los encuentros y desencuentros entre augustos y malqueridos, o entre querubines y luzbeles.
Unos y otros, gobierno y oposición, amalgamarían el propósito de evitar el desmadre y consensuarnos por el bienestar de los venezolanos y de la Patria.
Habría que acentuar el propósito de no abandonar nunca el diálogo, el respeto, la consideración, el reconocimiento, la negociación, el parlamentarismo.
Ratificar la Ruta Electoral del Vaticano que nos legó el Papa Francisco con la anuencia de 60 países democráticos e instituciones nacionales e internacionales, para no dejar de participar en los procesos electorales que se avecinen e ir ganando otros espacios políticos, voto a voto, aunque la ignominia miraflorera pretenda seguir trampeando y evitar que cobremos.
Hay que continuar pues adelante, empujando el camión, empeñados militantemente en lograr la concordia nacional.
Como hemos comentado en otras oportunidades, para lograr el Acuerdo Honorable, nos guste o no, hay que sentarse alrededor de la misma mesa, entre otros con la participación de los hermanitos Rodríguez, Diosdado, Padrino, Luis Ugalde s.j, Manuel Rosales, Luis Eduardo Martínez, Juan Carlos Alvarado, Ramón Guillermo Aveledo, Antonio Ecarri, Daniel Ceballos, José Brito, Javier Bertucci, Benjamín Rausseo, Claudio Fermín, Luis Ratti, Enrique Márquez, Tamara Adrián, César Almeida, Luis Farías, Andrés Caleca, Henrique Capriles, Roberto Enríquez, José Hernández, Antonio Ledezma, César Pérez Vivas, Felipe Mujica, Gloria Pinho, Carlos Prosperi, Delsa Solorzano, Freddy Superlano, Andrés Velásquez, Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz, el “Pepe” Rodríguez Iturbe, Henry Ramos Allup, Juan Guaidó, Abdón Vivas Terán, Leopoldo López, Bernabé Gutiérrez, Henry Falcón, Timoteo Zambrano, Julio Borges, Humberto Calderón, Gustavo Tarre, Luis Florido, Diego Arrias “and couting”.
Aún más, los Cuatro Grandes de America, desde tiempo atrás y en cuanto a lo negociado en Barbados, ya venían insistiendo en el gran encuentro -“person to person”-, entre el Presidente Electo el 28J Edmundo González, y el inquilino de facto de Miraflores merendando las funciones de Estado desde el 10E.
Ya no caben “acciones contundentes”, ni groserías de plumarios atormentados, ni cantos de sirenas en las redes sociales, ni sanciones económicas o amenazas de invasiones militares que desaten la destrucción, hambrunas, violencia, caos y odios inmensurables.
En fin y con fines, hay que apartar las turbaciones, difamaciones, desuniones e intolerancia entre venezolanos de cualquier credo o tendencia política.
El Acuerdo Honorable a rebobinar con paciencia, sabiduría y celeridad sería un signo de ponderación y equilibrio, en sintonía con el diálogo y la negociación entre los hombres de buena voluntad.
Así que necesitamos abrir un amplio espacio a la política inteligente, a la razón y al sentido común, de sintonizarnos con el gran triunfo obtenido por la UNIDAD UNIDA el 28J, con el cual ya tenemos un buen trecho andado, cuyo tamaño y dimensión total es la UNIÓN misma, inspirada en el espíritu del 23 de enero que debemos mantener a troche y moche con su ímpetu esperanzador.
Entonces calma y cordura que hoy celebramos a San Pancracio, el protector de los perseguidos y secuestrados, por cierto cinco de ellos ya en libertad.
No hay tiempo que perder…en Venezuela es la cosa!
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