Alberto Baumeister: “Aquí el sistema judicial se acabó”

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Venezuela es un país en crisis. La producción de bienes y servicios decrece cada año. Desde el 2008, tenemos tasas negativas de PIB.  El índice de inflación será de nuevo en el 2010 uno de los más altos del mundo. El desempleo, según cifras oficiales se acerca al 10%.  En el subempleo, llamado «rebusque», se encuentran el 50% de los venezolanos.

Inflación, desempleo, subempleo y escasez, se resuelven con producción. Y para producir se requiere inversión. A la base de esa producción, de ese crecimiento, existe una condición previa: que exista seguridad jurídica. Por lo que con razón se afirma que no hay progreso ni crecimiento económico sin seguridad jurídica.

Conversamos sobre este tema con el abogado Alberto Baumeister Toledo, quien es profesor universitario,  Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales y tiene amplia experiencia en arbitraje y seguros.

¿Cuál es el estado de la seguridad jurídica en Venezuela?

Alberto Baumeister: Absolutamente negativo. No es que estamos en crisis. Es que no hay seguridad jurídica. Porque la base de la seguridad obviamente recae y es una materia de la esencia del Estado en el poder judicial. El poder judicial en Venezuela se acabó. Aquí no tenemos garantía del poder judicial. Los países que han surgido en medio de las crisis y los problemas que les han afectado han sido porque el poder judicial les ha metido mano. No ha sido ni el poder legislativo ni el poder ejecutivo.

Aquí el poder judicial lo secuestró el sistema. Aquí no hay poder judicial. Aquí da pena lo que son los tribunales de la República. Dan pena los señores que son los presuntos candidatos y da pena para que te asustes más, lo que se está ofreciendo para sustituir al poder judicial. Creo que sin eso no se puede hablar de garantía de seguridad jurídica. Y sí no hay garantía de seguridad jurídica, no hay progreso, no hay democracia, por qué no te aguanta como un sistema eso. Debe haber un nivelador de los otros dos poderes del Estado. Y ese papel lo juega, en la crisis, el poder judicial.

¿Qué habría que hacer?

AB: reconstituir las bases de un poder judicial sólido, serio, respetable, que verdaderamente se sepa independiente y no dependa de las presiones del poder ejecutivo, ni las voluntades del poder ejecutivo, y ni esté en las manos del poder legislativo una designación a dedo. Eso cuesta una barbaridad por qué es cambiarle la mente a los políticos y al pueblo. No es nada fácil. Pero eso es lo que hay que hacer. No hay otra vuelta.

Y en este ambiente de inseguridad jurídica ¿Qué es lo que tienen que hacer las empresas?

AB: primero que nada, luchar para que se comience ese proceso de reacondicionamiento del poder judicial y se restablezca la credibilidad. Si antes le preguntabas a una persona, desde más abajo hasta más arriba, porque tenías un problema, te decían “vaya  a arreglarlo yendo a un abogado y un juez”. Ahora, desde el vendedor de perros calientes o el barrendero de tu casa hasta el jefe de oficina,  le preguntas y te dicen “no pierdas tu tiempo en ir para los tribunales”.

Lo primero que hay que hacer, los que estamos arriba y queremos medio salvar al país, o queremos tener un país aceptable, es comenzar a buscar cómo restituirlo a costillas de pleitos, a costillas de huelgas, a costillas de que nos oigan, y que se nos tome en cuenta. Por que esto no es así. El poder ejecutivo está totalmente divorciado, quizás sea la característica del hombre, no te digo nada más que la víctima es el poder judicial. Ahorita no hay poder legislativo ni poder judicial, obviamente. Pero tú tienes que buscar que se te oiga. Y cuando tú encuentras una pared sorda tú tienes que buscar un medio efectivo que lo haya llegar.

He dicho en artículos de prensa y en entrevistas de televisión, que creo que aquí ya basta de ser teóricos. Tenemos que buscar un mecanismo efectivo y efectista. Por que si no el señor que está mangoneando al país no cree en nosotros, se burla de nosotros, todos los días nos tantea y cada vez nos mete el dedo más donde más nos duela. Esa es la verdad.

Se ha dicho que “vamos a ir a instancias internacionales”….

AB: ¿Cuáles? Los mecanismos internacionales, lo estudiamos todos los que sabemos un poquito de derecho, es una especie de consideración para que tú tengas confianza en ti mismo: ¡reza para que te salves! Pero, de verdad cuando tú rezas ¿a ti te llega el pan a tu casa?

EM: No

AB: Eso es lo que está pasando. El sistema de los derechos humanos y la Corte Interamericana, a eso se va y termina siendo una declaración de buena voluntad. El concierto del resto las naciones que lo conforma no tienen manera de aplicarla, por que no hay declaratoria de guerra por incumplimiento. Lo que más se ha hecho es con Cuba el célebre bloqueo. Y tú lo sabes como yo, que el bloqueo es cuento. A los que más les echa vaina es a lo que están en Cuba, para más nada. Porque el bloqueo en realidad no existe. Cada quien ha comerciado y han hecho muy buenos negocios, por cierto.

En el IESA hubo un magnífico seminario, donde estaba Humberto Njaim, Pérez Perdomo, Pepe Melich, donde se trató la necesidad de la seguridad jurídica como base del crecimiento del derecho, de la sociedad, de la industria, del comercio. Se publicaron dos tomos. Es el único que se ha hecho, cuando debiera ser un encuentro de todos los años.

Dada su experiencia ¿En qué cifra sus esperanzas para que esta situación cambie?

AB: Creo que los pueblos tienen una capacidad de autogestión y autoorganización cuando hay crisis. Creo que este pueblo es desordenado, es verdad, muy dicharachero, es verdad; pero que cuando tiene que dar la cara se ha metido y se ha embraguetado como decimos en criollo. Creo que ese punto todavía no se ha tocado en Venezuela. Estoy seguro que los venezolanos vamos a reaccionar. Tú me puedes decir a mi ¿Qué haces tu aquí? Por que tengo cómo estar afuera. Dónde estar afuera. ¿Porqué no me voy? Porque esto es mío. A mi me duele. Yo me hice aquí.  Me crié aquí. He contribuido con este país. ¿Porqué me van a sacar, donde yo he estado, he hecho, y donde he producido?

Pero esa no es lamentablemente la manera de pensar de todo el mundo. Y de los jóvenes, que no han estado y no han luchado por este país, que no se han beneficiado del país, es muy difícil venderles algo. Dile “espérate que esto se acomoda”. Yo no lo puedo decir, por que yo si me beneficié del sistema. Yo soy quien soy porque fui  quien hizo y quien hice el país para que me tuviera y me ayuda a salir adelante y soy lo que  soy. Pero el que no lo ha sido te dice “yo me voy, quédate tú aquí si tú quieres”. Eso es lo único malo. Por eso es que, la política de él (NR: Chávez) no es quédense los que pueden salvar a este país, los que pueden ayudar al país, quédense los que económicamente pueden producir. Tú lo ves que él goza un puyero con que la gente se vaya, y él les dice “váyanse de aquí”. Por qué él está contando con la gente, que no precisamente, le va a doler el país, desgraciadamente.

Por Eduardo Martínez

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