“Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando…”, nos dice Jorge Manrique en sus coplas por la muerte de su padre.
Y es que ha sido recurrente la angustia del ser humano ante el misterio de la muerte y la brevedad de la vida. El hombre quiere la trascendencia y, al menos, a los creyentes nos consuela la ilusión de la vida eterna en el más allá, de acuerdo a nuestros méritos terrenales.
Pompeyo Márquez, hombre agnóstico, cuya vida fue, como dijo el lúcido dramaturgo venezolano Edilio Peña: “La épica incesante de un hombre que amó a su patria”, se nos fue, a las 95 años de su edad y 80 de lucha política, precisamente en estos días encogidos, cuando los venezolanos más necesitábamos su talento, perseverancia y veteranía.
Pompeyo, figura del primer comunismo latinoamericano, héroe de la resistencia contra el dictador Marcos Pérez Jiménez, con el legendario seudónimo de Santos Yorme, factor de la lucha armada contra la democracia y después bastión de la autocrítica y la rectificación cuando la guerrilla fracasó, se marchó como vivió: siempre enhiesto y sin lamentos.
Con Teodoro Petkoff fundó esa gran promesa partidista que fue el MAS. Teodoro era el líder carismático y Pompeyo el eficiente y respetado jefe político. Ambos tuvieron la sabiduría de rodearse de dirigentes de rango y consistencia: Bayardo Sardi, Fredy Muñoz, Caraquita Urbina, Germán Lairet, Jacobo Borges, Manuel Caballero, Eloy Torres, Guerra Ramos, Argelia Laya, De Paola, Carlos Raúl Hernández, Luis Hómez, Mayita Acosta, Jean Maninat, Carlos Arturo Pardo, Alfredo Padilla, Chucho Valedón…
Y con Teodoro abandonó el MAS, cuando ese partido en un horrísono acto de oportunismo, apoyo la candidatura del comediante golpista Hugo Rafael Chávez Frías.
El libertado Bolívar dijo una vez que la gloria estaba en ser bueno y ser útil. Dos características que, con la combatividad, adornaron a Pompeyo Márquez. El no le falló al país. En estos días contó Antonio Ledezma que el viejo Pompeyo le mandó un mensaje con el diputado Richard Blanco:
“2017 es el año en que Venezuela perdió el miedo”.
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