Informe presidencial: de las cifras ciertas a la gran mentira

Por Eduardo Martínez

En las escuelas de gerencia se señala que, cuando se tiene un problema y no se acepta o se ignora, se tienen dos problemas. Algo parecido sucede con el gobierno venezolano. El otro problema, es que no hay solo un problema. Hay un gran número de problemas.

Entre el último día del año 2023, y el primero de enero del 2024, el presidente Nicolás Maduro emitió dos declaraciones que dibujaron con mayor profundidad la condición poco perceptiva de la realidad económica que tiene el más alto nivel del gobierno.

Las dos declaraciones hablan por sí solas. Y es la segunda ocasión “continua” -ocurrió también el 30 de diciembre del 2022- en la cual el jefe de Estado da a conocer cifras que está alejadas de la realidad.

Hace un año y dos días (30-12-2022), Maduro publicó en su cuenta “Nicolás Maduro” de la red social twitter que, “¡Gran Noticia! El PIB creció un 17,73 %, lo que demuestra los resultados favorables del crecimiento económico y productivo de Venezuela. Son avances positivos en el 2022 y lo que vamos es pa’ lante hacia un 2023 de prosperidad para el pueblo venezolano”.

La información fue desmentida en su momento por economistas y expertos, quienes coincidieron al señalar que las estadísticas del PIB emitidas por el Banco Central de Venezuela (BCV), y citadas convenientemente por Maduro, carecían de “contexto y de información”.

Los 8 presuntos logros alcanzados

A pocas horas del nuevo año, Nicolás Maduro ofreció un mensaje en el cual “exaltó ocho grandes logros de la Revolución Bolivariana”.

Sin mostrar números, cifras, ni estadísticas que permitan una evaluación de lo señalado, las aseveraciones presidenciales fueron todas intangibles. Dejamos la lectura de la alocución presidencial a juicio de los lectores.

Los 10 trimestres de crecimiento

Tal vez impulsado por lo declarado el 31 de diciembre, el presidente se animó al día siguiente a regresar a los micrófonos y a las cámaras para asegurar que llevamos “10 trimestres de crecimiento económico continuo”.

La magnitud de lo señalado es solo posible por una alteración estadística de los resultados.

En primer lugar, se agruparon los resultados mensuales en trimestres, porque de esta manera daban crecimientos positivos. Si hubiera sido necesario, lo hubieran agrupado en cuatrimestres o semestres.

En segundo lugar, no se explica el contexto ni lo relativo o absoluto de dicho crecimiento. Decir 10 trimestres, sin señalar o mostrar el valor del crecimiento trimestre a trimestre, no permite evaluar la “calidad” ni el impacto de dicho crecimiento.

Ya hace poco más de una año, el Fondo Monetario Internacional (FMI) había alertado en el caso de Venezuela que, “proyectar las perspectivas económicas de Venezuela, incluida la evaluación de la evolución económica pasada y actual utilizada como base para las proyecciones, es una tarea difícil debido a la falta de conversaciones con las autoridades, metadatos incompletos de estadísticas que se declaran en forma limitada y dificultades para conciliar los indicadores declarados con la evolución económica”.

Añadiendo que “ante los efectos de “hiperinflación y los escazes de datos declarados”, los indicadores macroeconómicos proyectados por el personal técnico del FMI deben “interpretarse con precaución” sobre Venezuela”.

Es tal vez sea esta última apreciación del FMI de octubre del 2022, la que permite ponderar con justicia el juego de cifras y aseveración del informe presidencial del 1º de enero del 2024.

Con una inflación de tres cifras, en el mejor de los casos +180%, una tasa de crecimiento -que el presidente no mencionó- del +5% se quedaría corta. No compensaría la caída del crecimiento de los últimos años.

El economista Stefan Balabanof, recordó hace un año en declaraciones a la Voz de América (VOA), que “la economía de Venezuela decayó del 2013 al 2020 al menos un estimado entre 75 % y 85 %, y aunque sí posiblemente aumentaría el crecimiento este es para el mínimo de la población (entre el 1 a 4 %), lo que consideró “la burguesía”.

Apreciación del economista que apunta al menos a dos puntos muy importantes. Aun cuando fueran ciertas las tasas de crecimiento informadas por el gobierno, harían falta muchos años de crecimiento a esta tasas para que regresáramos a los niveles de crecimiento económico anteriores al gobierno de Maduro. Expertos advierten, que para regresar a la situación económica anterior al 2013, “tardaríamos  20 años si tuviéramos un ritmo anual del 10%.

El segundo importante, señalado por Balabanof, es que el el crecimiento económico estaría aumentando solo “para una minoría de la población (1 al 4%), especialmente los que más tienen (la burguesía).

Viendo la situación en la perspectiva 1998-2021, Balabanof citanto al Banco Mundial (BM), señaló que en 1998 el PIB fue de 90.000 millones de dólares. En el 2021, el BM informó que fue de 106.000 millones de dólares.  Lo que representó un incremento del 0,47% anual, en “una Venezuela que obtuvo cerca de un billón de dólares (Un millón de millones)”.

Así, una cifra cierta manejada fuera de contexto, puede pasar de una exageración a convertirse en una gran mentira.

Hacia dónde vamos…

Estamos en el mismo punto de hace un año. Pudiéramos concluir con lo que señaló el economista Stefan Balabanoff en enero del 2023: “Aquí está todo maravilloso pero le ponen en un encuadre de crecimiento porcentuales que si usted no sabe de dónde viene, no sabemos de qué está hablando pues qué ¿acaso se trata de Disney World con la película bambilandia? Una locura, para mí estos datos son engañosos y van de la mano de la fantasía propuesta por el gobierno que todo está bien y no está bien”.

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@ermartinezd

Fuente: AVN, Prensa VTV, VOAa

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