Amín Rivas Hernández: La hora de la C.P.I. actúa o se rinde

Por Amín Rivas Hernández

«Cuando el Estado niega sus crímenes y la justicia internacional guarda silencio, la impunidad se convierte en política de Estado.»

El 1 de marzo de 2024, la Corte de Apelaciones de la Corte Penal Internacional (CPI) desestimó el recurso del régimen de Nicolás Maduro, contra la reanudación de la investigación por presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela desde 2014. Este fallo habilitó al fiscal Karim Khan a continuar con la investigación penal, preparar un caso y solicitar órdenes de detención o comparecencia ante la Sala de Cuestiones Preliminares contra los presuntos responsables.

Hasta ahora, la Fiscalía de la CPI no ha señalado a ningún individuo en concreto ni ha formalizado acusación alguna. Sin embargo, la desesperada y constante insistencia del régimen en cerrar el caso despierta una pregunta inquietante:

¿Por qué tanto empeño en detener una investigación, cuando todavía no hay acusación una formal?

Ha pasado más de un año desde que el Fiscal recibió luz verde para actuar y, sin embargo, reina el silencio. Son más de 9.000 las víctimas que han aportado denuncias y pruebas.

¿Por qué no hay resultados? ¿Cómo explicar la falta de una acusación firme, de un caso sólido, de esa “bala de plata”?

La última noticia o publicación del caso Venezuela I fue el 1 de marzo de 2024… ¿por qué? A las víctimas y a la comunidad internacional se les debe una explicación de tantas interrogantes. El principio de justicia no puede quedarse en discursos vacíos.

¿Es la complementariedad una bombona de oxígeno? El régimen ha recurrido reiteradamente al Principio de Complementariedad, contemplado en los artículos 17 y 53 del Estatuto de Roma, según el cual la CPI sólo puede intervenir cuando el Estado no tiene la voluntad o capacidad de investigar seriamente los crímenes. Pero ¿cómo puede aplicarse este principio si el propio Estado niega que los crímenes hayan ocurrido?

La negativa sistemática del régimen a reconocer la existencia de crímenes de lesa humanidad es, en sí misma, una evidencia de su falta de voluntad política. Simular investigaciones menores o irrelevantes no cumple con el estándar exigido por el Estatuto de Roma. En tales condiciones, la intervención de la CPI no sólo es legítima, sino urgente y necesaria.

Como afirmó Martin Luther King: “Justicia retrasada es justicia denegada”. La inacción frente a crímenes atroces perpetúa la impunidad y pisotea la dignidad de las víctimas.

Discurso del Fiscal: ¿solo formulismo? El 2 de diciembre de 2024, en la Asamblea de los Estados Partes del Estatuto de Roma, el fiscal Karim Khan instó al régimen venezolano a proteger los derechos civiles, liberar presos políticos y cesar la represión. También afirmó estar “monitoreando activamente” la situación, especialmente tras las elecciones presidenciales del 28 de julio. Pero, señor Fiscal, ya casi ha transcurrido un año desde aquellas elecciones, donde la voluntad mayoritaria del pueblo fue arrebatada y pisoteada, desconociéndose el holgado triunfo de Edmundo González Urrutia, como presidente electo de Venezuela. ¿Dónde están los resultados de ese monitoreo? ¿Qué ha hecho su despacho con los múltiples informes de violencia, represión y encarcelamiento arbitrario, incluso de menores de edad?

Organizaciones como el Foro Penal contabiliza más de 1.900 personas encarceladas por razones políticas. La represión continúa, la impunidad reina y el régimen ignora abiertamente sus recomendaciones.

“La pelota está en el campo de Venezuela”, ha dicho usted, señor Khan. Pero ¿cuánto tiempo más le dará al régimen, para simular lo que para ellos son investigaciones inexistentes? El camino de la complementariedad está agotado. El Estado venezolano nunca ha reconocido la comisión de crímenes de lesa humanidad. Al contrario, niega su existencia y califica todo como “excesos puntuales”. Su canciller, Iván Gil, sostiene públicamente, que la investigación carece de base jurídica y que es una herramienta de persecución política. Con semejante postura, ¿qué espacio real hay, para que el Estado asuma su obligación de investigar?

Claudio Grossman, exintegrante de su equipo de expertos independientes, lo dijo con claridad refiriéndose al caso Venezuela I:

“ya no puedo justificar la elección de no tomar medidas serias contra los autores de las graves violaciones”.

Expertos de la OEA les han conminado a avanzar, ya que consideran que hay suficientes pruebas para hacerlo. y así, numerosas ONG han ido por el mismo camino, pero el silencio ha sido la respuesta.

El tiempo de las víctimas es ahora: Desde el inicio formal de la investigación en noviembre de 2021, las víctimas han sido pacientes. Han confiado, han colaborado, han aportado pruebas, han esperado. ¿Qué han recibido a cambio? Un silencio ensordecedor. Una pasividad que amenaza con sepultar sus esperanzas en una justicia verdadera.

El fiscal Khan ha dicho que la investigación avanza “sin demora y con foco”. Pero lo que se percibe desde Venezuela y desde el exilio es todo lo contrario: una justicia congelada, que se demora, que pierde el foco mientras las violaciones continúan, y lo lamentable es que no ha habido justificación alguna para ese mutismo.

El Tiempo se Agota para la Justicia Internacional: A la honorable jueza presidenta de la CPI, Tomoko Akane; al fiscal adjunto Mame Mandiaye Niang; a la presidenta de los Estados Partes, embajadora Päivi Kaukoranta: su responsabilidad histórica es ineludible. la altísima responsabilidad que tienen en sus manos no puede dar lugar a dudas, la confianza de las víctimas de crímenes atroces en la transparencia e imparcialidad del máximo tribunal está en juego, por la dilación injustificada en su aplicación. El prestigio de la Corte Penal Internacional, una de las pocas instancias que aún inspira respeto global, depende de su capacidad de actuar con firmeza. La confianza de las víctimas está en manos de ustedes. hagan historia.!

María Corina Machado es un mensaje de esperanza y firmeza: «La protesta sí funciona; cuando unimos nuestras voces, dentro y fuera de Venezuela, el mundo escucha y reacciona. Estemos atentos a los eventos de La Haya y a muchas otras partes del mundo. Seguimos avanzando.”

La CPI necesita y requiere el apoyo de todos, cada uno desde su trinchera, puede aportar su grano de arena para impulsar la justicia internacional, la divulgación es unión y fuerza. El tiempo de las excusas ha terminado. El mundo está mirando.

Editado por los Papeles del CREM a cargo de Raúl Ochoa Cuenca.

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».

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